El Covid-19 no sólo ha afectado a nuestra manera de relacionarnos, de abrazarnos o no hacerlo, de vernos en persona o encontrarnos ante una pantalla. También a nuestra manera de trabajar. La pandemia que ha paralizado nuestro país, y más de medio mundo ha cambiado a la sociedad y sus movimientos al completo en tan solo unos meses y nos deja un panorama que hasta hace nada nos era desconocido e incluso nos sonaba a ciencia ficción.

En esta «nueva normalidad» tanto las empresas como las instituciones están reclamando perfiles adaptados. El teletrabajo como la presencialidad convivirán ya en las empresas y los centros educativos han tenido que transformarse y facilitar las herramientas necesarias para esta era post Covid-19 en un tiempo récord, además de modificar sus programas para los años venideros. Cambia la manera de trabajar y debe cambiar la de enseñar.

Desde El Independiente hemos querido analizar cómo se afronta está situación que, como bien explicó Casimiro García-Abadillo, director de este medio, durante el debate ‘La educación universitaria tras el Covid-19 y sus implicaciones en el empleo de mañana’ continúa entre nosotros y ha generado un panorama incierto para todos y también para el empleo y la manera en la que las universidades preparan a los futuros trabajadores.

Rosa Visedo, directora del área de Universidades del CEU, aseguró durante esta mesa redonda que se celebró el pasado martes que dos de las consecuencias más importantes de esta crisis en la formación universitaria tienen que ver con la innovación: «Por un lado, innovación sobre nuestra oferta académica, es decir, qué vamos a ofertar a partir de ahora cuando se está incrementando la demanda de perfiles profesionales vinculados al ámbito de la tecnología y la digitalización. Y, por otro lado, innovación al pensar en aquellos que se están formando en profesionales más convencionales, que también se formen con un plus en competencias digitales».

Tenemos que pensar en la brecha digital, tenemos que adaptar tanto la universidad como la formación profesional y la permanente»

Algo en lo que está de acuerdo Eva María Blázquez, viceconsejera de empleo de la Comunidad de Madrid, que centró su intervención en la aplicación de la tecnología en los distintos tipos de trabajadores. «Tenemos que pensar en la brecha digital, tenemos que adaptar tanto la universidad como la formación profesional y la permanente», aseguraba y añadía que «aunque ahora los estudiantes conocen bien desde jóvenes los ordenadores y los móviles, muchas personas que están dentro del mercado laboral no tienen estás herramientas y tenemos que paliar esta brecha digital entre unos trabajadores y otros».

Para ello, ambas compartían la opinión de la «necesidad de adaptación en los nuevos grados pero también en los tradicionales», además de en la llamada formación permanente.

Por su parte, Belén Gancedo, directora de educación de Microsoft España, recalcó cómo la crisis del coronavirus ha propiciado la implementación absoluta de la tecnología en muy pocos meses. «Esta transformación lleva en marcha bastante tiempo y ahora ha llegado de manera súbita y hemos pasado de un extremo a otro por necesidad», aseguraba.

«Desde la educación tenemos que pensar ya en septiembre. Nosotros visualizamos modelos mixtos donde combinemos lo mejor de los dos mundos: el presencial y el online. De esta manera debemos incorporar competencias digitales que tanto están demandado las empresas», añadió.

Los perfiles tecnológicos salen reforzados de esta crisis y las universidades tienen la oportunidad de posicionarse»

Una demanda que también tiene clara Valentín Bote, director de Randstad Research, quien aseguró que «los perfiles tecnológicos salen reforzados de esta crisis y las universidades tienen aquí una oportunidad de negocio para posicionarse en estos estudios y relegar otras disciplinas que ahora mismo no se demandan».

«Cada vez las empresas son más exigentes con el conjunto de competencias que tiene el trabajador y en esta nueva experiencia que vivimos, todas las digitales cobran mayor importancia en los procesos de selección y sobre todo si están orientadas a potenciar el teletrabajo», sentenció.

Los cuatro, tanto del ámbito universitario como del laboral, explicaron cómo de está crisis se puede salir reforzado siempre que se pongan en común el esfuerzo de las instituciones públicas y las privadas y siempre teniendo en cuenta que estos cambios han llegado para quedarse.