Raúl Hurtado, instructor de Supervivencia militar y deportiva, experto en tecnologias prehistóricas y ex miembro de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra y director de Lobo 7 Centro de Formación para la Supervivencia hace un cuchillo con técnicas del paleolítico.

Raúl Hurtado, instructor de Supervivencia militar y deportiva, experto en tecnologias prehistóricas y ex miembro de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra y director de Lobo 7 Centro de Formación para la Supervivencia.

Sociedad

Ya no son locos: survivalismo y preparacionismo, en auge por la pandemia

Lo que antes de 2020 parecía imposible, ya no lo es tanto. La Covid-19 ha cambiado por completo la percepción sobre nuestra fortaleza como especie. No es la primera vez que un virus pone en jaque la civilización, ni será la última. Hemos tenido que encerrarnos en casa durante dos meses y hemos visto como se ha paralizado el mundo y hundido la economía con un virus cuya letalidad puede ser fácilmente superable en el futuro por otra enfermedad. Son muchos los que piensan que en el futuro podemos vivir más situaciones catastróficas como la de 2020.

Entre los que lo ven ese futuro oscuro están los que se preparan para ello. Son los preparacionistas y los survivalistas, dos colectivos de personas que se entrenan para vivir en situaciones extremas y se preparan para sobrevivir a una situación de crisis grave, como un conflicto bélico o una catástrofe natural, acumulan víveres o se construyen un búnker.


La supervivencia, el valor del conocimiento

«La supervivencia es la capacidad de sobrevivir en una situación que nos saca de nuestro círculo de confort, voluntaria o involuntariamente», explica a El Independiente José Martínez, subdirector del Centro de Formación para la Supervivencia, Lobo 7. Su centro ubicado en Alcoi, Alicante, cuenta con 10.000 metros cuadrados para aprender todo tipo de técnicas de supervivencia y está junto al parque natural de Sierra de Mariola. A ese mundo confortable de nuestra sociedad se refiere Raúl Hurtado, director del centro, como un resorte que, con la pandemia, se nos ha derrumbado.

La gente ya no se siente tan segura, ya no vienen tanto por la aventura como por los conocimientos.

«Todo ese muro de bienestar asegurado se les ha venido abajo, se han sentido vulnerables y se ha convertido en una necesidad sobrevivir con otros medios con los que no te aseguran ni las fuerzas del orden, ni el Gobierno de turno, ni todo lo que entraña esa sociedad de bienestar. La gente quiere saber, si tienen que echarse al monte, cómo sobrevivir durante unos días. Y ya no lo quieren como una experiencia divertida, si no a un nivel mucho más serio», asegura este ex miembro de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra.

Hasta la pandemia sus clientes eran más variados y variopintos, incluidos famosos del programa Supervivientes que se entrenaban en su centro antes de ir a la isla del conocido programa. Según Hurtado ahora la gente que quiere apuntarse es diferente: «Se lo toman de otro modo, la gente ya no se siente tan segura, ya no vienen tanto por la aventura como por los conocimientos».

Un búnker para mi familia

«Lo que más me preocupa es la Guerra Mundial, que ya está en camino, y lo que más miedo tengo es a algo químico o radioactivo cómo pasó lo de Chernobyl y lo de Hiroshima, conforme están las cosas…», esto es lo que teme Gema, de Madrid, sobre el futuro. Y esto es lo que le ha llevado junto a su marido a construirse un búnker con la empresa de José María, Bunkeralia, una empresa especializada en este tipo de construcciones. «Somos españoles de Madrid,- ella trabaja en banca y él es funcionario administrativo- somos normales, con una hija, No estamos pirados, no estamos en sectas, somos católicos… somos normales y corrientes», asegura.

Ella es una de las personas a las que la pandemia del coronavirus les ha acelerado la toma de decisión para construirse un muro. «Sí, porque esto ha sido un invento total puro y duro, pensamos. Virus hay, sí, pero este Gobierno se lo está inventado todo y nos está jodiendo la vida», asegura.

Construcción de un búnker de Bunkeralia. La planta es alargada para obligar a moverse por el espacio. Cedida por la empresa.

José María hace como alrededor de diez búnkeres al año por todo el territorio nacional, «especialmente por el norte de España, desde Burgos hacia arriba, toda la zona de Cantabria, País Vasco son las zonas donde son más demandados», cuenta a El Independiente. «Hacemos el búnker para riesgo nuclear, radiológico, químico y biológico. Todo en uno, porque nuestros filtros comprenden todas esas protecciones».

La clientela de esta empresa aragonesa es de todo tipo: «Nos encontramos gente normal y corriente que, simplemente, entienden que puede haber una situación económica política o del ámbito que sea que les puedes llevar a necesitarlos. Son precavidos, y no todos se preparan con cursillos de supervivencia y cosas de estas», asegura. La demanda de información y de presupuestos ha incrementado desde el confinamiento.

«¿Y si no funciona Amazon?»

Su producto estrella, que está teniendo mucha demanda ahora, son despensas acorazadas para víveres. «Para acumular comida y bebida en caso de desabastecimiento, hambruna, guerra o revueltas. Es como una especie de habitación acorazada que en vez de guardar dinero, guarda comida para la familia. Nosotros además recomendamos guardarse semillas porque nunca se sabe el tiempo que la crisis puede durar», explica el empresario. «¿Y si no funcionan Amazon o El Corte Inglés?», se pregunta.

Gema y su pareja han hecho cursos de supervivencia enfocados pasar tiempo en búnker en los que les han «enseñado a no entrar en pánico y a distraer la mente en espacios reducidos y pensar en positivo», afirma.  Su búnker estará en unas tierras que tienen en La Mancha, «habrá alguna clave para dar con él pero no va a estar a la vista». Todavía no tiene planes de evacuación desde Madrid, ni rutas seguras para llegar a su búnker, algo fundamental para los preparacionistas: «Tenemos que diseñarlos con José María», afirma. Su previsión para el interior: «Vamos a tener verdura congelada, tendrá un gimnasio y tendremos comida como para seis meses o un año».

Técnicas prehistóricas


Para los survivalistas el conocimiento es el mejor arma para afrontar situaciones extremas. Entre las posibles formaciones en Lobo 7 enseñan tecnología prehistórica con la que pueden desde encender fuego a crear cuchillos.

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