El centro de acogida de menores extranjeros ubicado en el Paseo del Robledal de la Casa de Campo se convirtió el pasado sábado en el escenario de una batalla campal entre internos y agentes. Todo comenzó por la tarde, cuando uno de los menores acompañados del centro de acogida fue pillado mientras intentaba robar, informa El Mundo.

Aunque uno de los educadores del centro logró retener al joven, este logró salirse con la suya tras golpearle con un tarro en la cabeza. En su huida, el agresor consiguió zafarse de los vigilantes del centro, que no lograron de tenerle. Sin embargo, esto provocó que saltaran las alarmas y que los responsables del recinto llamasen a la Policía Nacional ante el descontrol.

A su llegada al centro, los agentes se toparon con unos internos que les recibieron al grito de «Kalashnikov, vamos a ir a por todos los policías», a la par que hacían gestos con las manos de disparar a los funcionarios actuantes. Ante estas amenazas, los policías se dirigieron al que parecía el cabecilla del grupo para identificarlo, pero este se defendió propinándoles un puñetazo que el agente logró esquivar a tiempo.

Hicieron falta un total de cuatro agentes para reducir al menor que, en su intento de no ser detenido, atacó con insultos y provocó destrozos en el vehículo utilizado para llevarle a la comisaría de Moncloa, donde se autolesionó posteriormente.

A la par de este altercado, los agentes tuvieron que intervenir una vez más debido a que el mena que agredió a uno de los cuidadores tras cometer el robo había regresado al centro. Este no dudó en subirse al tejado del mismo para evitar ser detenido. Finalmente, el lugar fue cercado por los agentes al no atreverse el interno a saltar.