Veinticuatro horas antes del estreno de La reina de España, Fernando Trueba se encuentra en su estudio rodeado de premios, libros, fotografías familiares y cientos de carpetas desperdigadas por el suelo. Un caos ordenado. Todo porque anda recopilando las notas y los guiones de La niña de tus ojos para contestar a aquellos que le acusan de plagiar los personajes.

Carlos López y Manuel Ángel Egea han presentado una demanda contra el cineasta ante un juzgado mercantil madrileño alegando que los personajes de ambas películas son los mismos que crearon ellos hace casi 20 años. Puesto que La reina de España se presenta como una secuela oficial de La niña de tus ojos, los guionistas reclaman una compensación económica y aseguran que es una violación de sus derechos de propiedad intelectual.

De un tiempo a esta parte, Fernando Trueba es sinónimo de cierta polémica

De un tiempo a esta parte, decir Trueba es sinónimo de cierta polémica. Su sarcástico discurso de San Sebastián, el que leyó cuando recogió el Premio Nacional de Cinematografía, también le está pasando factura y, por si no tuviera bastante con la demanda, en las redes pulula una campaña que, bajo el hashtag #boicottrueba, pide al público que no vaya a ver la secuela de La niña de tus ojos. Los instigadores de la campaña sostienen que el director madrileño no se considera español «salvo cuando pide subvenciones». No podían haber organizado una promoción más inteligente, puesto que el boicot se ha convertido en la mejor campaña de marketing para La reina de España.

El director de comedias de altura como El año de las luces, Belle Epoque y La niña de tus ojos ha conseguido reunir a la misma troupe que hace 18 años viajó a Berlín para rodar una película española en la Alemania nazi. Penélope Cruz, Antonio Resines, Jorge Sanz, Javier Cámara, Neus Asensi, Santiago Segura, Rosa María Sardá, Loles León y Chino Darín, como nueva incorporación, juntos protagonizan una comedia coral en la que el grupo de cómicos se reencuentra en el rodaje de una película sobre los Reyes Católicos, una comedia con cierto regusto amargo que por momentos recuerda a ¡Qué ruina de función! de Peter Bogdanovich.

Pregunta.- ¿Por qué recuperar los personajes de La niña de tus ojos?

Respuesta.- Tenía ganas de reunirme otra vez con todo ese grupo de seres humanos. No sólo con los personajes, también con las personas. Fue un rodaje muy hermoso.

P.- Ha sido un poco cruel con algunos de los personajes, el óxido del tiempo a algunos no les ha tratado muy bien.

R.- Sí, esa es la historia. Así es la vida, por otra parte. En La niña, el personaje de Antonio Resines se quedaba retenido por la policía alemana en la época de Hitler, pensé que era el desarrollo lógico de lo que le habría podido ocurrir.

P.- ¿La reina de España es un homenaje a las antiguas producciones españolas?

R.- No es una película nostálgica. Aunque cuente una historia del pasado, es una película que mira al público de hoy, es, sobre todo, un acto de fe en el cine, de amor al cine, de amor a la vida. Porque el cine y la vida para mí son lo mismo.

P.- ¿Ha puesto en boca de personajes cosas que hubiera querido decir usted?

R.- No, siempre escribo los diálogos como creo que hablaría ese personaje. Si yo quiero decir algo, hago un artículo en el periódico.

P.- En la película se echa de menos a Rafael Azcona.

Si Rafael Azcona hubiera estado vivo, hubiera escrito el guión con él»

R.- Yo le echo de menos todo el rato. Lo tengo aquí (señala una foto que preside su estantería). De vez en cuando le miraba cuando estaba escribiendo a ver qué le parecía (sonríe). Me lo he pasado muy bien con este guión, ahora bien, si Rafael hubiera estado vivo, lo hubiera escrito con él, de eso no hay duda. Yo creo que su espíritu ha estado ahí. No hablo en el sentido trascendente o religioso, porque no soy de eso, pero sí creo en que uno hereda cosas. Rafael es la persona que ha tenido sobre mí más influencia en mi vida. No hablo como director, hablo como persona. Rafael me ha dado mucho, incluso sin ir de maestro. Con Azcona no hay un tema del que no haya hablado, nos hemos contado nuestras infancias, nuestras novias, nuestros trabajos, nuestros dramas, nuestras ideas… Le echo de menos cada día. Cuando paso por el Paseo de la Habana siento un vacío tremendo al pensar que no puedo verlo.

