Sociedad CRÓNICA

La "tranquilidad" de la vacunación llega a las personas sin hogar de Madrid

Un profesional sanitaria sostiene una jeringuilla y un vial con la vacuna del Covid-19.

Un profesional sanitaria sostiene una jeringuilla y un vial con la vacuna del Covid-19. Marta Fernández / Europa Press

José Manuel y María del Mar están más tranquilos tras haber recibido este jueves la vacuna contra el coronavirus en el centro para personas sin hogar de San Isidro, en Madrid capital, donde ha comenzado este proceso para ese sector de la población, especialmente vulnerable.

A través de la vacuna Janssen, que requiere de una sola dosis, los equipos de Madrid Salud junto con el Samur Social llevarán a cabo la vacunación de este colectivo, afectado por situaciones como la exclusión social, enfermedades crónicas o una mayor dificultad a la hora de seguir las normas sanitarias para evitar la enfermedad.

El objetivo es inmunizar a las 1.630 personas identificadas en los catorce albergues de la capital en dos semanas y continuar después con las alrededor de 650 personas que están en la calle.

El primer centro de acogida municipal que ha comenzado a vacunar a personas sin hogar es el de San Isidro, con 280 usuarios, y con una dura experiencia en cuanto a contagios y brotes desde que comenzó la pandemia pero, a partir de la semana que viene, se extenderá la vacunación al resto de recursos municipales.

«Te sientes tranquilo, y más en un centro donde estamos 300 personas, que es muy problemático porque es muy fácil que lo puedas coger, porque todos salimos sin saber a dónde vamos, con quién estamos o dejamos de estar y por lo menos la vacuna te da tranquilidad», comenta José Manuel a Efe, hora y media después del ansiado pinchazo.

Ha sido de los primeros en vacunarse debido a su movilidad reducida y comenta que de momento no ha notado «efectos secundarios», los cuales pretende sortear debido a que debe tomarse «paracetamol y nolotil constantemente» por su dolor de cadera.

Lleva en este centro de acogida diez años aunque este último ha sido especialmente duro por la pandemia.

«Hemos tenido bastantes infectados; hemos estado aislados, nos han estado haciendo PCR constantemente, dos o tres veces por semana y, hasta que no dábamos negativo, hemos estado sin salir. Luego salíamos dos horas y luego ya con normalidad y ahora, la vacuna», comenta el hombre, que después de esperar su turno para vacunarse, ahora le toca esperar otra cola para acceder al comedor.

Maite, la subdirectora del centro, escoge la misma palabra para describir lo que supone para ellos la vacuna: «Tranquilidad».

«Estamos muy contentos, deseando que llegara este momento por el año tan duro que hemos pasado. Es un centro muy grande, con 168 plazas y 40 personas en el Centro de Día con una situación muy larga de exclusión social y enfermedades crónicas y teníamos miedo de que mucha gente pudiera enfermar», comenta a Efe.

Explica que se ha organizado un pequeño circuito en el interior del centro hasta el punto de acceso a la vacunación, además de dos salas de espera y una sala de descanso para que los usuarios esperen quince minutos por las posibles reacciones adversas.

A primera hora de la mañana ha comenzado la vacunación de los hombres, un total de 167 y luego ha comenzado el turno de las 86 mujeres del centro, detalla Maite, que asegura que de momento no se ha registrado ninguna incidencia y ha habido una buena aceptación de la vacuna por parte de los usuarios.

María del Mar lleva sólo una semana en San Isidro y también acaba de recibir la vacuna.

Asegura que está contenta y que no nota ningún efecto adverso ni dolores en la zona del pinchazo, aún cubierta por un esparadrapo que muestra orgullosa.

Aunque se siente «más segura» tras vacunarse, confiesa que antes de hacerlo ha tenido sus dudas porque tampoco sabía la vacuna que era, pero finalmente ha decidido hacerlo porque un compañero le ha dicho que era la de Janssen, de solo una dosis.

«Yo soy una persona que no estoy todo el rato en el centro, voy de aquí allá, viajo por Madrid y ahora ya me quedo más tranquila», señala.

Hay otros usuarios, como Fabiola, que ya habían sido vacunados debido a su grupo de edad, aunque la inmunización del resto de personas que conviven con ella también le aporta tranquilidad.

«Ahora vacunan aquí a todos. A mí se me hacía raro que fuéramos tan pocos los que estábamos vacunados. Yo creo que ahora para todos hay una tranquilidad y, aunque hay miedo, también hay una esperanza de que ya podamos decir hasta aquí fue», asegura.

El tránsito de personas este jueves en el albergue de San Isidro es continuo debido al dispositivo de vacunación.

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, que ha visitado el albergue junto al delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social, Pepe Aniorte, afirma que el proceso va a buen ritmo y está bien organizado porque ya estaba preparado con anterioridad, a la espera del visto bueno de las autoridades sanitarias tras la petición del Ayuntamiento de Madrid.

En cuanto a las personas migrantes que no tienen documentación, Aniorte explica que están trabajando junto con la Comunidad de Madrid para regular «conjuntamente» cómo llegar a ese colectivo, todavía sin fechas concretas. 

Una crónica de Marta Moreno (EFE)

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