Todos nos hemos hospedado alguna vez en un hotel. Nos ha encantado que nos hicieran la cama sin una sola arruga, que nos guardaran las maletas en consigna, que nos limpiaran el baño o que nos sirvieran el desayuno en la habitación, pero ¿se han parado a pensar dónde se preparan esos profesionales? ¿Desde el director hasta el recepcionista pasando por las camareras o los botones? Pues existen centros especializados en formar todo el engranaje con el que funcionan los establecimientos de categoría, y uno de ellos, Les Roches, se encuentra en la Costa del Sol.

La industria del hospitality (que engloba turismo, hostelería y restauración) no es sólo la mayor generadora de empleo a escala internacional, sino que cuenta con unas excelentes expectativas de crecimiento en todo el mundo, cuyo espectro de oportunidades es muy amplio: hoteles, restaurantes, agencias de viaje, transporte, salud y balnearios, parques temáticos, resorts, casinos… El hospitality constituye uno de los sectores que genera un mayor crecimiento a escala internacional.

Según un informe del World Travel & Tourism (WTTC), a lo largo de esta próxima década uno de cada diez puestos de trabajo en todo el mundo será en este sector, lo que implica más de 3.200 millones de empleos brutos. En el caso concreto español, en los próximos diez años esta industria generará alrededor de 25 millones de puestos de trabajo (ya sea de forma directa o indirecta) y supondrá el 14% del Producto Interior Bruto (PIB) para el año 2023, fecha en la que se pronostica la llegada de más de 65 millones de visitantes.

La entrada a Les Roches Marbella.

La entrada a Les Roches en Marbella (Málaga).

“Aquél que se porta gentil y cortésmente con los extranjeros demuestra ser ciudadano del mundo”. Esta frase pronunciada por el político, filósofo y jurista Francis Bacon bien podría ser el lema de Les Roches, una Escuela Internacional de Alta Dirección Hotelera nacida en Suiza en 1954 que cuenta con su filial en Marbella desde 1995 y, hace poco, en la ciudad china de Shangai. Les Roches está considerada como una de las más prestigiosas del mundo. De ella salen algunos de los mejores directivos de los sectores hostelero y turístico capaces de ocupar puestos de responsabilidad en los principales establecimientos.

“Aunque a veces seamos muy críticos, en España hay un servicio de gran calidad comparado con el de otros países. Otra cosa es que, por la importancia que tiene ahora mismo el turismo como motor económico de nuestro país y por la oportunidad que representa, debería ser aún mejor”, opina Carlos Díez de la Lastra, CEO de Les Roches Marbella. “El sector turístico nunca ha mirado por su formación. España es un país que, por el carácter que nos caracteriza, tiene una habilidad natural hacia el servicio. Tradicionalmente, el sector recogía a gente que trabajaba en otras áreas y, ya dentro, era fácil entrar en un escalafón bajo y llegar hasta un puesto alto pero ¿qué pasa ahora? Todo es mucho más complejo, se integran más y más ofertas», explica Díez de Lastra.

Todos los que quieran comandar un resort de lujo tienen que empezar fregando platos

«Antes en un hotel dormías y nada más pero, ahora, te cortas el pelo, comes en un restaurante de categoría, te das un masaje… cada vez se integran cosas nuevas, se sofistica más. A ello hay que sumarle la competencia, que es cada vez más grande, y la tecnología, que lo complica todo aún más -prosigue-. Todo ello hace que la formación sea muy importante y en todos sus niveles. Una escuela como la nuestra está pensada para los que quieren ser directivos pero también hay que formar a camareros, técnicos, cocineros… a un montón de gente que es valiosísima. Tan necesaria es una escuela de formación para puestos altos como otra de base». Y, en La Roche lo tienen muy claro. Todos aquellos que en un futuro quieren comandar un resort de lujo en Maldivas, tienen que empezar fregando platos.

Al campus de Marbella llegan estudiantes de unas 70  nacionalidades diferentes –China, Estados Unidos, Kazajistán, Rusia, Italia, Marruecos…- deseosos de recibir una educación multilingüe (desde que entran hasta que salen del recinto los alumnos se expresan en inglés y, los que no tienen el nivel óptimo, reciben clases de apoyo) que les prepare para ser los directivos hoteleros del siglo XXI.

