El amor, la traición y la atracción, el sexo o la pasión son algunos de los componentes de las producciones de telerrealidad que cautivan a millones de espectadores y los mantienen enganchados. En los últimos meses historias como la de Adara en Gran Hermano Vip o Estefanía en La isla de las tentaciones han sido objeto de comentarios, críticas, chistes, memes y se han colado en las conversaciones cotidianas de millones de españoles.

Los españoles son los europeos más tolerantes con las relaciones fuera de pareja, como asegura el Estudio Europeo de Valores 2019 de la Fundación BBVA. Una mayoría (55%) desaprueba la infidelidad, un 42% la ve «aceptable», el mayor porcentaje de los países europeos analizados en este estudio. Este es el marco sociológico en el ha eclosionado el fenómeno de La Isla de las tentaciones.

Alba Povedano, psicóloga y sexóloga, afirma que estas parejas televisivas con estos casos de deslealtad no se encuentran tan lejos de la vida real: “No sé si la isla es un reflejo total de la sociedad actual española pero, desafortunadamente, sí que es un reflejo real. Hay muchísimas relaciones basadas en la desconfianza, celos, posesiones, inseguridades y una comunicación emocional muy pobre”. Todas estas características llevan a pensar que las actuales generaciones no están preparadas para llevar a cabo proyectos de relaciones sanas con valores basados en el respeto mutuo, la confianza y la libertad como individuos independientes ya que según la sexóloga “la mayoría de la sociedad tiene comportamientos tóxicos en su relación. No nos enseñan a tener una relación sana y aprendemos a base de experiencias y crecimiento personal”.

Relaciones posesivas de la isla

En el caso del programa Alba Povedano destaca frases como “no me gusta que toquen lo que es mío”, “no bailes con ellos” o “no estoy yo allí para protegerla” y afirma: “Cuesta mucho ver que no necesitamos de nadie. Hay seres dependientes que poco tienen que ver con individuos sanos”. Además, en la profundidad de cada pareja y cada persona en sí misma, habita un perfil diferente y unas actitudes completamente distintas. Es por ello, que en La isla de las tentaciones podemos observar como Fani y Andrea han sido infieles a sus parejas pero de cara a la audiencia y a sus propios compañeros hay grandes diferencias en la forma de llevarlo a cabo y de entenderse o empatizar con ellas. En este caso, “veo diferencias en cómo se protege cada una. En los patrones personales que ellas tienen” añade la psicóloga.

Estefanía (Fani)

Además, ésta lleva a cabo un análisis de los perfiles de ambas: “Fani “se arrepiente” y no quiere “perder” su relación a pesar de lo que ha hecho. Se muestra arrepentida en algunos momentos, pero tengo la sensación de que no entiende el dolor infringido. Es una persona muy insegura que necesita la aprobación externa continuamente. Le pregunta a Rubén constantemente si le gusta, si le pone, que qué siente por ella, qué le ha despertado ella, etc.. autoafirmándose y viendo que lo que ha hecho tiene un “valor”. Esa inseguridad es lo que guiaba sus celos y la posesión que tenía por Christofer. Por lo que se refiere a Andrea. Yo veo una persona con menos arrepentimiento. Desde el primer día conectó con Oscar y además intentaba captar su atención dándole celos con otros dentro de la casa. Ella se protege culpando a Ismael y busca en los videos de Ismael, su pareja, cualquier comportamiento que le pudiera dar a ella luz verde y reafirmar que lo que hace está “bien”. Hay muy poca consciencia de los actos, a mi parecer”.

Andrea e Ismael en ‘La isla de las tentaciones’

Pese a las deslealtades cometidas por ambas jóvenes, hay otras personas de La isla de las tentaciones que pueden recordar a amigos, familiares o parejas que adoptan actitudes no tan evidentes para intentar presentar su relación y a sí mismos ante el mundo con una falsa seguridad que es igual de destructiva. Es por ejemplo el caso de Gonzalo al que Alba Povedano define como “una persona muy insegura y que se protege con la competición o criticando a los demás por su aspecto físico” y por tanto, “no afronta su inseguridad, y su toxicidad se basa en destruir a los demás”.