P.- ¿Cuándo vamos a cerrar la herida de las dos Españas?

R.- De mí no depende, pero no es sólo de las dos Españas, es de las dos Américas, de las dos Inglaterras, de las dos Francias, de las dos Italias. Porque ya me dirás, Berlusconi y la Italia de la gente normal. La América de Donald Trump y la de los maravillosos americanos. La Inglaterra del Brexit y la Inglaterra tolerante que siempre acogía a la gente y que nunca la perseguía por sus ideas. La Inglaterra que acogió a Marx y a Engels, en la que ahora ves delitos de xenofobia y cosas así que antes no tenían. Te preguntas qué está pasando en el mundo. Estamos asistiendo a una batalla en la que está en juicio la civilización occidental. Creo que se está dirimiendo si optamos por la Europa del progreso, de la Ilustración, de la inteligencia o por la Europa del autoritarismo, del hooliganismo, de la ignorancia, de la barbarie. Lo de las dos Españas, a lo mejor, es nuestra manera castiza de mirar eso, pero el fenómeno está en todas partes. Que estén nombrando a gente del Ku Klux Klan y del partido nazi en EEUU… ¡En fin!

P.- ¿Cómo ve el futuro?

R.- Lo veo negro, pero a la vez quiero tener esperanza. Ahora, para tener esperanza hay que luchar por un mundo mejor, aunque haya unos que tiren para atrás. Las fuerzas que tiran para atrás tienen peso, pero creo que al final se impondrá el sentido común.

P.- Franco, en un momento de la película dice: «Defender el cine español es defender España». ¿Con esto da por saldada su polémica sobre aquello de sentirse español o no?

A veces uno puede coincidir en una frase con alguien de ideas muy distintas»

R.- Es una frase que yo suscribo, pero cuando lo hago es porque me imagino a Franco diciéndola en un contexto como ése, en una escena como la de la película. A veces, uno puede coincidir en una frase con alguien de ideas muy distintas. Franco era un gran cinéfilo y estoy seguro de que le encantaban las películas de John Ford de militares y los western.

P.- Dice que ha intentado no hacer una parodia de la figura de Franco, pero es uno de los personajes que más carcajadas roba.

R.- Es cierto, no quería una parodia. Pretendía hacer comedia, como hago con todos los personajes, pero sin caer en el imitador televisivo. En la película quería encarnarlo y para eso había que darle cierta dosis de realidad, dentro del código de comedia.

P.- ¿Habrá una tercera parte?

R.- No lo sé, a veces hacemos bromas con ello y jugamos a pensar en qué momento puede ocurrir. Yo creo que no hay que hacer planes a largo plazo.

P.- ¿Qué hay de la polémica con los guionistas de La niña de tus ojos?

Ni Carlos, ni Manuel han escrito nada de esta película, cuando digo nada, es nada»

R.- Por mi lado nada. Ahora estaba acabando de escribir una respuesta contando la verdadera historia de lo que ocurrió. Ellos habían escrito un guión y lo vendieron a unos productores que me propusieron rodar la historia. Leí el guión y no me gustó nada, para decirlo de una manera clara. Los productores me preguntaron si me atraía el tema de Berlín y de los cómicos que fueron allí a rodar. Me pareció un contexto perfecto para una comedia. Eso sí, les dije que quería hacerlo con Azcona. Les pareció genial. Azcona y yo empezamos de cero. La película que la gente ha visto está basada en un guión que escribimos Rafael Azcona y yo durante tres años. Como yo no estaba conforme con el guión y no la quería rodar porque me parecía que no era un guión redondo, a Rafael se le ocurrió contar con mi hermano David. Me dijo: «Que entre alguien joven, fresco y con ideas. Tú y yo ya estamos viciados con esta historia, la hemos manoseado mucho. David nos ayudó a rematar las últimas versiones. Ahora, con todo este lío he tenido que sacar los carpetones con las notas de la época. El desorden que hay en la habitación es debido a esto.

