Una madre ha conseguido que su hijo, que no pudo ir al colegio hasta los nueve años por un cáncer infantil, haya repetido curso por segunda vez en Primaria después de iniciar una campaña en Change.org para pedir a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid que estableciera excepciones a la normativa que establece que un alumno no puede repetir dos cursos en dicha estapa educativa.

La petición firmada por Encarni Martín, que ha sumado en un mes más de 130.200 apoyos, explica que cuando su hijo tenía dos años le diagnosticaron un cáncer infantil y que a los seis años le realizaron un trasplante de médula que salvó su vida; a los nueve años le dijeron que estaba curado y pudo ir al colegio por primera vez, ya que previamente había estado escolarizado en el hospital y en casa.

«Ahora está cien por cien curado y hace una vida completamente normal. Hoy mismo ha empezado quinto de primaria. Pero no debería ser así», prosigue Encarni. A continuación, detalla que Ángel empezó el colegio estando ingresado en el hospital, donde la profesora pasaba por su habitación para saber cómo estaba; si se encontraba bien recibía un par de horas de clase en el aula del hospital, pero si estaba con náuseas o en aislamiento la profesora le dejaba una ficha para que la rellenara cuando se encontrara mejor.

«Cuando estaba mejor y le daban el alta, tampoco iba a clase con normalidad. Son niños que tienen las defensas muy bajitas así que les prohíben ir al colegio porque al haber tantos niños hay muchos virus y para ellos cualquier contagio puede ser peligrosísimo. En esos periodos de alta hospitalaria se quedaba en casa y una profesora venía a ayudarle 4 horas a la semana», continúa la madre de Ángel.

Así, Ángel «aprendió a leer y a sumar entre quimio y quimio y de una forma muy intermitente», en las horas sueltas en el aula del hospital o con las pocas clases que recibía en casa; «le ponía muchísimas ganas, pero aprendía muy poquito a poco», por lo que «su ritmo académico siempre ha estado muy lejos del de los niños de su edad».

Cuando empezó el «cole de verdad», Ángel «iba muy feliz» pero «volvía muy frustrado» porque «se perdía mucho en clase y notaba que se quedaba atrás», de forma que «tuvo que repetir curso».

«Nosotros le transmitimos que no pasaba nada, que no era su culpa y que el curso siguiente nos íbamos a esforzar muchísimo para alcanzar el ritmo de los otros niños, y que si no llegábamos ese año, lo intentaríamos un año más», explica Encarni, antes de señalar que lo que no sabían es que, de acuerdo a la ley, acababan de «gastar» su «única y última oportunidad» para que su hijo repitiera.

El curso pasado Ángel iba a cuatro clases particulares a la semana y dos horas extra de refuerzo en el colegio, y todo eso sumado a su horario de colegio habitual, por lo que su madre se preguntaba «¿cómo puede ser que se le exija tanto a un niño que se ha pasado más de la mitad de su vida ingresado en un hospital?».