Aunque el método es europeo (no olvidemos que la casa madre se encuentra en Suiza), Les Roches recuerda a un campus americano, con su vida dinámica y activa, sus diferentes casas divididas por colores, sus actividades tanto dentro como al aire libre (desde coctelería hasta running pasando por club de lectura o fútbol) y hasta por sus camisetas corporativas. Muchos de los jóvenes que llegan a Les Roches -algunos con tan sólo 17 años- necesitan un sitio donde alojarse, por lo que la institución cuenta con apartamentos donde quedarse. Incluso, comer, porque las instalaciones, además, de aulas, biblioteca o auditorio, cuenta con una cocina que ya quisieran algunos locales de restauración, y con varios restaurantes (El Olivo, One  y un bistró más distendido) donde los alumnos se alimentan y practican cómo colocar los cubiertos de forma adecuada y cómo servir platos y copas. Si un día está de comensal, lo más probable es que, al siguiente, esté sirviendo los postres a sus compañeros, una humildad de la que también se aprende.

El 90% de los alumnos que sale de Les Roches tiene un puesto de trabajo asegurado

El 90% de los alumnos que sale de Les Roches tiene un puesto de trabajo asegurado. Son muchos los ex alumnos bien posicionados que acuden al centro en busca de trabajadores. “You are responsable for your own learning” («Eres responsable de tu propio aprendizaje») es uno de los lemas del centro. Las cuotas ascienden a 13.000 euros semestrales, a los que hay que añadir tasas, uniformes y, si se necesita estancia y pensión completa, ronda los 20.000 euros.

Como si del carné de conducir se tratara, a los estudiantes se les restan puntos si faltan a clase, usan el móvil o llevan una imagen inadecuada al traje y corbata para ellos y falda por la rodilla para ellas con zapatos de medio tacón (las bailarinas están prohibidas, por cierto). Es tal la importancia que otorgan los docentes (más de 50 en todo el campus) a la pulcritud que, cada mañana, celebran el Roll Call, una especie de rueda de reconocimiento donde los alumnos son examinados de arriba abajo para ver si llevan bien planchada la camisa, si el delantal está bien atado o si en sus bolsillos no faltan libreta, boli y mechero, las tres herramientas primordiales de los buenos camareros.

Todas las necesidades o situaciones que se encuentran en un hotel real se reproducen en Les Roches. Cuentan con Demo room, donde los maestros explican cómo hacer las camas, limpiar un baño o hacer figuritas con las toallas; y con Demo Recepcion, en la que los alumnos ensayan a hacer el check in y el check out siempre con una sonrisa en la boca. Hay hasta clases de flambeado o de enología. En definitiva, todo lo necesario para conocer la estructura de un establecimiento hotelero (ya sea de pocas o muchas estrellas) desde la base hasta la cúspide y, siempre, alternando clases teóricas y prácticas en establecimientos concertados.

Les Roches ofrece varios programas de estudio. Uno de los más solicitados es el título universitario en Administración Hotelera Internacional con una duración de tres años y medio divididos en cinco semestres académicos más dos semestres de prácticas para adquirir una experiencia completa y global. De aquí pueden especializarse en Recursos Humanos, Resorts, Coordinación de eventos y protocolo y Emprendimiento. Esta última es una de las más demandadas últimamente, ya que muchos de los interesados quieren montar su propia empresa o renovar un negocio familiar.

Hay dos ejes básicos en la actividad: querer trabajar con la gente y capacidad de organización

Otra de las posibilidades académicas que ofrece Les Roches son los cursos de postgrado, de los que destacan el de Dirección Hotelera Internacional y el de Dirección de Marketing para el Turismo de Lujo (el último en añadirse a sus propuestas y que cuenta con profesorado procedente de importantes firmas como Louis Vuitton, Ferragamo o Moët Chandon). En estos casos, los programas son más cortos e intensos y, los que tienen necesidades especiales, las clases se adaptan a sus horarios e, incluso, se imparten en fin de semana u online.

“Los que quieren dedicarse a esto deben de cumplir dos ejes fundamentales. Uno es querer trabajar con la gente. Te tiene que gustar empatizar, entender, tratar, querer gustar, interpretar, interactuar con las personas. Y no sólo con los clientes, también con tus empleados porque ellos van a ser los que den el servicio más directo a tu público», señala Carlos Díez de la Lastra.

Para el responsable ejecutivo de Les Roches Marbella, «el personal de un hotel es un ejército trabajando codo con codo para un bien común que es que el cliente se sienta contento. El segundo pilar es la capacidad de organización. El director de hotel, al contrario que el directivo de otras industrias, tiene que estar muy en contacto con el cliente final porque, muchas veces, será él quien tenga que salir a dar la cara, con lo cual debe de tener la capacidad de planificar y de salvar cualquier contingencia. En una estructura tan compleja como la de un hotel es imposible que todo vaya como tú quieres al cien por cien. Siempre habrá incidencias pero, si tú has preparado bien tu establecimiento, el 80 por ciento de estos problemas se solucionarán solos”.

  • Les Roches Marbella. Carretera de Istán, km 1. Marbella. 95 276 41 45.