Son las heroínas de El Vacie, el poblado chabolista sevillano más grande y antiguo de Europa. Hace siete años, estas Señoras, con mayúscula, de raza gitana se atrevieron a meterse en la piel de las mujeres de Lorca y provocaron un revuelo nacional. Su trabajo en La casa de Bernarda Alba les abrió las puertas a un mundo desconocido y les otorgó la fuerza necesaria para afianzarse dentro de la ecléctica cultura del pueblo romaní. Ellas, por su parte, demostraron a todo el que quiso ver la función que hay otra forma de ver el mundo, que si quieres puedes, que no es necesario ser un maestro en las artes escénicas para transmitir verdad. Ahora, tras el hallazgo de La casa de Bernarda Alba, estas guerreras de la escena se han dejado inocular el veneno del teatro y, dirigidas de nuevo por Pepa Gamboa, regresan a las tablas con su particular versión de Fuenteovejuna que se representa en el Teatro Español del 20 al 29 de enero.

Rocío, Lole, Carina, Sandra, Ana, Pilar y Puny han nacido y crecido en El Vacie. Allí tienen su vida, sus familias, sus amigos y su cultura. Ellas, antes de llegar al Centro TNT, no conocían lo que era el teatro y nunca se habían planteado participar en una representación teatral. La Casa de Bernarda Alba les abrió las puertas y, ahora, con Fuenteovejuna pretenden volver a alzar sus voces para que sean escuchadas.

Tras el hallazgo de ‘La casa de Bernarda Alba’, estas guerreras de la escena se han dejado inocular el veneno del teatro

Ellas, que con su Bernarda y con muchos arrestos, fueron capaces de salir de la chabola dejando a sus maridos al frente de los niños y de la intendencia familiar para ir a los ensayos, hoy sienten el dolor de no poder cumplir con una ancestral ley gitana. Rocío, la matriarca, la que lleva el cayado en la escena porque le da seguridad, la alcaldesa de Fueteovejuna, antaño Bernarda, ha perdido a su cuñado, antes de suspender la función y dejar a todos en la estacada ha sido capaz de pedir «permiso a su marido» para quitarse el luto. “Los gitanos cuando perdemos a un familiar tenemos que llevar luto de los pies a la cabeza durante meses, no podemos salir a la calle y no podemos ver la televisión. Yo le dije a mi marido que si no me dejaba había que suspender la función y él me dio permiso. Yo me lo quité y me fui llorando”, confiesa entre lágrimas la actriz (por que es más actriz que muchas). No lleva luto, pero el duelo pulula por su alma.

Fuenteovejuna (1619) es una obra basada en hechos reales que habla de la injusticia y de los abusos de poder. En 1476, los habitantes de una aldea andaluza, hartos de soportar los abusos de su señor, se rebelaron unánimemente contra él. La rebelión acabó en asesinato, pero el investigador no pudo arrancar de las bocas de los aldeanos una confesión. «¿Quién mató al comendador? Fuenteovejuna, señor». Frente a este admirable comportamiento renunció a continuar la investigación dando por justa la venganza del pueblo.Tras la representación de La casa de Bernarda Alba, no podían haber escogido mejor texto. Con una vida complicada, siempre a la sombra del hombre, este trabajo se convierte en una paradoja de la lucha de estas bravas mujeres.

Para su directora se trata de un salto cualitativo. “Emociona ver lo que han crecido como actrices sin ser profesionales”, por no hablar de las conquistas sociales que han alcanzado”. Es muy difícil vivir en una chabola y este trabajo nos ha dado libertad para poder salir, pasear, conocer gente… Sólo puedo dar las gracias por darnos esta experiencia”, interrumpe Rocío a la que Nuria Espert le dijo en su día: «Yo interpreto a Bernarda, pero tú eres Bernarda». Pocos actores profesionales puede presumir de haber recibido un piropo como éste.

Muchas de las mujeres de esta compañía, fruto de los talleres del TNT Atalaya, son ágrafas. “Yo no sé leer ni escribir, sólo se poner mi nombre”, confiesa Rocío. De manera que el proceso de creación es oral. “Utilizamos técnicas de aprendizaje que conocemos los profesionales, aunque al final depende de cada una, puesto que todas son únicas y diferentes”, explica Gamboa. «Yo me hacía las preguntas y me repetía las respuestas en mi cabeza todo el tiempo, mientras cocinaba, mientras estaba yo sola», explica Rocío.

En esta ocasión trabajan con un hombre en escena, un payo, David Montero, asunto que ha creado pequeños conflictos de celos entre los maridos que han remitido gracias a la fuerza y la obstinación de estas mujeres.

Para trabajar el texto de Lope de Vega arrancaron explicándoles los hechos históricos de los que bebe Lope de Vega, más tarde les presentaron el texto y luego procuraron hacerlo suyo utilizando sus palabras y sus sentimientos respecto a la historia. “En las costumbres gitanas, las mujeres tienen una carga poderosa y eso les marca, les otorga una fuerza especial”, matiza Ricardo Iniesta, director del TNT Atalaya. «El texto conecta de una manera muy especial con ellas, ya que el tema del honor es algo que tiene muy integrado en su cultura”. Lógicamente el resultado de este trabajo es muy experimental, coral y realizado con el rigor justo y necesario. “Hemos procurado, ante todo, no ser irreverentes”, concluye Gamboa.

  • El Teatro Español estrena Fuenteovejuna interpretado por mujeres analfabetas de etnia gitana del poblado chabolista El Vacie. Se representará en la sala principal del 20 al 29 de enero. Entradas de 5 a 22 euros.