Sociedad

Una plaza para cada 125 residentes: el lío del aparcamiento en la playa de Cádiz

Avenida Cayetano del Toro, paralela al Paseo Marítimo de Cádiz.

Avenida Cayetano del Toro, paralela al Paseo Marítimo de Cádiz. Google Maps

Una plaza para cada 125 residentes, o lo que es lo mismo: 80 huecos para que 10.000 vecinos dejen el coche. La nueva configuración para el aparcamiento en el área del Paseo Marítimo de Cádiz ha hecho estallar a la Asociación Vecinal de Balneario-Cortadura, cuya reivindicación se prolonga a lo largo del poco más de un kilómetro que separa la Glorieta Ingeniero La Cierva y la Glorieta Cortadura. Ese espacio, repleto de alargados bloques de viviendas, está poblado por unas 10.000 personas que desde el 1 de junio «no saben dónde aparcar». «Las zonas que antes eran libres ahora son azules y únicamente han dejado 80 plazas para los que vivimos allí. Es una vergüenza», lamenta el portavoz de la Asociación de Vecinos Balneario-Cortadura en conversación con El Independiente.

Las zonas verdes, exclusivas para residentes, se encuentran en las calles que unen el Paseo Marítimo con la Avenida Cayetano del Toro. Varias de ellas cuentan con espacios de carga y descarga, lo que según los vecinos entorpece los estacionamientos. Además, la asociación denuncia que estas calles adyacentes «están llenas de suciedad». «Hay ratas y cucarachas porque han puesto los contenedores para los bares del Paseo Marítimo en la Avenida Cayetano del Toro y tienen que cargar con toda la basura hasta ahí».

A pocos metros de la la Glorieta Ingeniero La Cierva está la calle Muñoz Arenillas, una de las vías con plazas para residentes pero en la que los vecinos de Balneario-Cortadura no están autorizados para aparcar. «Han creado un gueto en nuestra zona, aquí no hay quien entre. De repente la calle Muñoz Arenillas parece el muro de Berlín, te dicen hasta aquí y punto», señala el portavoz vecinal.

Quejas al Ayuntamiento de Cádiz

Los vecinos de Balneario-Cortadura se sienten invisibles para el consistorio: «En el Ayuntamiento creen que aquí todos los vecinos tienen garaje, y no. Son bloques con mucha gente y con garajes de una planta, raro es el que tiene dos, y no todo el mundo tiene plaza». El portavoz añade que un gran número de viviendas son segundas residencias: «Estas personas vienen a su casa y no saben dónde meter el coche».

Los miembros de la asociación explican que este caso omiso por parte del Ayuntamiento responde a motivos de sectarismo. «Tienen el concepto de ‘Los que viven en la playa son ricos, que se jodan’, y somos vecinos que llevamos aquí toda la vida y lo que tengamos nos lo hemos ganado trabajando». La asociación vecinal focaliza la responsabilidad en Martín Vila, teniente de alcalde de Cádiz y presidente de EMASA (Empresa Municipal de Movilidad y Aparcamientos de Cádiz S.A.). «El Ayuntamiento no quiere saber nada de nosotros porque nos tienen etiquetados como gente derechas. Kichi piensa que aquí no tiene votos y le trae sin cuidado nuestra calidad de vida», sentencia el portavoz vecinal.

El efecto en su día a día no es el único temor de los vecinos de Balneario-Cortadura. El representante asegura que «los turistas no tienen donde aparcar». «La sensación es que Cádiz va hacia atrás y que los que vienen de fuera no van a volver», concluye.

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