Rogue One, el primer spin off de la saga de Star Wars, ha invadido las pantallas de cine. La factoría Disney lo tiene todo a punto para volver a arrasar en la taquilla navideña un año más. Con una estrategia estudiada al milímetro, sin fisuras, los fans de la saga creada por George Lucas pueden ver de nuevo a Darth Vader (aunque sea en escenas sacadas a cuentagotas). La incógnita ya está despejada. Mientras que en la versión original, James Earl Jones es la voz de Darth Vader; los españoles echaremos de menos a Constantino Romero, el único doblador que ha superado al original. Pedro Tena, la voz española de los actores Jonathan Adams y de Kevin Michael Richardson, le ha prestado sus graves al malvado Lord Sith.

¿Estará Rogue One a la altura de sus predecesoras? Sin duda. Es más, a la crítica norteamericana le ha parecido mejor película que El despertar de la fuerza. Algo que no resulta muy complicado ya que la película dirigida por JJ Abrams dejó el listón muy bajo apelando a la nostalgia y sin sorprender al espectador. No en vano, El despertar de la fuerza es la copia exacta del episodio VI, la historia con la que se inició la saga un 25 de mayo de 1977.

Aunque lo parezca, Rogue One no se presenta como una precuela. Es cierto que se ubica en el tiempo entre el episodio III y el IV de la saga de Star Wars y que podríamos bautizarla como el episodio 3,5 cuyo final sabemos todos.

Para alejarse de la saga, la película no arranca con el típico sumario de créditos amarillos que ubican al espectador; no cuenta con la banda sonora de John Williams, el responsable de la música de Rogue One es Michael Giaccino, y está protagonizada por nuevos personajes.

La historia viene de lejos, George Lucas, además de planear la continuación de la saga con los episodios VII, VIII y IX, tenía la intención de contar otras historias paralelas y ubicadas en el universo Star Wars. No en vano, en su rancho Skywalker, a pocos kilómetros de San Francisco, cuenta con una base de datos con 17.000 personajes de la saga, los planetas en los que aparecen y 20.000 años de historia de todo ese universo, a la que en LucasFilms llaman el Holocrón, y que resultó excesiva, en principio, hasta para Disney.

Dirigida por Gareth Edwards, Rogue One narra la misión de un grupo de rebeldes que, en el momento más fuerte del Imperio, se unen para robar los planos de la Estrella de la Muerte, el arma de destrucción más poderosa de las fuerzas del mal. Este acontecimiento, clave en la línea de tiempo de la saga, reúne a gente común que elige hacer cosas extraordinarias en aras de la libertad.

Desde el primer momento, el realizador británico fue consciente de que aceptar la oferta era sinónimo de enfrentarse a un reto complicado: convencer a los seguidores de la saga mientras establecía distinciones entre el spin off y los episodios protagonizados por la familia Skywalker. «Mientras desarrollábamos la historia nos pusimos tres grandes puntos en la cabeza que debían estar presentes. Primero, el contexto épico. Segundo, la relación de una familia que es desarmada y pasa por algo complicado. Y por último, la siempre presente batalla interna entre el bien y el mal”. Así de claro se mostró la semana pasada el director en una presentación cibernética a través de la cuenta oficial de Star Wars en Twitter.

Edwards plantea una historia pegada a la realidad en la que los Jedi no salvan a los protagonistas

Edwards plantea una historia pegada a la realidad en la que los Jedi, en calidad de dioses divinos, no salvan a los protagonistas en el último instante. Confiesa que para conseguirlo ha replicado el lenguaje visual de su película Monsters.

La elección del casting fue uno de los retos que provocaron quebraderos de cabeza al director y a los productores. Al final, la elegida como protagonista fue Felicity Jones, que interpreta a Jyn Erso, una joven impetuosa y desafiante que presta sus habilidades a la Alianza Rebelde y abandera una desesperada misión. Jones, que acaba de romper taquillas con su interpretación en Un monstruo viene a verme, confesó en la presentación virtual que quería que Jyn fuese lo más humana posible. “Ella es fuerte cuando lo necesita, es súper decidida y debe ser ruda, aun cuando no lo sienta. Pero a la vez hay una gran vulnerabilidad en ella. En el nuevo mundo de Star Wars las mujeres son complejas, guerreras, fuertes y a la vez sienten empatía por la gente a su alrededor. Ha sido toda una responsabilidad estar a la altura de esta líder rebelde».

Diego Luna encarna a Cassian Andor, un oficial de inteligencia de la Alianza Rebelde, un individuo romántico, que lucha por sus ideales, un hombre fuerte y vulnerable a la vez. «Esta película tiene muchas capas. Hay momentos dramáticos que demandan mucho esfuerzo al actor, y hay otras escenas entretenidas y muy coreografiadas. En ellas uno se divierte y disfruta del ritmo. Mi personaje está dispuesto a sacrificar todo por la causa. Es un verdadero héroe, uno de esos héroes que todos podríamos ser si así lo decidiéramos porque, en el fondo, todos somos capaces de hacer cosas grandes».

Para la presidenta de LucasFilms Rogue One es una película que recuerda a los clásicos de guerra

El tercer vértice de esta historia, porque la saga siempre se ha centrado en triángulos, es Bodhi Rook, un piloto de carga que trabaja para el Imperio. Al igual que Finn (John Boyega) en el Despertar de la fuerza, Rook cambia de rumbo cuando se enfrenta a una dura realidad. Riz Ahmed interpreta a Bodhi un soldado al que ni le va ni le viene la lucha, pero que entiende que debe ponerse de pie y ser útil. “Él es una persona común, alguien con quien el público puede identificarse».