Gonzalo Montoya en ‘La isla de las tentaciones’

De la misma forma, se encuentra la relación entre Alex y Fiama que Povedano define como “muy disfuncional”. Mientras que Alex se muestra muy celoso e inseguro, Fiama parece no tener nada de lo que preocuparse. Sin embargo, “lo catalogo de seguridad tóxica: cuando tú ves los celos de tu pareja estás tranquila, pero si ves que no hay nada, o ves que no hay imágenes (recordad que no le pusieron imágenes en una hoguera), entonces se derrumba. No hay una independencia como ella hace creer, sino que lo que hay es una hiperdependencia en la que ambos deberían trabajar”, añade.

Álex y Fiama en ‘La isla de las tentaciones’

Conociendo que Christopher en la actualidad habría perdonado a su pareja, Fani, se plantea una pregunta en los espectadores: ¿Cómo puede volver con ella después de esa ‘humillación’? ¿Es por amor? La sexóloga ante esto afirma que “la dependencia emocional, la baja autoestima, el miedo al abandono o el no creer que puedas ser feliz sin esa persona es un apego inseguro. Hay muchísimos factores que puedan indicar que esta persona no esté preparada para estar sola, pero en su cabeza él cree que no “es digno” sin ella. Se ha llegado a ver como decía que “echaba de menos hasta sus celos”. Y añade: “Si seguimos entendiendo los celos como algo positivo, es que no hemos avanzado. No entendemos cómo los celos son un reflejo de nuestras inseguridades. Y por desgracia, Christofer se siente querido cuando “hay celos”. A todo esto añade que no cree que sea amor porque en amor “nunca duele” sino que “ es libertad, cariño, confianza, comunicación, respeto, y poder volar y no tener miedo de no ser aceptado porque tú mismo te aceptas”

Christopher en ‘La isla de las tentaciones’

Un país con mala educación sexual

Además, en pleno siglo XXI y rodeados de una generación que se siente mucho más experta e informada acerca del sexo, la psicóloga afirma que: “Nuestra sociedad avanza a paso de gigante. Hay muchos más inputs de sexualidad. Los vídeos, el porno online, música, anuncios publicitarios… todo ello nos indica que el sexo está bien, pero no es una visión real de lo que es la sexualidad, y tenemos una carencia de educación sexual total”. Y hace referencia a frases escuchadas en el programa que podrían dejar al descubierto esa carencia que tiene la juventud en la comunicación sobre la sexualidad con sus parejas: “A mi me aterra escuchar comentarios de Gonzalo como “la busco hasta que la consigo». El sexo debería ser pactado. Es comunicación, es ver qué te gusta y qué no de tu relación y ver en qué podemos mejorarla para volver a revivir la pasión y si no es suficiente dejar la relación”. Además añade:  “No sabemos qué hacer cuando aparece el deseo por otro o por otra. No sabemos disfrutar libres, pero la sociedad te dice que lo seas. Es muy difícil”

la hipersexualización de la sociedad nos lleva a querer tener diferentes relaciones, diferentes emociones y vivir del “enamoramiento”

Precisamente, en relación a esto nacen las dudas sobre la infidelidad. ¿Por qué ser infiel en vez de afrontar el no tener compromiso pactado con nadie? A lo que la sexóloga afirma que “la hipersexualización de la sociedad nos lleva a querer tener diferentes relaciones, diferentes emociones y vivir del “enamoramiento” antes que aceptar una relación con sus defectos y virtudes”. En este caso aclara que no se trata de conformarse con la pareja que se tiene si realmente no te hace feliz, pero “sí que entender que el enamoramiento es una fase, y luego hay otras en las que se debe trabajar para que la relación siga a flote”. “Podría ser más fácil no tener ningún compromiso con nadie, pero eso sería aceptar que sabemos estar solos y sin ninguna dependencia emocional. Eso es aún más difícil”, finaliza.

Bajo el prisma de esta sexóloga es fácil ver reflejados muchos de los perfiles que aparecen en la pantalla, en personas que tenemos cerca e incluso en nosotros mismos, que revelan nuestras carencias en materia de sexualidad, comunicación y relaciones, no estamos exentos de no terminar gritando ¡Estefaniiiaaa! por la playa.