La Guardia Civil ha desarticulado en Barcelona y Tarragona la mayor organización criminal dedicada al tráfico internacional de marihuana en lo que va de año en Cataluña, operación en la que se han desmantelado doce plantaciones y se ha detenido a 31 personas. Según informa este martes la Guardia Civil en un comunicado, esta organización criminal dedicada al cultivo y al tráfico de marihuana contaba con complejas instalaciones para el crecimiento rápido de las plantas, distribuidas en una docena de plantaciones «indoor» que han sido desmanteladas.

En concreto, en esta operación policial, denominada ‘Caribes’, y en la que se han practicado 19 registros, se han decomisado 12.600 plantas de marihuana, 190 kilos de esta droga ya procesada y 50.000 euros en efectivo. El entramado estaba dirigido desde Valls (Tarragona) por una mujer de nacionalidad serbia que «contrataba» a personas de esa nacionalidad para controlar las plantaciones.

Los 31 detenidos en esta operación son de nacionalidad española, británica, croata y serbia, algunos de los cuales tienen numerosos antecedentes por diferentes delitos en Serbia y estaban siendo buscados por las autoridades judiciales de este país. Los arrestados están acusados de los delitos de tráfico de drogas, pertenencia a grupo criminal y defraudación del fluido eléctrico.

La investigación de la Guardia Civil comenzó en julio del año pasado al producirse un incendio en una vivienda de Olivella (Barcelona), donde se descubrió que su origen había tenido lugar en la instalación eléctrica ilegal que abastecía una plantación de marihuana. La líder de la organización criminal y su pareja sentimental, un ciudadano inglés, alquilaban y ocupaban chalets situados en zonas residenciales y aisladas de Barcelona y Tarragona para el cultivo de la marihuana.

En su interior acondicionaban complejas plantaciones de marihuana, provistas de diferentes salas de cultivo destinadas a plantas en diferentes estados de crecimiento y contaban con la participación de trabajadores de nacionalidad española, expertos en el montaje de sistemas eléctricos y de refrigeración, para acelerar el proceso. Las tareas de vigilancia de las plantaciones corrían a cargo de ciudadanos serbios a los que la líder de la organización ‘contrataba’, pagaba el viaje hasta España y un «sueldo» fijo por sus servicios, los cuales eran sustituidos cíclicamente para no levantar sospechas.

Esta organización, que obtenía grandes cantidades de marihuana de la vasta red de plantaciones que había establecido en las dos provincias, distribuía la droga ya procesada y empaquetada al resto de Europa mediante transporte terrestre.