Los Mossos d’Esquadra creen que el cabo de la Policía Local de Llinars del Vallès (Barcelona) detenido el pasado octubre era el líder de una banda criminal de narcos dedicada a la producción masiva de marihuana y al blanqueo de capitales, un papel que habría desempeñado durante al menos siete años.

Así lo ha explicado en rueda de prensa el inspector Josep Antoni López, de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d’Esquadra, quien ha detallado este viernes que el cabo, más conocido como Titán, así como otros tres policías locales imputados, no sólo proporcionaban vigilancia a la banda delictiva, por la que fueron detenidas un total de 15 personas, sino que desempeñaban tareas de coordinación, informa Efe.

«Quien manejaba la organización era uno de los policías. Él era quien decidía cómo repartir el juego, en qué lugares se ponían las plantaciones y qué personas entraban y salían», ha apuntado López, quien ha detallado que Titán había creado una especie de «marca» y facilitaba «franquicias» a quienes querían plantar cannabis por un valor aproximado de 1.500 euros al mes.

En un inicio, los investigadores creían que el cabo era el responsable de «aportar seguridad a la organización», pero durante las pesquisas descubrieron que «tenía una marca registrada y facilitaba franquicias a las personas que le daban mayor rendimiento» y que no dudaba en cambiarlas cuando dejaban de proporcionarle beneficios.

Titán se valía así de su condición de policía local para acceder a bases de datos, archivos policiales, cámaras, comprobar matrículas de vehículos o incluso verificar si determinadas personas estaban siendo investigadas.

«Empleaba todo el material, el uniforme y el coche patrulla para dar más recursos a las organizaciones (criminales)», ha resumido.

Dos métodos de cobro

Además, cobraba por las franquicias en dos modalidades: una «tarifa plana» con valores que oscilaban entre los 1.000 y los 1.500 euros, o bien en función del porcentaje de las ganancias.

La investigación comenzó a principios de 2020 a raíz de otro caso, que sigue bajo secreto de sumario, en el que Titán fue tiroteado cuando hablaba con un supuesto confidente, que falleció en ese ataque.

Los Mossos descubrieron que este suceso, que tuvo lugar el 12 de diciembre de 2019, podría estar vinculado con una red de tráfico de marihuana y cuya pista los ha llevado a determinar el papel del cabo en la organización de la banda, que tomaba importantes medidas de seguridad para evitar ser descubierta.

Para ello, estuvieron siguiendo a los sospechosos las 24 horas durante un año hasta que el pasado 29 de octubre lograron arrestar, por orden de juzgado de instrucción número 4 de Granollers, a 15 sospechosos, entre ellos cuatro agentes municipales, en una causa abierta por los delitos contra la salud pública, pertenencia a organización criminal, prevaricación administrativa, robo con fuerza, blanqueo de capitales, falsedad documental, cohecho, tortura, detención ilegal y revelación de secretos.

El juez ordenó poco después el ingreso en prisión de tres policías, mientras que a un cuarto lo dejó el libertad provisional y cuyo rol, ha detallado López, fue el de participar en un robo con fuerza en una nave industrial, lo que a su juicio denota que estaban «explorando» nuevos espacios y negocios, ya que también habrían «tanteado» granjas de bitcoins para sustituir la marihuana.

En el operativo, los Mossos llevaron a cabo 32 entradas y registros en naves industriales y casas donde estaban las plantaciones de marihuana, así como en establecimientos, tiendas y restaurantes en los que presuntamente blanqueaban el dinero obtenido de la droga y en los domicilios de los acusados.

En total, incautaron 118.165 euros en efectivo, 114 cogollos de marihuana, 7.000 plantas de cannabis, seis turismos, tres motocicletas y seis armas de fuego.