Día Internacional de la Mujer Día de la Mujer

Mujeres | Sociedad ENTREVISTA

Ellas sufren más el síndrome del impostor: "Se sale con autoconocimiento y apoyo"

Neus Arqués publica 'Impostoras y estupendas' (Alienta) en la que advierte del fenómeno que afecta más a las mujeres y plantea propuestas para superarlo.

Imagen que representa el síndrome del impostor en una mujer

Ellas sufren más el síndrome del impostor: "Se sale con autoconocimiento y apoyo" C.V.

El síndrome del impostor fue acuñado por primera vez en 1978 tras una investigación liderada por Pauline Clance y Suzanne Imes tras un estudio con mujeres profesionales. «Eran las profesoras más brillantes y las alumnas con mejor expediente. Todas tenían en común una única cosa, que pensaban que no merecían estar donde estaban». Esta es la justificación de Neus Arqués para defender hablar de ello en femenino. «El primer estudio pensó que solo lo sufrían mujeres. Luego se demostró que nosotras lo padecemos más y por eso creo que incluso cuando afecta a los hombres se debería hablar del síndrome de la impostora», explica en entrevista con El Independiente la autora de Impostoras y estupendas (Alienta).

Lo que se definió en 1985 por las mismas autoras como «una experiencia interna de falsedad intelectual» afecta a siete de cada 10 trabajadores, según The Impostor Phenomenon, publicado en 2011 en International Journal of Behavioral Science.

Neus Arqués, autora de Impostoras y estupendas. PEPA BABOT

La propia Neus, traductora y escritora además de experta en marca personal y visibilidad, también sufrió el síndrome. «Me decido a publicarlo ahora pero realmente lo llevo escribiendo 10 años. Me han pasado varios libros por delante porque creo que yo también tenía que afrontar mis propios miedos como impostora. Es un libro muy corto pero que ha costado mucho».

Pregunta. ¿Tú has sufrido el síndrome de la impostora?

Respuesta. Sí, en ocasiones me he sentido impostora, he pensado qué hago yo aquí, no lo veo normal… Esa especie de duda o de incapacidad de entender que a veces las cosas pasan porque nos las merecemos. No porque tengamos suerte, sino porque somos capaces, estamos formadas y lo podemos hacer.

P. ¿Publicas porque ya no te sientes impostora?

R. Las impostoras, en las que incluyo a los hombres, lo somos siempre. Somos como los exfumadores, que dicen que son fumadores que ya no fuman. Las impostoras o quienes han sufrido el síndrome, pero de eso se sale. Con autoconocimiento y apoyo, en una sociedad que reconozca el mérito de las mujeres.

P. ¿Por qué los sufren más mujeres que hombres?

R. Las razones que dan los psicólogos es que se da en mujeres que a menudo trabajan en entornos masculinizados y tienen posiciones minoritarias, o bien que trabajan en un escalafón donde no hay mujeres, que es muy común. Si eres la única mujer que se sienta a la mesa de un consejo de administración, una parte de ti inconscientemente siente que qué hace ahí, que si fuera normal habría más, cuando quizás es simplemente la primera.

P. ¿Le puede pasar a cualquiera o surge por alguna razón?

R. Los psicólogos lo han estudiado y han dicho que no se trata de un trastorno, sino de la respuesta a un entorno determinado. Por tanto no es que las personas que lo sufren sean enfermas mentales, sino que es una respuesta a un entorno que recibimos como hostil. Y ante un entorno hostil nos podemos encontrar todos, que luego respondamos de una forma u otra sintiendo que no merecemos el éxito, no sé. Pero un entorno en minoría o que no nos reconozca nos puede hacer cuestionar el mérito.

P. ¿Es más típico sufrirlo a alguna edad?

R. No he leído nada sobre la relación entre el síndrome y la edad pero lo relaciono con el paso del tiempo, porque se llega a posiciones más visibles y en esos momentos es cuando se puede llegar a ese tipo de posiciones.

P. ¿Entonces tu libro quiere ayudar a personas que estén sufriendo el síntoma o a prevenir que no lo sientan?

R. Mi propósito es conectar con las mujeres que cuando leen el título saben que va de lo que ellas sienten, porque mi experiencia es que cuando estas mujeres lo escuchan, reaccionan o saben intuitivamente qué es lo que les pasa. Quiero decirles ‘esto es lo que te pasa. Yo te explico lo que he hecho yo con la esperanza de que a ti también te sirva y que entiendas que el talento que no se ve, se pierde, y necesitamos ver el talento de todo el mundo’.

P. Una de las claves para eso es ser visible, ¿cualquiera puede ser visible?

R. Internet ha democratizado la visibilidad y eso es bueno, lo que creo que es importante no confundir visibilidad con fama. Lo importante es ser visible para las personas que tienen que ver tu proyecto, no frente a todo el mundo. Son las personas que tú necesitas que vean tu propuesta, en mi caso por ejemplo, las mujeres que se sienten impostoras. Las que no les interese, me da igual que lo vean. Todo el mundo puede ser visible pero para eso tenemos que saber cuál es el talento que tenemos y aprender a mostrarlo.

P. ¿Cuáles crees que son las trabas a la visibilidad de las mujeres?

R. Yo creo que hay dos tipos de trabas, las primeras son sociales. La paridad está aprobada y defendida legalmente pero hay que seguir trabajándolo. Y por otro las personales, cada uno tiene que hacer su propio esfuerzo.

P. ¿Darías algunos tips sobre cómo hacerlo?

R. Creo que el primero sería trocear el reto. Si sientes que tienes que hacer algo muy grande, te frenas. Pero si eres capaz de trocearlo, será un comienzo. No es lo mismo decir escribe un libro, que decir abre un documento Word y escribe la palabra libro. Puede parecer una tontería pero es un primer paso.
Y por otro lado, aceptar los halagos. Cuando alguien te felicita por algo en vez de ponerte colorada y salir corriendo, pensar a ver, qué me está diciendo, qué ha visto en mi, como incorporo a mi bagaje este halago. Porque a veces para las personas que se sienten impostoras, recibir un halago es complicado, por ese sentimiento de que no lo merece.

P. ¿En algún momento es tarde para empezar con esto?

R. Para nada. Es verdad que estamos en una situación complicada, pero de esta tenemos que salir todos. Y nunca es tarde para nadie porque todos somos necesarios.

Te puede interesar

Comentar ()