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KO y grogui: Jalidov, el niño que huyó del conflicto de Daguestán se queda sin medalla

El boxeador, un refugiado político que llegó a España con diez años, pierde su combate de cuartos por KO ante el checheno Khataev

Gazi Jalidov, en los Juegos Olímpicos de Tokio

Gazi Jalidov, en los Juegos Olímpicos de Tokio Coe/Nacho Casares

Cuando Gazi Jalidov vence al australiano Paulo Aokuso en su primer combate en los Juegos de Tokio, le viene a la mente Shamil. Cuando Gazi Jalidov salta al ring frente el ruso Imam Khataev en cuartos, le viene a la mente Shamil. Pero minutos después, un flash, pum, y Gazi Jalidov ya no puede pensar por unos instantes. Está KO, grogui, sus piernas se tambalean y se le nubla la vista. Adiós a la medalla.

“Le dedico todas las victorias a Shamil”, dice en la víspera Gazi Jalidov, en realidad Gazimagomed Schamilovich Jalidov Gafurova, nacido en 1995 en Khasavyurt, en la república rusa del Daguestán. Los conflictos en esa zona del Cáucaso le hicieron empacar las maletas cuando apenas tenía ocho años. Con su madre, Madina, y otros cuatro hermanos, emprendió la huida hacia una vida mejor, lejos de las bombas y las peleas fratricidas. Su padre, Shamil, se despidió de ellos en el aeropuerto de Moscú. No le volverían a ver.

Ahí empezó el periplo de la familia Jalidov como refugiados políticos. Un año en Alemania, unos meses en Francia y después España, primero San Sebastián y después Logroño, donde se instalaron con la ayuda de la Cruz Roja. Fue ahí cuando recibió la noticia de que Shamil había muerto. «La vida me ha dado palos muy duros, pero yo los devuelvo más fuertes», señala en una entrevista con Marca este musulmán de 26 años.

Portero de discoteca y obrero en la construcción

El gusanillo del boxeo no le había picado todavía. Y no fue hasta que tenía 15 años cuando se puso los guantes por primera vez con su hermano en un gimnasio. Le encantó, era lo suyo. Empezó a competir y a ganar combates y en 2015 obtuvo la nacionalidad española. Dos lesiones en la mano casi el hacen arrojar la toalla después. Se sometió a sendas cirugías en Rusia que salieron mal y una vez de vuelta a Logroño empezó a ganarse un dinero en la construcción y de portero de discoteca.

Los médicos, al final, le arreglaron la articulación y le devolvieron al ring. En 2019 fue campeón de España y captó la atención de Rafael Lozano, el seleccionador español y bronce en Atlanta 1996 y plata Sídney 2000. Y de ahí, al preolímpico y a los Juegos, donde iba con todo hacia las medallas hasta que llegaron los puños de Khataev, ruso checheno y nacido a 80 kilómetros de Jalidov.

En un combate muy igualado, Jalidov y Khataev se reparten puño tras puño hasta que quedan pocos segundos, cuando el español baja la guardia un instante y la ilusión de la medalla se esfuma en lo que tarda Khataev en conectarle un derechazo en el rostro.

En unas horas, saltará al mismo ring Enmanuel Reyes para intentar asegurar una medalla para España. El boxeador de origen cubano se enfrentará en los cuartos de final al cubano Julio la Cruz y si gana, tendrá asegurado al menos el bronce.

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