A partir de las 22:48 horas del viernes los vecinos del municipio madrileño de Fuenlabrada pueden moverse con total libertad por toda su ciudad después de que algunos de sus barrios hayan permanecido dos semanas sujetos a unas limitaciones de movilidad que, según declaran numerosos vecinos a El Independiente, «no se han notado en nada».

El 21 de septiembre se publicaba en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) una nueva Orden de Sanidad por la cual 37 áreas, en función de una incidencia acumulada en los últimos 14 días superior a 1.000 casos por 100.000 habitantes, debían acogerse a estas restricciones.

Entre las zonas afectadas se encontraban los barrios de Alicante, Cuzco y Francia. Sus habitantes ya no podían cruzar determinadas calles limítrofes con otras áreas, a excepción de motivos estrictamente necesarios, como ir a trabajar, estudiar, acudir al médico o cuidar de personas con dependencia.

Centro de Salud Cuzco. El Independiente.

En dichos casos, los agentes de Policía Municipal, encargados de velar por el cumplimiento de las nuevas órdenes, pedirían a esas personas un permiso o salvoconducto que justificara su desplazamiento. Sin embargo, las experiencias de los ciudadanos difieren en gran medida de la teoría especificada en un primer momento.

«Mi mujer y yo no hemos visto ni guardias ni policías esta semana», explicaba un hombre residente de la calle Cuzco a este diario. Además, a esto añadía que había ido tres días al hospital y nadie se había interesado por su desplazamiento.

Otra persona contaba que en estas dos semanas, en las cuales ha ido a trabajar sin problema, tan solo le han parado una vez: «Me preguntaron, les dije que venía de trabajar y me dejaron pasar sin más», aclaraba.

En el caso de los más jóvenes, grupo al que más atención se le ha prestado durante todo el proceso de desescalada y el verano, parece que no han encontrado problema para seguir juntándose en parques y plazas a pesar de ser de diferentes áreas. Todo está «igual que siempre», decía, «he ido de un barrio a otro con mi grupo de amigos y no he visto ni un coche de Policía».

Si bien el primer día de estos confinamientos perimetrales, gran parte de los fuenlabreños entrevistados admitía haber notado cierto control, lo cierto es que a partir de ese momento advirtieron cierta «dejadez» en lo que a vigilancia se refiere y se calificaba como «absurdas» las divisiones entre personas de un mismo municipio.

Centro Cultural Tomás y Valiente. El Independiente.

La que sí se ha visto afectada ha sido una de las zonas con más vida en lo que a ocio y hostelería se refiere, que se encuentra precisamente en Alicante. Y es que, los locales situados en los bajos del Centro Cultural Tomás y Valiente acostumbran a estar repletos de clientes disfrutando junto a sus amigos y familiares. Pero, la situación actual ha mermado su actividad y, según uno de sus camareros, «la afluencia ha bajado en un 80%» en estas semanas.

En este área, la tasa de incidencia acumulada alcanza los 1,656.24 por cada 100.000 habitantes en 14 días, lo que supone estar tres veces por encima del nuevo criterio de Sanidad, con el que toma medidas restrictivas a partir de los 500 por cada 100.000 y casi cinco respecto a la incidencia media de España.

He ido de un barrio a otro con mi grupo de amigos y no he visto ni un coche de Policía»

Algunos residentes de Francia, por el contrario, han observado que sus comercios y bares han tenido el mismo ambiente de siempre y han mostrado preocupación ante el desinterés por su zona: «Todo lo contrario, yo ahora veo menos policía que antes…», comentaba una mujer que vive en una de las calles cercana a la Universidad Rey Juan Carlos.

«Yo hago mi vida con total normalidad, voy a Móstoles todos los días, a Griñón a trabajar y no he visto ni a un solo policía», añadía.

Asimismo, a la «poca presencia» policial se le habría añadido un desconocimiento o lío respecto a lo que se podría o no permitir: «Me paró la Policía porque llevaba el coche cargado y me preguntó que hacia dónde iba», explicaba una vecina con residencia cercana a la estación de Fuenlabrada Central.

«Le dije que estaba de mudanza y me dijo que no estaba permitido, pero yo ya había preguntado en comisaría y me habían dejado claro que era asunto de fuerza mayor», justificaba. «Me dijo que no estaba del todo claro pero que tirase a casa sin juntarme con nadie y por el camino más corto», zanjaba.

Centro de Salud Alicante. El independiente.

La incertidumbre, el aumento de los contagios y una aparente falta de organización y control parecen haber provocado en parte de la ciudadanía una «sensación de inseguridad» poco favorable para el contexto político, social y sanitario actual en el que se encuentra Madrid.

Este domingo, Fuenlabrada afronta ya su segundo día como ciudad completamente confinada de cara al exterior, y de la misma forma, sus primeras 48 horas sin barreras entre vecindarios.