No escribieron nada de esa película. Cuando digo nada, es nada. De hecho, uno llamó a Rafael por teléfono para decirle que para ellos sería muy importante estar en un guión a su lado… Rafael se lió a gritos: «¿Vosotros habéis leído nuestro guión?», les preguntó. «¿Hay algo en el guión que sea del vuestro? Una palabra solo, una escena… ¿Algo?». «No, le responde, pero como nosotros tenemos el contrato de que vendimos un guión», le contestó. Rafael entró en cólera y colgó. Cuando se cabreaba, se cabreaba. Le pareció tan indignante que me dijo: «Si aparecen quito mi nombre de la película». El lío duró dos días, estábamos a punto de estrenar y había que poner los títulos. Les ofrecimos poner basado en una idea de y lo rechazaron.

P.- Ahora piden derechos de creación de los personajes, ¿no?

R.- Sí, exacto. Y es totalmente falso.

P.- ¿Qué le parece el boicot que ha surgido en las redes sociales pidiendo a la gente que no vean su película?

Me encantaría que les saliera el tiro por la culata a los del boicot»

R.- Yo no tengo Twitter ni miro nada de las redes. Me encantaría que les saliera el tiro por la culata. En cualquier caso, lo que les diría es: ¿Por qué boicoteáis? Id a ver la película y pasarlo bien. Os vais a reír, os lo vais a pasar mucho mejor viéndola que sin verla. No seáis gilipollas. Y si no queréis, pues no vayáis, que una cosa maravillosa del cine es que no es obligatorio.

P.- Es que la lió gorda con su discurso al recoger el Premio Nacional de Cinematografía.

R.- No la lié. Fue una intervención humorística para hacer reír a la gente. Estaba haciendo una cosa amable y divertida. Eso te lo cogen, lo sacan de contexto, lo ponen de una manera escrito en un titular y significa otra cosa. Como hoy día vivimos en una cultura de que no hay más que Twitter, la palabra corta, el pinchazo… No dejan un discurso entero, no dejan ver el tono con el que se está diciendo algo, no se recapacita en el contexto. Cuando acabé de decirlo, la primera persona que me felicitó fue la mujer del ministro.

P.- Pues dicen que el ministro tenía preparado un discurso, una especie de loa y no lo leyó porque se ofendió. ¿Eso es cierto?

R.- Sí, supongo que se quedó desconcertado y molesto. Yo comí con él luego y sin discusión ni polémica, claramente él estaba incómodo.

P.- En los vídeos se le ve tenso.

R.- Sí porque probablemente no tenga sentido del humor.

P.- Acaba de prometer que va a bajar el IVA.

R.- Me alegro mucho, a ver si mejora y se convierte en alguien mejor para su país. Porque yo soy español, vivo aquí y me encanta este país. Ahora bien, lo que no soy es nacionalista.

P.- Eso se cura viajando, ¿no?

R.- Ya lo dijo Baroja. Pero hay una vuelta de los nacionalismos, de la irracionalidad y de todas estas tonterías. A mí lo que siempre me ha seducido es la Europa de la Ilustración. Kant ya hablaba de la hermandad universal, del cosmopolitismo. Detrás de la creación de Europa eso es lo que hay, ¿no? El unirnos en lugar de separarnos. El dejar las mierdas nacionalistas, las reivindicaciones pequeñas y mezquinas para caminar hacia que algún día la humanidad pueda ser una misma cosa. En la época de la comunicación, cuando podemos vivir casi en directo lo que pasa en el otro lado del mundo… que haya gente preocupada por cerrar fronteras y echar gente, en dejarles que se ahoguen, en no ayudar a nadie, en no tener compasión, ni solidaridad, ni humanidad. Esa es una tensión muy del mundo en que vivimos y del momento en el que estamos. Ya veremos Trump lo que hace y lo que le dejan hacer. Los tiranos hacen lo que les dejamos hacer.