Su éxito ha sido lógico, ¿quién no quiere entrenarse como lo hacen los marines? ¿Quién no desea un aparato que pesa poco y ocupa menos? Es versátil, cada vez tiene más usos, y permite un efectivo entrenamiento. Sí, hablamos del TRX, esas cintas para colgarse que consiguen que una hora de sufrimiento se pase volando.

El entrenamiento con TRX, en suspensión, nació entre las paredes de los depósitos de los muelles, los cuarteles, los barcos y los submarinos del ejercito norteamericano. Randy Hetrick y sus compañeros de la Navy Seal necesitaban mantener una condición física óptima, pero las circunstancias de su trabajo hicieron que no tuvieran a su disposición ni los equipos tradicionales de entrenamiento ni un espacio adecuado para ello.

El TRX surgió para cubrir esa necesidad. Al principio, utilizaron un cinturón de paracaídas cosido a mano con herramientas para la reparación de botes de goma. Pronto, los Seal desarrollaron una serie de ejercicios en los que utilizaban el peso corporal para conseguir un entrenamiento adecuado en cualquier lugar, sólo necesitaban un par de cinchas. En poco tiempo, el equipo de Hetrick estableció las bases de lo que sería en el futuro una categoría nueva y original de ejercicios funcionales: el entrenamiento en suspensión.

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De las salas de los Navy Seal ha saltado a las clases colectivas de los gimnasios.

Dada su eficacia, el entrenamiento en suspensión se ha convertido en el sistema favorito de las unidades de élite de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Esta modalidad no se ha quedado entre sus paredes. De las salas de los Navy Seal ha saltado a las clases colectivas de los gimnasios y sirve, incluso, para hacer yoga.

Alberto Rey, licenciado en Educación Física y Deporte y entrenador personal que cuenta entre sus principales clientes con importantes ejecutivos del mundo de la empresa y la banca, confiesa: “Lo que buscan mis clientes es optimizar al máximo su entrenamiento con un sistema que trabaje de manera funcional su cuerpo por completo sin un consumo excesivo de tiempo, y para eso la suspensión es perfecta».

Rey lleva años poniendo en práctica la versatilidad del entrenamiento en suspensión. Entre sus fieles clientes figura César Alierta. Si él tiene tiempo para entrenar, deberíamos tenerlo todos.

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Las cintas TRX consiguen que una hora de sufrimiento se pase volando.

Entre las principales ventajas que encuentra el entrenador figura el poder variar tanto la intensidad como el volumen con pequeños cambios de ángulo articular. “Las cinchas de suspensión son perfectas para la combinación con otros implementos como swissball o pesas y elásticos. El core o parte central del cuerpo (tronco) está activado en toda la sesión estabilizando y generando todas las fuerzas que generamos para hacer los ejercicios.

Alberto Rey tiene claras las razones de su éxito poco espacio y tiempo para realizar entrenamientos de calidad, por ello afirma que “la suspensión se posiciona en cabeza como una de las técnicas con mayor aceptación con personas con tiempo limitado, que necesitan resultados sin riesgo de lesión”.

  • El TRX nos gusta porque sin necesidad de hacer horribles series de abdominales tradicionales se nota la zona trabajada.
  • El entrenamiento puede ser más o menos intensivo y el tiempo se aprovecha al máximo.
  • Las clases en pareja son muy amenas, se hacen cortas y puedes tener distinto nivel de forma física. Además se puede entrenar en un parque, un salón, el jardín.