Las generaciones de españoles que crecieron entre los 70 y los 80 tenían muchos amigos en la tele con los que no jugaban al bote. Estaban los payasos de la tele con Miliki que les enseñaba a reír; estaban Alaska, Pedro Reyes y los electroduendes que les enseñaban a flipar en colores; estaba Espinete que enseñaba de todo, porque además iba desnudo; también estaba Torrebruno que no está claro qué enseñaba, pero sonreía todo el tiempo. Y luego estaban los que tenían nombres y apellidos como Miguel de la Quadra Salcedo que enseñaba los países del mundo; Félix Rodríguez de la Fuente que enseñaba la fauna y la naturaleza y luego, en ese contexto catódico, estaba Gloria Fuertes que enseñaba rimas, poesía y cuentos. Ella era la poesía.

Muchos de ellos han desaparecido y el único que fue despedido dignamente fue Félix Rodríguez de la Fuente, al que los niños lloraron su pérdida cantando la canción de Enrique y Ana que todavía pone los pelos como escarpias. Cuando se murió Gloria Fuertes ya no eran niños y estaban muy ocupados inventando el botellón y habían cambiado Un globo, dos globos, tres globos por otro tipo de globos. Y así, con el jajaja, no se dieron (no nos dimos) cuenta de que se había ido una de las mejores poetisas de nuestro tiempo, que habían tenido la suerte de que se asomara por la tele a leerles poemas y cuentos cuando eran pequeños.

Gloria era una adelantada a su tiempo, y quizá ahora estemos empezando a ponernos a su altura”

Jorge Cascante, editor de El libro de Gloria Fuertes, una antología de Blackie Books, considera que las generaciones que conocieron la poesía por sus libros o sus apariciones televisivas están en deuda con ella, “aprendieron a rimar, a escribir un poema y a disfrutar de la belleza de lo sencillo”.  Para Cascante, “ha pasado demasiado tiempo en el olvido, con su obra menos infantil dada completamente de lado. Pienso que Gloria era una adelantada a su tiempo, y que quizá ahora estemos empezando a ponernos a su altura”.

Ahora hay una oportunidad para ponerse a su altura, para volver a ser los gloristas que generaciones de españoles fueron de niños, pero esta vez de adultos. Esta es la idea que tiene Paloma Porpetta, presidenta de la Fundación Gloria Fuertes para aprovechar el centenario de su nacimiento que se cumple el 28 de julio.

“Lo que nosotros queremos reivindicar es que no era un personaje televisivo que nace en los años 70 sino que tiene una trayectoria que empieza mucho antes. Su primer poemario para adultos lo publica en 1950 (Isla Ignorada) y el primero para niños un año antes (Canciones para niños). En los años 60 era la única mujer que se podía encontrar en las antologías de poetas de la época entre los grandes autores. Cuando tuvo el éxito de la televisión española pasó a ser una poetisa popular, eso eclipsó su obra de adultos como si no hubiera existido”, explica Porpetta. “La ventaja que tenemos con Gloria es que millones de personas ya conocen su imagen, su voz y su forma de contar las cosas, y ahora van a conocer a la otra parte de Gloria de la que no sabían nada”.

Su recuerdo para muchos españoles está asociado a su infancia y es más tierno que las nubes por las que surcan hoy los aviones de Norwegian Airlines que llevan su foto en la cola. Porque ahora sí, en el centenario de su nacimiento, Gloria Fuertes está en los cielos, pero somos los demás los que tenemos que mejorar la idea que tenemos de la poetisa, porque ella ya tenía bastante con lo que consiguió.

La gloria, no la busco,
ya la tengo en mi nombre.

Gloria Fuertes firma autógrafos a los niños

La poeta estaba muy orgullosa de ser la poetisa de los niños.

Gloria Fuertes del pueblo y los niños

“Gloria Fuertes no renegó de su faceta de poetisa de los niños, pese al etiquetamiento”, mantiene Paloma Porpetta, quien también ha editado una antología; Me crece la barba, poemas para mayores y menores (Reservoir Books). “Es una poetisa completa porque no todos los poetas son capaces de escribir para niños ni todos los poetas que escriben para niños pueden escribir para adultos”, explica la presidenta de la Fundación.

No es todo hacer una poesía para el pueblo,
sino un pueblo para la poesía,
por eso escribo para el niño
y para el adolescente
que pronto serán el nuevo pueblo decente.
Mi sitio es estar en medio del pueblo
Y ser un medio del pueblo
Para servir sólo al pueblo.
Estoy con el pueblo de donde vine
Y adonde voy para quedarme

(De Historia de Gloria)

“Este centenario está teniendo una dimensión muy grande porque la gente ha hecho suya a Gloria, está saliendo de la gente que está yendo a los actos de Gloria Fuertes y promoviendo actos por todas partes. Hasta en Singapur me pidieron poder leer unos poemas. La gente se está movilizando y colaborando”, cuenta Porpetta, que está especialmente feliz porque la poetisa tendrá una plaza con su nombre en Lavapiés, el barrio madrileño donde nació.

