Han pasado más de 28 años desde que William B.Jordan se enamoró de un lienzo en el mercado de arte londinense. Figuraba como Retrato de don Rodrigo Calderón y Jordan lo compró porque le recordaba a un Velázquez. La idea de que este cuadro pertenecía al pintor español empezó a crecer en la cabeza de este coleccionista a medida que lo restauraba y estudiaba centímetro a centímetro. El conocido especialista del bodegón español acaba de donarlo al Museo del Prado, ya no es don Rodrigo Calderón, se trata de Felipe III. Se trata de un cuadro preparatorio de Velázquez que se incluiría en La expulsión de los moriscos.

Pero, ¿qué ha ocurrido para que ahora se le atribuya la autoría al pintor español? Aunque esta obra se perdió en el incendió del Alcázar de Madrid el 24 de diciembre de 1734, Jordan observó que la edad que aparentaba el retratado era cercana a los 40 años, la misma que el rey en 1609, año de la expulsión. Además, el gesto del hombre que aparece en el lienzo era muy similar al que sugerían los estudios de las descripciones de esta obra.

Estos descubrimientos no servirían para nada si tuviéramos en cuenta el estilo de Velázquez en la primera década del siglo XVII. Pero el pintor no llegó a la corte hasta 1623 y no tardó en difundir un nuevo estilo de retrato que poco tenía que ver con la de los otros pintores «pagados» por el Rey y que se ajusta al de esta obra. El sevillano debió realizar el lienzo en torno a 1630 como encargo del monarca.

Además, el Museo del Prado ha realizado su propio estudio técnico y una comparación con otras obras del pintor barroco. «Gracias a estos trabajos previos, más el análisis del soporte, radiografía y rayos infrarrojos se ha confirmado que el principal punto de referencia para entender la obra es, sin duda, el maestro sevillano y, específicamente, sus retratos realizados en la segunda parte de la década de 1620», aseguran desde la institución.

Donación al Museo del Prado

Ahora, William B. Jordan ha decidido donar la obra al American Friends of the Prado Museum, siendo ésta la primera donación del hispanista que cae en manos del museo, en el que la asociación ha depositado la obra. «Esta pintura nos ayuda a completar el discurso de Velázquez como retratista español, ya que se trata de una pintura de extraordinaria calidad, inédita para la investigación y que permite arrojar luz sobre una de las obras capitales del comienzo de la etapa cortesana del pintor», explica El Prado en un comunicado.

El museo madrileño, que acaba de impartir sus primeros cursos y los ha centrado en el pintor sevillano, puede presumir de contar con obras como Las MeninasLa fábula de AracneLa rendición de Breda.