«Me han tachado de oportunista y gay». Quien se queja es el joven torero Posada de Maravillas, y el motivo de los insultos no es otro que brindarle un toro a su amigo, el periodista homosexual David Enguita -el pasado día 2 en Las Rozas (Madrid)- como muestra de apoyo tras las amenazas de muerte recibidas meses atrás por realizar una retransmisión del Orgullo Gay. «Yo le brindé el toro por una razón: no hay motivos para que una persona amenace de muerte a otra, como le pasó a David. Cuando una persona lo pasa mal, creo que hay que demostrarle ese tipo de apoyo», explica Posada, a quien las críticas, asegura, no le van a hacer cambiar de actitud.

Me han tachado de oportunista y gay», reconoce Posada de Maravillas, aliado del colectivo homosexual

Juan Luis Ambel (su nombre real) tiene 22 años, es el último eslabón de la saga de los Posada (su abuelo Juan fue matador de toros y crítico taurino) y, cada vez que tiene oportunidad, sale en defensa del colectivo homosexual. En una entrevista en la primera radio temática LGTB, donde Enguita era locutor, comenzó su amistad: «Es el único torero que ha tenido la valentía de referirse al público homosexual que va a los toros, que siempre ha habido pero ha estado un poco reprimido», explica el periodista, a la vez que reclama que no haya habido un acercamiento del mundo taurino hacia el colectivo homosexual.

Ese acercamiento es el que quiere propiciar el torero, quien ya se ha convertido en un «aliado» del colectivo tanto por sus palabras como por su brindis. Así lo manifiesta el portavoz de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), José Luis Lafuente, que lamenta que a día de hoy un gesto como éste siga siendo algo extraordinario: «Igual que se brinda un toro a una novia o a algún familiar, se debería poder brindar a un amigo independientemente de su condición sexual», argumenta, a la vez que aplaude la valentía de Posada: «A los toreros siempre se les presupone personas valientes, y este gesto lo demuestra”.

Aunque es un gesto para aplaudir, Enguita no cree que tenga la repercusión necesaria entre las personas que insultan con la excusa de la condición sexual: «Les da igual y pueden verlo incluso ofensivo», piensa. Lafuente es más optimista y está convencido de que «llegará un momento en que se deje de insultar por estos motivos». De hecho, aunque considera que la tauromaquia es un ámbito al que «siempre se ha tachado de ser más endogámico y machista», percibe una evolución que se ha ido incrementando con el paso de los años.

La Fundación Toro de Lidia rechaza la imagen conservadora atribuida a la Fiesta: es un «cliché»

El brindis de un torero sirve para dedicar su faena a alguien a quien se aprecia, y en muchas ocasiones el objetivo es dar una muestra de apoyo de forma pública. Cayetano Rivera lo escenificó hace unos días con Adrián, el niño con cáncer al que desearon la muerte en redes sociales por su afición a los toros, y así lo hizo también Posada de Maravillas con David Enguita. Pero la homosexualidad sigue creando controversia en según qué ámbitos. El mismo torero admite que su brindis fue tanto aplaudido como criticado dentro de su propia profesión. Desde la Fundación Toro de Lidia rechazan la imagen conservadora que ésta despierta, la ven como «un cliché» y poco real, y restan importancia al gesto de Posada: «Un torero puede hacer un brindis a quien quiera, da igual que sea homosexual».

Aunque resulta muy difícil conocer el número de agresiones homófobas que tienen lugar a lo largo del año –ni las asociaciones se ponen de acuerdo-, lo cierto es que las denuncias sí han aumentado durante el último periodo. El Ministerio del Interior cifra en 169 los delitos de odio relacionados con la orientación sexual en el año 2015 y sitúa a Cataluña, País Vasco y la Comunidad de Madrid a la cabeza de las regiones con más incidentes de este tipo.

Si bien es cierto que cada vez más personas se atreven a denunciar, Enguita se queja de que haya una especie de limbo legal: «Fui varios días a la comisaría a poner denuncias, pero llegó un momento en que dejé de ir. Se me quitan las ganas de denunciar porque en la comisaría muchas veces no saben cómo tratarlo», explica.

No se conoce un torero gay en España

¿Y si un torero reconociera su homosexualidad? No se conoce una matador en nuestro país que lo haya hecho, pero sería «como en todas las profesiones», apunta Posada, aunque reconoce que sigue siendo un tema un poco tabú. Tabú sí, pero no hay homofobia: «No es que la tauromaquia se haya puesto ni a favor ni en contra de la homosexualidad, simplemente ha pasado un poco de largo, pero es verdad que en los tiempos que corren a lo mejor tenemos que involucrarnos un poco más».

El torero se crió entre capotes sin gustarle los toros, pero su idea del espectáculo cambió cuando fue a un tentadero por primera vez. Allí no sólo se despertó su interés, sino que decidió seguir los pasos de su hermano y de las generaciones anteriores hasta llegar al día de hoy. Por eso, ahora no quiere que nada ni nadie empañe la imagen de la profesión: «Lo que nos interesa es abrir la tauromaquia hacia la sociedad y no quedarse cerrada».

Puede ser uno de los pocos toreros que se haya pronunciado sobre la homosexualidad recientemente, pero no ha sido el único defensor del colectivo. Uno de los ejemplos más claros es el del malagueño Joselito Ortega, que en el año 2009 se convirtió en el primer matador en llevar un patrocinio en su capote. Éste, además, pertenecía a «Gay up», una marca de refrescos dietéticos dirigida al colectivo homosexual. El empresario pretendía no sólo promocionar su marca sino «cambiar los estándares del sector, así como la imagen de la tauromaquia». El torero, por su parte, lucía con orgullo su capote con el convencimiento de que un acto así atraería al público gay a la Fiesta de los toros.