Cada espectador de Gran Hermano podría haber leído El Quijote más de 65 veces, pero ellos prefirieron pegarse al sofá y ver la realidad al otro lado del espejo. Gran Hermano llegó para quedarse un 23 de abril de 2000, el Día del Libro, la fecha en la que se conmemora la muerte de Shakespeare y Cervantes, el mismo día que este país entrega su premio de letras más importante.

Desde su estreno hasta la noche del 8 de septiembre, cuando arrancó la decimoséptima edición presentada por primera vez por Jorge Javier Vázquez, se han emitido 897 galas de unas tres horas y media. Sin contar programas especiales, el 24 horas, debates varios y suponiendo que la lectura de El Quijote nos llevara 48 horas (las mismas que se necesitan cada año para su lectura en el Círculo de Bellas Artes de Madrid), los españoles podríamos haber entrado en el Libro Guinness de los Records por nuestra capacidad de lectura, pero preferimos ser el país en el que más ediciones de Gran Hermano se han emitido. Por no hablar de habernos convertido en pioneros en innovación del reality, las transformaciones implementadas en el formato español han sido importadas por el resto de países.

La llegada de Gran Hermano supuso una revolución, pasará a la Historia por ser el punto de inflexión en los programas de telerrealidad. Aquel «experimento sociológico», como pretendió bautizarlo su presentadora, Mercedes Milà, transformó al espectador de mirón a voyeur, con las connotaciones que puedan destilar estos sinónimos.

La llegada de Gran Hermano supuso una revolución, un punto de inflexión para todos los programas de telerrealidad

Hay formatos televisivos que nacen con todos los ingredientes para ser criticados, comentados y enormemente respaldados por la audiencia. Éste es el caso de Gran Hermano. ¿A quién se le ocurrió la idea de hacer un programa en el que un grupo de desconocidos conviviese en un casa en la que unas cámaras de televisión les seguían las 24 horas del día? En 1999, Holanda era el primer país que se atrevía con la idea creada por John de Mol. Lo novedoso de la fórmula hizo que muchos países se interesaran por esta revolución televisiva y, con el tiempo, ha llegado a emitirse un Gran Hermano en, prácticamente, todo el mundo.

A España, GH llegó con el milenio, la magia la aportaron los miembros del casting, entonces eran personas normales, de ésas con las que te puedes topar haciendo la compra. Endemol, su productora, encontró la gallina de los huevos de oro con este nuevo formato. Pretendió ensalzar la apuesta estableciendo un paralelismo con el protagonista de la novela de George Orwell 1984 además de enmascararlo con la idea de que no era más que un estudio sociológico. «Gran Hermano es un espejo de la realidad y la convivencia en la casa no es nada más que el reflejo de su sociedad», defendía en la época Paul Römer, uno de los tres creadores del formato junto con su hermano Bart, Patrick Scholtze y John De Mol. La misma frase que no se cansó de defender Mercedes Milà, su presentadora en España.

El tiro no iba mal encaminado. Para John De Mol, «inicialmente se utilizó como argumento para justificar un programa arriesgado, pero en realidad estamos y estábamos ante un programa de televisión en busca de espectadores». El argumento de estudio sociológico cayó por su propio peso. «Al principio, resultó llamativo. Con el paso del tiempo, cuando comenzó a desaparecer la sorpresa, la importancia recayó en los protagonistas, cuanto más extravagantes mejor. «Era como ir al zoo: la primera vez te llama la atención todo. Cuando has ido varias veces, necesitas ver ejemplares más exóticos para que merezca la pena mirar un rato», declaraba a los medios en su día Ruiz San Román.

Cotilleo y algo más

Gran Hermano evolucionó desde lo cotidiano hasta el gran desfile de las excentricidades. ¿Cuáles son las razones de su éxito? Para Elizabeth López, autora del libro Gran Hermano y ahora… ¿qué? (Ediciones Protocolo), está claro: «Son razones de peso cultural. Los españoles tenemos un punto de cotilleo más elevado que en otros países. Nos gusta cotillear y criticar». Esta afirmación, sin dejar de ser cierta, no resulta clara. Sí, los españoles somos muy cotillas, pero detrás de un éxito como éste siempre hay algo más.

Formato vivo

«Que el formato siga funcionando es porque está vivo y durante todos estos años se ha reinventado constantemente», confiesan desde Zeppelin TV. «GH se reconstruye cada nueva edición, muchas de las novedades han creado escuela en el resto del mundo y nos las han copiado. Conseguir este equilibrio no es nada sencillo, pero hasta ahora lo hemos logrado y es nuestra seña de identidad», matiza Pilar Blasco, productora ejecutiva de Zeppelin TV y alma mater del programa. En la pasada edición, los secretos de sus concursantes fueron claves; en la anterior, se compitió por parejas y, en la actual, la realidad virtual apunta a convertirse en el concursante número 18 de la casa.

El equipo de Gran Hermano ha elegido las novedades con pies de plomo «para respetar la esencia  del formato». Lo que se pretende es que los cambios generen contenido al programa. «Las nominaciones a la cara fue una fuente de contenidos asombrosa, nunca sabes cómo va a reaccionar el ser humano; provocaron situaciones muy dramáticas, incluso divertidas».

