Cada 14 de febrero, San Valentín se convierte en protagonista de una celebración dedicada al amor y la amistad. Sin embargo, el origen de esta fecha tan señalada dista mucho de las flores, los bombones y las cenas románticas con las que hoy se asocia.

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La historia de San Valentín está envuelta en leyendas, contradicciones históricas y episodios de martirio que se remontan a los últimos siglos del Imperio Romano.

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Origen del patrón de los enamorados

La versión más extendida de la leyenda de San Valentín se sitúa en el siglo III. Valentín era un sacerdote que vivió en Roma durante el mandato del emperador Claudio II. Bajo su poder, el emperador había prohibido los matrimonios al creer que los hombres solteros trabajaban mejor como soldados.

Sin embargo, Valentín decidió desobedecer la orden y continuó celebrando enlaces en secreto entre jóvenes enamorados. La oposición a cumplir las normas del emperador acabó con su detención y posterior juicio ante el prefecto de Roma.

Valentín se mantuvo firme en sus creencias, por lo que acabó ejecutado y enterrado el 14 de febrero del año 270 en la Puerta Flaminia, uno de los accesos principales a Roma desde la Vía Flaminia. De esta forma, el sacerdote se recuerda como un mártir que, tras realizar curaciones destacadas acabó asesinado por orden del emperador.

No obstante, este no es el único personaje histórico asociado al nombre de San Valentín. Otro de los candidatos a convertirse en patrón de los enamorados fue el obispo de Pignataro Interamna, la actual ciudad italiana de Terni. Contemporáneo del sacerdote romano, este segundo Valentín destacó por una intensa labor evangelizadora y por la atribución de curaciones y milagros. Su historia terminó de forma similar: fue decapitado en el año 273. El registro de mártires romano lo recuerda como un obispo que fue encarcelado y golpeado durante un largo tiempo para finalmente ser ejecutado en secreto por orden del prefecto de Roma, Plácido.

Existe incluso un tercer San Valentín, del que apenas se conservan datos. Según las escasas referencias disponibles, se trata de un general que fue martirizado en África junto a varios de sus compañeros. Más allá de su nombre y su final violento, no se conocen más detalles sobre su vida.

Pese a la presencia de estos personajes en los textos religiosos, no hay pruebas concluyentes que confirmen que existieran realmente. Aún así la Iglesia, instauró la festividad de San Valentín en el año 498.

Siglos más tarde, por esa falta de evidencias documentales sobre su vida, el papa Pablo VI ordenó en 1969 la retirada de 33 santos del calendario litúrgico oficial. Entre ellos se encontraba San Valentín quien se excluyó junto a figuras tan populares como Santa Bárbara, San Jorge o San Cristóbal. A pesar de esta retirada, el santo se hizo muy popular haciendo que el santoral digital del Vaticano continúe recordándolo cada 14 de febrero.

¿Cómo se convirtió Valentín en el patrón de los enamorados?

Algo similar ocurre con el propio Día de los Enamorados, cuyo origen tampoco está del todo claro. Algunas teorías lo unen con las antiguas fiestas lupercales, celebradas en los últimos tiempos del Imperio Romano. Estos rituales incluían el sacrificio de una cabra y una procesión durante la cual se azotaba a mujeres en manos y espalda con el objetivo de favorecer su fertilidad.

Mucho tiempo después, ya en la Edad Media, aparece la primera referencia literaria que vincula el 14 de febrero con el amor. En 1382, el escritor inglés Geoffrey Chaucer mencionó el Día de San Valentín en su poema Parlamento de los pájaros, donde relataba que en esa fecha las aves empezaban sus rituales de cortejo y apareamiento.

Este simbolismo no resulta casual. A mediados de febrero, la naturaleza comienza a dejar atrás la temporada de invierno, lo que convirtió a San Valentín en una figura asociada al anuncio de la primavera. De ahí que, en algunas representaciones, se le muestre sosteniendo el sol.

La tradición romántica continuó consolidándose en el siglo XV. En 1416 se documentó la que se considera la primera carta de amor vinculada a San Valentín, escrita desde la prisión por el duque Carlos de Orleans a su esposa, Bonne de Armagnac. A partir de ese momento, y especialmente desde entonces hasta mediados del siglo XIX, comenzó a extenderse el intercambio de tarjetas de felicitación entre enamorados en los países occidentales, sentando las bases de la celebración actual.

¿Cuándo se empezó a celebrar San Valentín en España?

A pesar de que el origen de esta fiesta tiene su origen mucho antes, no fue hasta finales de los años cuarenta cuando se empezó a celebrar en España. En 1948 el periodista César González Ruano escribió un artículo proponiendo la idea de traer la celebración inglesa a España. La iniciativa tuvo buena acogida y la implantó por primera vez el dueño de las famosas Galerías Preciados, José 'Pepín' Fernández.

El empresario incitó la tradición de regalar flores y dulces a la persona amada cada 14 de febrero. Ese mismo año, la prensa nacional ya tenía anuncios de los grandes almacenes animando a la gente a celebrar San Valentín.

La idea tuvo tanto éxito que hoy en día todos los establecimientos comerciales promueven esta famosa celebración. Así, la leyenda unida al consumismo consiguieron posicionar San Valentín como una fiesta más en el calendario olvidando por completo el origen cristiano del patrón del amor.