El australiano Ben Mendelsohn interpreta al malvado de la historia. «Ben fue una de las primeras personas de las que Gareth comenzó a hablar para interpretar a Krennic», explicó Kathleen Kennedy, productora de la película. «Es inquietante, impredecible… creo que la búsqueda de un villano que pudiera estar a la altura de Darth Vader era algo realmente desafiante. Pero Ben ha encontrado la clave de este personaje notable, a quien cuesta quitar los ojos de encima en la pantalla», matizó.

Para la presidenta de LucasFilms, Rogue One es una película que recuerda a los clásicos que narran aventuras de la II Guerra Mundial. Ellos ya la han visto, al resto de los mortales nos quedan cinco días escasos.

Exprimiendo en universo ‘Star Wars’

Los 3.125 millones de euros que pagó Disney por la adquisición de LucasFilm el 30 de octubre de 2012 se van a convertir en calderilla dado los beneficios que se están embolsando los directivos de la empresa del ratón exprimiendo en jugo al universo Star Wars.

Se estima que desde 1977, cuando George Lucas estrenó La guerra de las galaxias. Episodio IV: Una nueva esperanza, la saga ha recaudado más de 33.000 millones de euros. Una cifra protagonizada sobre todo por el merchandising y los productos asociados a la marca que han ingresado más dinero que la facturación de las propias películas.

Hoy por hoy, las siete películas han recaudado más de 5.950 millones de euros en todo el mundo desde el estreno del primer filme, 3.600 millones es la cifra que representa el dinero recaudado en merchandising; mientras que 17.989 millones de euros provienen de la venta de juguetes y videojuegos.

La saga Star Wars ha recaudado hasta el momento más de 33.000 millones de euros

Estas cifras invitan a pensar que Disney hizo un buen negocio. Sin embargo, no solo la factoría ha incrementado sus arcas, las multinacionales Hasbro y Electronic Arts (EA), encargadas de comercializar los juguetes y videojuegos oficiales de Star Wars, han visto reforzados sus ingresos con la revitalización de la saga por parte de Disney.

Hasbro posee los derechos de licencia para la mercancía de los filmes de Star Wars hasta 2020, por lo que se beneficiará del estreno de todas las películas.

Por su parte, EA, empresa responsable del videojuego Star Wars: Battlefront, puede alardear de poseer el juego que más unidades vendió durante su primera semana en el mercado en 2015. Y esto es un suma y sigue, porque por cada una de las ampliaciones, los usuarios deben pagar una cifra nada simbólica (entre 15 y 59 euros) con la que se aseguran cierta fidelidad.

Los juguetes de George Lucas

George Lucas fue el inventor de lo que hoy llamamos merchadising y lo hizo para convencer a la productora, la 20th Century Fox, de que le financiara la primera entrega de Star Wars. Renunció a 500.000 dólares (473.415 euros) de su sueldo como director a cambio de reservarse los derechos y los beneficios del merchandising, algo que, a finales de la década de los años 70, a las mentes pensantes de los estudios les sonaba poco menos que a locura. A la Fox le pareció un negocio redondo eso de ahorrarse parte del sueldo del director.

El tiempo, como siempre, puso a cada uno en su sitio. En la Navidad de 1978 se vendieron 40 millones de muñecos de Star Wars. Kenner, la compañía que se quedó con la licencia en 1976, se vio completamente desbordada por la demanda de figuras para la Navidad de 1977. Tuvo que inventarse los Early Bird Certificate, unos papeles que permitían al comprador canjearlos por cuatro figuras cuando fueran capaces de tener stock. En la Navidad de 78, la compañía vendió 40 millones de unidades, embolsándose unos 100 millones de dólares.

Esta gran jugada convirtió a Lucas en el dueño y señor de sus siguientes películas, con las que se permitió el lujo de negociar siempre a su favor.

Los fieles seguidores celebran el cuatro de mayo del día de Star Wars (May the 4th)

Aquellas primeras licencias de Star Wars no se quedaron sólo en juguetes. Entonces había muñecos, dioramas, maquetas, libros, cómics, etcétera. Un universo que sedujo a una tropa de fieles seguidores que se reunían en convenciones y que incluso el 4 de mayo celebraban el día de Star Wars (May the 4th) a los que la alianza con Disney no les cayó nada bien.

La estrategia de la casa del Ratón estaba clara. Para empezar, ya contaban con toda una generación que había crecido paralela a las dos trilogías, una generación de cuarentones que, aunque no viera con buenos ojos la firma, ya verían ellos cómo seducirles apelando al niño que llevan dentro. Por otra parte, les esperaba interminable un mercado sin explotar, el de los niños, un mercado que la factoría conoce y al que sabe crearle necesidades de consumo.

Todo lo que Disney quiere hacer ahora con la saga, Lucas ya lo había hecho antes. Marvel editó cómics, hubo series de televisión antes de que la segunda trilogía diera pie a Clone Wars, se estrenaron tv movies sobre los Ewoks en los años 80, además de las series de animación Star Wars: Ewoks y Star Wars: Droids. Nada está inventado.

Entre spin off y episodios, Disney tiene asegurada la cartelera navideña hasta el 2019 cuando estrenará el episodio IX que cerrará la saga ¿Y después? No se conocen aún los detalles de lo que la factoría pretende hacer más allá de 2019. Puede que su estrategia orbite en Star Wars Land, un parque temático centrado en la saga que ya han empezado a construir en Orlando (Florida) y cuya inauguración está prevista entre 2018 y 2019.