Sociedad | Sucesos

Un total de 71 personas han muerto por explosiones en edificios residenciales en la última década

Un grúa durante el desmontaje del edificio siniestrado en el número 98 de la calle Toledo, en Madrid (España).

Un total de 71 personas han perdido la vida en los últimos diez años como consecuencia de una explosión en edificios de uso residencial. La última se registró el pasado miércoles en un edificio de la calle Toledo de Madrid con cuatro personas fallecidas.

Aunque los sucesos más llamativos suelen darse en instalaciones de tipo industrial, todos los años se produce un «goteo» de incidentes en viviendas, habitualmente vinculados a explosiones de gas, segun datos aportados por la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB) y Fundación Mapfre.

El año más trágico en este tipo de incidentes fue 2017, con 18 fallecidos, un dato que contrasta con las 0 víctimas de 2018. En 2019, última edición del Estudio de Víctimas de Incendios y Explosiones elaborado por Fundación MAPFRE y APTB, el número total de víctimas en explosiones ocurridas en viviendas fue de 3.

En 2020, con datos aún pendientes de confirmación por parte de los Servicios de Bomberos y de los Institutos de Medicina Legal de toda España, se habrían registrado seis muertes en explosiones en viviendas.

Según APTB y Fundación MAPFRE, ante la más mínima sospecha, por olor o por ruido, una especie de silbido, de que puede estar acumulándose gas en nuestra vivienda, se deben abrir las puertas y ventanas para crear la mayor corriente posible que permita ventilar la estancia; comprobar que no hay ninguna llama encendida, ya sea en la cocina, en aparatos de calefacción o en calderas; intentar cerrar la llave de paso general de gas de la vivienda o desconectar la boquilla de la bombona y no conectar ningún aparato eléctrico ni encender luces o cualquier elemento que pueda provocar una chispa.

Asimismo, aconsejan salir de la vivienda, y si es un edificio, avise al resto de inquilinos; comunicarlo de inmediato al 112, desde fuera del domicilio; no encender cigarrillos ni usar ningún tipo de mechero, encendedor, fósforo o similar que pueda generar fuego; avisar a la compañía suministradora de gas y no intentar localizar la fuga.

Según el Reglamento de instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) son obligatorias las inspecciones a las instalaciones generales del gas deben realizarse cada 5 años, y en País Vasco, cada 4 años. La compañía distribuidora del gas es responsable de contactar al usuario cuando haya que realizar una inspección de este tipo.

En el caso de una revisión de calderas, termos eléctricos y calentadores de agua, entre otros aparatos de gas, la revisión debe realizarse cada dos años cuando la caldera tiene hasta 70 kw, que es la más común en un hogar. El País Vasco, la revisión es cada año.

Las calderas de potencia superior a 70kW se revisan una vez al año. El propietario es el responsable de que se realice la revisión, que debe llevarla a cabo un profesional autorizado. Las calderas comunitarias se revisan todos los meses.

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