No hay billetes. El Rey león lleva cinco años con el aforo completo. No lo intente, si quiere ver el musical basado en la película homónima de Disney tendrá que planearlo con tiempo para poder comprar las entradas. Esta semana, concretamente el 21 de octubre, el musical ha cumplido cinco años en Madrid. Sus cifras son escandalosas, 2.053 representaciones desde entonces, más de dos millones y medio de espectadores y una recaudación que Disney prohíbe desvelar, pero suponiendo que el precio medio de la entrada sea de 60 euros (oscilan entre 24 y 170 euros) y sabiendo que el aforo del Teatro Lope de Vega es de 1.000 butacas, la recaudación de estos cinco años sobrepasa los 120 millones de euros. Por supuesto, a estas cifras deberíamos añadir los resultados obtenidos por la venta del merchandising. El Rey León es una industria por sí mismo.

Madrid se ha convertido en la cuarta ciudad del mundo, después de Nueva York, Londres y Hamburgo, que más dinero mueve con la industria musical, según sus cifras, tiene un impacto económico de más de 250 millones de euros anuales.

Uno de cada cinco turistas que visita Madrid lo hace para ver un musical. De ellos, el 82% escogió El Rey León. Según el estudio realizado por Canal Sondeo para la Dirección de Turismo de la Comunidad de Madrid, el 31% de los viajeros internos que pernoctan en Madrid ven un musical.

Casi siete de cada 10 asistentes a musicales confiesan que esa ha sido la razón principal de su viaje. “Hay semanas que el 80% de la taquilla de El Rey León está formada por turismo nacional, gente que ha comprado la entrada con antelación, viene a ver el musical y, de paso, visita la ciudad”, asegura Quique Comyn, director de Comunicación de Stage Entertainment, empresa que desde hace 17 años gestiona la mayoría de musicales que han pasado por la Gran Vía.

La marca Madrid no se entendería si no se valorara la oferta cultural», Carlos Chaguaceda, director general de Turismo de la Comunidad

Para Carlos Chaguaceda, director general de Turismo de la Comunidad de Madrid, la oferta cultural y de ocio es una atracción de primera fila, sobre todo a nivel nacional. “La marca Madrid no se entendería si no se valorara la oferta cultural. Para llegar a tener un turismo rentable hay que fabricar una excusa, debemos dar una razón o favorecer una experiencia, en este caso, El Rey León es un gancho para que el turismo entre en Madrid y luego vea el resto. No en vano sabemos que hay cosas que sólo pasan en Madrid”. Ya lo ven, Simba ha necesitado cinco años para convertirse en símbolo de la ciudad, con permiso de Atalanta e Hipómenes, los leones de La Cibeles.

Un poco de historia

Para entender la razón del éxito de El Rey León, deberíamos recordar su historia y saber que la película supuso un punto de inflexión en la entonces estrangulada Factoría Disney.

El Rey León se estrenó el 24 de junio de 1994. La primera película de animación basada en un guión original invadió 2.500 pantallas en EEUU. A mediados de 1995 ya había recaudado 766 millones de euros en todo el mundo, convirtiéndose en la segunda película más taquillera de la historia después de Star Wars.

Un éxito sin precedentes que Disney le debe a la osadía de Michael Eisner, un visionario robado a la Paramount, que fue capaz de cambiar la mentalidad de la empresa y crear una atmósfera en la que se perdió el miedo a arriesgar. Michael Eisner hizo de El Rey León una marca.

En la década de los años 80 la empresa fundada por Walt Disney había perdido su atractivo

En la década de los 80, la empresa fundada por Walt Disney había perdido su atractivo, sus producciones contaban con bajo presupuesto y daban unos rendimientos moderados. Eisner transformó lo que hasta entonces era una compañía creadora de contenidos en creadora, productora y distribuidora, además, abrió nuevos canales de negocio para ampliar el número de clientes potenciales.

Las tiendas Disney (la primera se inauguró en 1987) fueron un reclamo para el consumismo infantil. Allí las películas que no habían triunfado en la gran pantalla resucitaban para el vídeo. Con ellas inoculó el veneno del merchandising en nuestras vidas.

Eisner invirtió mucho esfuerzo en expandir la división de distribución, así nació Buena Vista, con ella tenía en sus manos la gestión de la distribución internacional de toda sus películas, lo que suponía una fuente adicional de ingresos. Mientras pensaban cuál sería la nueva apuesta, la factoría se dedicó a reeditar en vídeo todos sus clásicos; por tiempo limitado, eso sí. Sólo quedaba apostar por un contenido de calidad, empaquetarlo de todas las formas posibles y revenderlo hasta en forma de chocolatina. Así nació El Rey León.

El éxito de la 32ª película de Disney radica en que cuenta una gran historia, con grandes personajes y que, en su momento, atravesó barreras tecnológicas. Su moraleja es sencilla: todo el mundo tiene un lugar en la vida y tan importante es el que está arriba como el último de la fila. El ciclo vital, nada más y nada menos.

La campaña de marketing fue brutal. Empezaron a mostrar la película un año antes de su estreno. Todo esto que ahora nos resulta lógico, en 1994 fue una gran revolución. Eisner se empeñó en involucrar a toda la empresa con el proyecto, creó su propia línea de productos que, por supuesto, sólo se podía comprar en sus tiendas y la lanzó antes del estreno. A un golpe de efecto tan certero le sumamos el bombardeo musical en las radio fórmulas, (la primera semana de julio el tema principal ya era el número uno en las listas del Bildboard), los espectáculos de El Rey León en los parques (el 8 de julio del 94 ya se podía ver The leyend of the lyon King en Disney World) y el mundo caía rendido ante el rey de la selva.

El Rey León es la tercera obra más longeva de Broadway detrás de El fantasma de la Ópera y Chicago

La película continuó dando beneficios en vídeo. Se vendieron más de 20 millones de copias en los primeros días, para entender la magnitud se pueden comparar con los 25 millones de copias que, hasta la fecha, había vendido Blancanieves. Tras el éxito del vídeo llegó la adaptación al musical que se estrenó en el teatro New Amsterdam de Nueva York el 13 de noviembre de 1997. Se trasladó posteriormente al Teatro Minskoff de la misma ciudad, donde permanece actualmente en cartel. Es el tercer musical más longevo de Broadway, por detrás de El fantasma de la Ópera y Chicago, con más de 7.800 funciones.

Desde su estreno, se han realizado 22 producciones en 18 países, que han sido vistas por más de 75 millones de personas en todo el mundo. El Rey León ha sido traducido a ocho idiomas: japonés, alemán, coreano, francés, holandés, chino mandarín, portugués y español. Actualmente se representa en Nueva York, Londres, Madrid, Shangai, Hamburgo, Tokio, México D. F. y Scheveningen (Holanda).

Por si fuera poco, Disney ha anunciado hace un mes escaso que Jon Favreau (Iron Man), está trabajando en una nueva versión en acción real de El Rey león. ¿Qué nos faltará por ver y comprar todavía?