Además de las ediciones de antologías y de sus libros, el evento más importante para celebrar los cien años de su nacimiento es la exposición Gloria Fuertes, centenario. La muestra contextualizará, en el Centro Cultural de la Villa en Madrid del 14 de marzo al 14 de mayo, la obra y la vida de la poeta, desde su nacimiento en 1917 hasta su fallecimiento en el 1998.

Pero los tributos a su figura surgen por todas partes. En Soto del Real, localidad del norte de Madrid, por ejemplo, se celebrará “la semana de Gloria Fuertes en la segunda semana de mayo, además de rendirle homenaje en la Feria del Libro el 22 de abril con lecturas de sus poemas”, cuenta el concejal de Cultura, Manuel Román, quien recuerda su papel en la zona: “Gloria pasaba grandes temporadas en Soto del Real, entonces llamado Chozas de la Sierra con su pareja Phyllis Turnbull quien ayudó en los estudios a varios niños de Chozas y tiene una calle en el municipio. Por su casa pasaron muchos poetas y la escuela Infantil Municipal se llama Gloria Fuertes”. La poeta y Phyllis Turnbull, quién fue una hispanista destacada, crearon una biblioteca ambulante para los niños de los pueblos de la sierra de Madrid que a finales de los años 50 y 60 estaban muy poco desarrollados y desconectados de la capital.

fotos de gloria fuertes en 1937 y escribiendo en su casa en los años 80.

Gloria fuertes en 1937 y escribiendo en su casa en los años 80.

Phyllis Turnbull fue su gran amor, con ella vivió 15 años y gracias a ella pudo pasar dos semestres en Estados Unidos con una beca Fullbright. La casa de la hispanista en Chozas de la Sierra (Soto del Real) era el punto de encuentro de intelectuales y escritores. Por la casa de la norteamericana pasaron José Manuel Caballero Bonald, Ángel González, Manuel Vázquez Montalbán o José Agustín Goytisolo, entre otros. Phyllis falleció en 1971 y Gloria quedó desolada sumida en una depresión que le duró tres años. Desde ese momento la soledad se convirtió en su compañera.

“En la obra de Gloria Fuertes hay mucha tristeza mucha soledad pero es verdad ella era una persona sola y al final ella ya dice que ya no está sola que está con Soledad que es su amiga, que además la necesita para crear. Con todo, sí que en su obra hay más tristeza y soledad que amor qué alegría”, señala Porpetta.

Luis Antonio de Villena apunta en el prólogo de Gloria Fuertes geografía humana y otros poemas, recientemente editado por Nórdica libros, que “el ser lesbiana, hija de familia humilde y con un padre que había sido republicano, marcó mucho, como es natural a nuestra autora: nunca dejó de sentirse en lo hondo sola (uno de sus mejores libros, Sola en la sala) y siempre del lado de los humillados y ofendidos y de los perdedores de la clase que fueran”. Según de el poeta eso no quería decir que no fuera una luchadora, ya que “procuraba poner humor a la tristeza”.

Cuando se me rompe la muñeca de firmar
los libros a los niños,
me acuerdo de aquella muñeca que nunca tuve
-por mor de mis padres pobres-
y no sé qué muñeca me duele más.

Los niños siempre estaban en su pensamientos, no descuidaba a ninguno, ni siquiera a los de Juan Carlos I. En una recepción real se presentó con “un libros para los chicos”, dijo la republicana refiriéndose al príncipe y las infantas. Cuando murió dejó más de cien millones de pesetas (600.000 euros) una cifra importante a finales de siglo XX, a la Ciudad de los Muchachos. Nadie sabía que tenía acumulada semejante cifra de dinero en el banco.

Hasta el final

Fumando, bebiendo y riendo. Feliz de que la mayoría reconozca su valía, por fin”, así viviría hoy Gloria Fuertes este momento en el que se recupera su figura, según Jorge Cascante. Esa es la intención de la Fundación que lleva su nombre, “que se rehabilite a Gloria Fuertes, su puesto como una de las autoras más importantes del siglo XX esa es nuestra intención, que se lea”, asegura su presidenta.

Ahora que se se empieza valorar y reivindicar su obra y su figura sólo tiene que aguantar el escollo del paso del tiempo. Eso no será un problema, señala Cascante: “si se la cuida y su obra se enseña en los colegios y las universidades de España, como ya sucede en Estados Unidos, durará como cualquier otro clásico. Hasta el final”.

De momento ahí está, como buena gata, en el cielo de Madrid.

Quiero que mi vida
acabe capicúa.
Nací en Madrid poeta
y volaré poeta en Madrid