El paisaje de senderistas y excursionistas de las montañas de Cercedilla es, desde ayer, el de un gran despliegue de 300 agentes que trata de localizar a la exesquiadora Blanca Fernández Ochoa, desaparecida desde el día 23 de agosto y cuyo rastro fue captado un día después por las cámaras de un supermercado de Pozuelo. Sin embargo, el operativo se centra en este pueblo de la Sierra Madrileña, cuna de esquiadores y donde su familia es «muy querida».

La importancia de la «gente de la nieve» de Cercedilla queda plasmada en una estatua de Francisco Fernández Ochoa postrada junto al Ayuntamiento del pueblo. Un homenaje que recuerda a «la gente de la nieve de Cercedilla, a sus 29 campeones de España» y en el que figura también el nombre de Blanca. Los Fernández Ochoa son una familia conocida en el pueblo. Tomás Montalvo, cronista de la Villa de Cercedilla, cuenta a El Independiente que el oro que logró Francisco en unas olimpiadas de invierno en 1972 «dio un auge» a esta localidad.

La búsqueda aborda un área de 3.500 hectáreas y, de momento, continuará centrada en la sierra madrileña

«Una familia muy querida de aquí», explica Leandro, un vecino que quería al hermano de Blanca «como si fuera» su hijo. Fue la Policía Nacional la que anunció el sábado por la tarde que Blanca había desaparecido. Justo a la mañana siguiente, la aparición de su mercedes negro en un parking de este pueblo madrileño llevó a centrar la búsqueda por la zona de Las Dehesas. Ahí trabajan diferentes unidades de la Policía Nacional, de la Guardia Civil y con la colaboración de los servicios de Emergencias de la Comunidad de Madrid.

La tradición por el senderismo en Cercedilla  se remonta a principios del siglo XX y su impacto a día de hoy es «tremendo», según el cronista Montalvo. El operativo se centra hoy en zonas menos transitables de las montañas y cuenta también con la implicación de voluntarios. Uno de ellos explica que se conoce la zona porque es montañero y vecino de Cercedilla y tiene «especial interés en ayudar a la familia».

La búsqueda aborda un área de 3.500 hectáreas de la sierra madrileña, donde trabajan 12 grupos y seis de ellos de voluntarios. «Está mal organizado», critica Orcas, un voluntario y vecino del pueblo. «No conocen el terreno, están preparados y tienen muchos medios pero si no te apoyas en la gente de aquí, que se saben todos los caminos al dedillo…», explica el voluntario Raúl.

El operativo de búsqueda de la exesquiadora, uno de los más grandes que se han puesto en marcha en la Comunidad de Madrid, continuará, por el momento, en la sierra madrileña.