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Ana Peleteiro se lleva el bronce en la gran noche de Yulimar Rojas

La española se agiganta en la final y la venezolana hace añicos el récord mundial con un salto de 15,67 metro

Ana Peleteiro tras ganar el bronce en triple salto.

Ana Peleteiro tras ganar el bronce en triple salto. Coe/Diego Souto

Ana Peleteiro ha conquistado la medalla de bronce en una final de triple salto que pasará a los libros de la historia del atletismo por el tremendo vuelo de Yulimar Rojas. Con el oro olímpico ya en el bolsillo, la venezolana fue a por el récord del mundo en su último salto y no solo lo logró, sino que lo pulverizó.

La pupila del legendario Iván Pedroso, entrenador también de Peleteiro en Guadalajara, voló hasta los 15,67 metros en el Estadio Nacional de Tokio, superando por 17 centímetros la plusmarca mundial que estableció la ucraniana Inessa Kravets en 1995. Esos 15,50 inalcanzables durante más de 25 años cayeron a plomo ante las enormes zancadas de Yulimar Rojas.

Peleteiro se llevó las manos a la cabeza según aterrizó Yulimar Rojas y por un momento pareció olvidarse de que el bronce olímpico ya era suyo. El primer abrazo que recibió la venezolana nada más saberse plusmarquista fue el de su amiga española.

«Estoy sin palabras, no puedo describir lo que siento en este momento. La medalla de oro, récord olímpico, récord mundial… Es una noche fantástica», ha expresado la propia Yulimar Rojas. «Quería el récord y sé que hoy tenía esa distancia en mis piernas para hacerlo. Estaba fallando un poco en el aspecto técnico, pero en mi último salto lo di todo».

Yulimar Rojas, de 25 años, llevaba ya tiempo preparándose para esa plusmarca. Tras su plata en Río 2016, ganó los dos últimos mundiales y es la única atleta que había superado la barrera de los 15 metros en el último ciclo olímpico. Lo había hecho nada más que 17 veces en los últimos cinco años. Pero hoy fue un nivel más allá.

Peleteiro, récord de España y bronce

Peleteiro realizó también una final soberbia. Tras batir el récord de España en su segundo intento con 14,77 metros, en el quinto, necesitada de una nueva plusmarca para entrar en las medallas, saltó hasta los 14,87. La plata fue inalcanzable, en manos de la portuguesa Patricia Mamona con una marca de 15,01.

«Sabía que hoy podía ser un gran día, pero nunca me imaginé que lo conseguiría. Soñé mucho con ello», señaló Peleteiro sin poder parar de llorar de la emoción. «No sabía si iba ser capaz de sacar ese salto. Mi entrenador (Pedroso) ha trabajado muy duro y luego Nelson (Évora, su novio y oro olímpico de triple en Pekín 2008) vino a motivarme en el quinto salto, a sacar esa Ana guerrera y por fin puedo decir que soy medallista olímpica», añadió. «Llevo toda la vida soñando con eso y no me lo puedo creer, tendré que esperar unos días para digerirlo».

La jornada del domingo fue especial por partida doble para Peleteiro, porque horas antes había celebrado casi como suya la plata de Ray Zapata en el ejercicio de suelo. El canario, primera medalla para la gimnasia española desde Pekín 2008, fue padre el 31 de mayo de su primer hija, Olympia, y se lleva tan bien con Peleteiro que la gallega es la madrina de la pequeña.

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