Reto para Jorge Javier Vázquez

Otra de las razones por las que GH llegó a España para quedarse fue la fuerza de su presentadora. Mercedes Milà ha presentado 15 de las 17 ediciones. Desde el minuto uno bautizó a los concursantes como «sus niños». En la primera gala de la 17ª edición fue la protagonista absoluta, le entregó el testigo a su heredero, Jorge Javier Vázquez, que tiene una difícil papeleta. Los fans del programa lo son de su presentadora y su salida entre lágrimas fue trending topic esa noche en las redes sociales. La Milà es mucha Milà.

Jorge Javier tendrá que subir al Everest de la audiencia con un programa heredado y un formato diseñado a imagen y semejanza de su predecesora. Las galas de GH estaban concebidas pensando en su presentadora. Mercedes era una caja de sorpresas. A pesar de contar con un guión, el telepronter para ella era invisible… o no. El equipo técnico lo tenía asumido y en función de sus reacciones así transcurría la gala. La Milá, porque será siempre la Milá, dominaba el espacio del plató como nadie. Es aquí donde se encuentra el mayor reto. Telecinco tiene que superar el listón antes de que la audiencia le dé la espalda a GH.

Contenidos fagocitados

Gran Hermano fagocita los contenidos de Mediaset días antes de su estreno. No sólo de Telecinco. Ocupa horas y horas de su programación y con el paso del tiempo se ha convertido en el motor de la cadena en cada temporada. En esta edición se están emitiendo tres programas en prime time (Gala, GH: el debate y GH: límite 48 horas), resúmenes exclusivos en Cazamariposas, la señal del 24 horas, a lo que deberíamos sumar los espacios que le dedican al concurso el resto de programas. Con Gran Hermano, el regreso de La Voz y el Deluxe, Telecinco tiene poco hueco para emitir formatos como grandes series o películas. «Te aseguro que antes de que termine el año veremos 3 ó 4 series de ficción», afirma tajante Javier López Cuénllar, director de Márketing de Mediaset.

GH es lo más parecido a un ser vivo, con sus cambios físicos y sus enfermedades. El peso de esta edición recae sobre su nuevo presentador. Tres galas han pasado desde su estreno y ya surgen voces que ven al formato moribundo. «Si nos quedamos sólo en la cifra y no estudiamos la cuota, el resultado es sesgado. Resulta más fiable estudiar las temporadas completas, ya que el programa siempre va a la a la alza. GH 16, por poner un ejemplo, tuvo una cuota media del 23’1% y la cadena un 15%, de manera que el programa está ocho puntos de la cadena, esto supone un 60%. Comparémoslo con GH 4, ya que los tres primeros arrastraron la audiencia del bombazo que supuso el estreno, GH tuvo una media del 29,5% y la de la cadena fue un 21,4%, son los mismos ocho puntos de diferencia. No olvidemos que la tarta siempre es la misma, los espectadores no. A lo largo de la historia, de una edición a otra, han surgido nuevas cadenas que han fragmentado la audiencia», explica Cuénllar.

Redes sociales

Las redes sociales se han convertido en el empujón que le faltaba al reality. Justo en el momento en el que su audiencia empezaba a decaer, todos los programas nacen con una vida predestinada: las redes sociales salieron al rescate de Gran Hermano. La doble pantalla, las nuevas formas de consumo televisivo en paralelo con las redes sociales y las quedadas virtuales relanzaron de nuevo un formato en decadencia. La repercusión que el espacio generó en Twitter y Facebook desbordó las expectativas. Los espectadores del 24 horas expresan sus opiniones, mueven al voto y establecen estrategias de apoyo y/o rechazo. a través de las redes. Mediaset ha sabido subirse al carro cibernético creando un portal interactivo en el que ofrece imágenes exclusivas, blogs, aplicaciones para móvil, incluso el programa cuenta con su propia radio y, en algunas ediciones, hasta han distribuido una revista monográfica en papel.

Las redes sociales fueron el empujón y del mismo modo podrían ser el gancho de izquierdas que dejara KO la emisión de las galas. Jorge Javier Vázquez está obligado a seducir a los miles de seguidores cibernéticos, muchos de los cuales nacieron con el formato, organizan quedadas para comentarlo en su doble pantalla y no conciben la televisión sin GH. La primera gala arrancó con un 23,9% de audiencia, se convirtió en el programa más visto de aquella noche, pero se dejó en el camino un millón de espectadores si lo comparamos con el estreno de la edición anterior. No podemos hablar de decadencia, la historia avala este tipo de subidas y bajadas, lo que está claro es que o el presentador encuentra su sitio o le deja la puerta abierta a Milá para volver en loor de multitudes.

Las redes sociales se han convertido en el empujón que le faltaba al reality

Desde Zeppelin TV explican cómo las redes sociales se han convertido en su gran aliado a la hora de seguir las historias de los concursantes. «Es maravilloso poder saber antes de ver los programas qué está pasando y esto también sirve: uno, para no perder el hilo de las tramas; y dos, para engancharte aún más ya que te dan claves de lo que puede pasar en la gala. El Canal 24 horas es genial también para seguir la vida en la casa; lo único que aquí no hay filtros; ves la convivencia tal cual”.

Aquel 23 de abril de 2000 el género de la telerrealidad aterrizó en la televisión española sin fecha de caducidad, hoy interactúa con la audiencia, consigue una rentabilidad inimaginable y, para colmo, ha dejado huella a en el lenguaje (términos como confesionario o nominaciones adquirieron nuevos significados y surgieron neologismos como edredoning, que forman parte del vocabulario general). Si algo aprendimos con la llegada de Gran Hermano es que El show de Truman fue un mero juego de niños.