Cuarenta años de Dictadura tras una brutal, despiadada y cruel Guerra Civil, los españoles estaban hartos de censura, de falta de libertad y de cadenas. Los años de la Transición fueron tiempos inciertos, inseguros, probablemente muy inestables, pero también fueron momentos románticos en los que el contexto político lo inundaba todo. El arte, el cine y, cómo no, la música rezumaban ideología. La política lo era todo.

Aquéllos que veían cerca el final de la Dictadura lucharon en la clandestinidad durante los primeros años de la década de los 70, a los gobernantes surgidos de las primeras elecciones democrática les pedían que llevaran el país a la prosperidad y a la evolución social soñada. Lo hicieron siempre a través de la música. La Transición, como todas las épocas, tuvo su banda sonora.

El himno que simboliza un tiempo y un país es, sin duda alguna, Libertad sin ira. Cuarenta años después, cuando ya hemos vivido los mismos años de Democracia que de dictadura franquista, el tema de Jarcha suena irremediablemente como banda sonora de cualquier reportaje televisivo sobre la Transición.

La canción de Jarcha fue censurada porque pretendía entrar en la Democracia olvidando los viejos conflictos

En su día, la canción fue censurada porque desvelaba los deseos del pueblo: entrar en la Democracia olvidando los viejos conflictos que tanta sangre habían causado. Hoy, con una Democracia asentada y firme, las viejas heridas continúan doliendo, las dos Españas se mantienen latentes en una sociedad que, en su mayoría, la imagen de Franco sólo la ha visto de refilón en los libros de texto.

Compuesta por José Luis Armenteros, Libertad sin ira fue utilizada como vehículo de publicidad para promocionar la salida Diario 16, que nació un 18 de octubre de 1976, de manera que llegó a ser número uno en ventas aquel año.

Otro tema que aquellos años se elevó a la categoría de himno fue Habla, pueblo, habla de Vino Tinto. Uno de tantos golpes visionarios de Adolfo Suárez que compró los derechos de la canción para utilizarla en la campaña del Referéndum celebrado el 15 de diciembre de 1976. Aquel día los españoles votaban el proyecto de reforma política, que fue apoyado por el 94,17 % de los votantes. El mensaje de la canción era directo, claro y sincero. Habla, pueblo, habla cumplió su objetivo entre los españoles. ¿Quién de aquéllos que peinan canas no es capaz de tararear el estribillo?

https://youtu.be/nw346RokzeU

Otra de las canciones surgidas en un momento clave y que con el paso del tiempo se ha convertido en un verdadero mito y en referencia de unos sueños proyectados en el presente y que seguirán latentes, sin duda, en el futuro es A cántaros, tema compuesto por Pablo Guerrero en 1972 e interpretado por Nuestro Pequeño Mundo. Había que tener los oídos muy cerrados o muy sucios para no entender a qué se refería esa lluvia purificadora que limpiaba nuestra casa y abría una nueva era.

El primer quinquenio de la década de los 70 estuvo absolutamente dominado por la canción protesta, fueron tiempo de gritos como el Canto a la Libertad de José Antonio Labordeta (1975), o de lamentos por los compañeros fusilados a través de una dolorosa versión de Al Alba con la que Rosa León se jugó el tipo en vida de Franco (1975). Aquellos años triunfaba también una inocente María Ostiz con Un pueblo es.

La Nova Caço Catalana

Los miembros de esta lista interminable de autores que surgieron en los primeros años de la Democracia fueron herederos directos de cantautores que pelearon por la libertad, jugándoselo todo frente a un franquismo todavía vivo, agonizante, pero con la suficiente fuerza como para encerrarlos a todos. La mayoría de aquellos soldados culturales formaron parte de lo que ha pasado a la Historia como la Nova Cançó Catalana.

En 1963, Raimon publicó Al vent, un tema que había escrito en 1959 y que se convirtió en todo un símbolo de oposición a la dictadura. Lluis Llach tenía 20 años cuando le puso letra a una canción de raíces francesas que solía tararear con sus amigos de Verges. Así, en 1968, nació L’estaca, un himno protesta de la Transición que, hoy por hoy, se han adjudicado los dirigentes de Podemos y que cantan al finalizar sus asambleas. ¿No ves la estaca en la que estamos atados?, dice uno de los versos de la canción. Juan Carlos Monedero sostiene que, mientras encuentran un tema que les represente, L’estaca resulta una opción muy actual.

En 1972, Joan Manuel Serrat editó un disco con letra de Miguel Hernández y eligió los versos del poema Para la libertad para demostrar que en tiempos difíciles no hay que perder el deseo y la esperanza de la libertad.

Paco Ibáñez fue otro de los precursores y responsable de la banda sonora de la Transición. Activista en el exilio, cantante prohibido en España, su tema A galopar sonó en el concierto que cerró la campaña electoral del PSOE en 1982.

En aquellos años de protesta la música también le abrió la puerta al rock. En 1978 Tequila y Burning rompieron las listas de ventas con su Rock & roll en la plaza del pueblo o ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?

Cantantes melódicos

Fueron años del auge del rock andaluz con grupos como Medina Azahara y Triana y, por qué no decirlo, hubo tiempo para cantantes melódicos como Pablo Abraira y su Gavilán o paloma (1977), Camilo Sesto con su versión española de Jesucristo Superstar (1975) y, más tarde, cantantes como Pecos, Iván o Pedro Marín llenaron estadios repletos de adolescentes chillonas. En la promoción del primer álbum de Ivan, la discográfica se gastó siete millones de pesetas de las de 1980.

En un universo paralelo a los cantautores, a los rockeros y a los superventas para adolescentes, en aquellos años germinaba un movimiento contracultural que se revelaba frente a la canción protesta. «La Movida fue el grito de la juventud de la época que estábamos hasta las narices de cantautores y de la música impregnada por la política. Ya no hacían falta, tocaba divertirse. Fue una zambullida de libertad», confiesa ahora Pepo Perandonés, codirector de la sala Rock-Ola. La Movida arrancó oficialmente el 9 de febrero de 1980 en el concierto homenaje a Canito (guitarrista de Tos, más tarde Secretos) en el salón de actos de la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid. Pero ésta… es otra banda sonora.