Hubo un tiempo en el que, en este país, Don Juan gobernaba la noche de Todos los Santos. Entonces, la televisión sólo contaba con dos canales y en uno de ellos se retransmitía, sí o sí, el texto de Zorrilla. Ver la representación de Don Juan el 31 de octubre era una tradición heredada que se perdía en la noche de los tiempos. En la pequeña pantalla, en el cine, en el teatro, al aire libre… donde fuera. Poco a poco, la leyenda ha perdido fuelle. Con una proporción inversamente proporcional, hace años que nuestro Don Juan se ha dejado de representar para dar pábulo a la fiesta de Halloween, que se ha instalado en los hogares españoles gracias al apoyo de las grandes superficies comerciales.

El próximo 6 de octubre el Teatro Gran Vía sube el telón de Don Juan, un musical a sangre y fuego, basado íntegramente en el texto del escritor vallisoletano. Se trata de un estreno mundial cuya partitura original la firma Antonio Calvo. “Nosotros tomamos esta obra escrita en el siglo XIX, que es del siglo XVI y la miramos desde el siglo XXI”, explica.

Casi un siglo después de su estreno, regresa el último Don Juan bajo la batuta de Julio Awad y con la dirección escénica de Alejandro García

Tras más de dos décadas de lucha, Don Juan aterriza en una desmejorada Gran Vía. La arteria madrileña, que ha llegado a ser bautizada como el Broadway español, de momento sólo ofrece el gran éxito de El rey León, cuando han llegado a convivir hasta cuatro musicales en ella.

Toni Bernetti, actor que ha protagonizado musicales como Hair y Marta tiene un marcapasos, se mete en la piel del conquistador para seducir a Estíbaliz Martyn, una dulce Doña Inés que viene del universo de la lírica. Completan el elenco, Judith Tobella, Patricia Clark, Carlos Salgado, David Velardo, Ricardo Vergara y Nacho Bergareche, acompañados por un equipo de 12 bailarines.

La historia de Don Juan es universal. A pesar de que Tirso de Molina ya la trató en El burlador de Sevilla, cuentan que Zorrilla, se inspiró en la figura de un personaje sevillano, don Juan de Mañara, para escribir su drama. Escrita en sólo ocho días, el autor se vio obligado a malvender el libreto a un editor por ocho mil reales para solventar deudas. Una decisión de la que se arrepintió años más tarde.

Presente en la tradición escénica, interpretar a Don Juan ha sido un sueño para cualquier aspirante a actor. Galanes de todas épocas como Ricardo Calvo, Guillermo Marín, Francisco Rabal, Adolfo Marsillach, José Luis Pellicena, Vicente Parra, Sancho Gracia o Carlos Larrañaga ha seducido a Doña Inés en más de una ocasión.

El Don Juan de Zorrilla se estrenó sin pena ni gloria un 28 de marzo de 1844 en Teatro de la Cruz, en las inmediaciones de donde hoy se alza el Español. La fama le llegó unos meses después, el 1 de noviembre de ese mismo año. De ahí puede que surja la tradición de representarse en tal fecha. Quizá la función más peculiar de todas sea aquella que protagonizó en 1924 Luis Buñuel en la Residencia de Estudiantes a quien le dieron réplica Salvador Dalí, en el papel de don Luis Mejía, y Federico García Lorca, como el Escultor.

Ciento sesenta y dos años después, regresa a los escenarios el último y trasformado Don Juan bajo la batuta de Julio Awad y con la dirección escénica de Alejandro García. El director artístico confiesa que se enamoró de la obra hace cinco años, en el mismo instante que cayó en sus manos. “La historia tenía unas posibilidades de representación increíbles, sabía que me iba a permitir jugar con el movimiento en el escenario, la escenografía de Miguel Brayda, recientemente fallecido y al que desde aquí le otorgo un gran homenaje, me ha ayudado mucho”, añade. Por su parte, el maestro destaca la importancia del estreno mundial. «Se trata de una partitura que combina todo tipo de estilos musicales con la magia, la danza y el canto”.