Dos caras de la misma moneda, en blanco y negro, el positivo y negativo de la feminidad en la mitología. Es el diálogo que ofrecen Blanca Li y Maria Alexandrova en Diosas y Demonias, el espectáculo estrenado hace dos años en el Teatro de los Campos Elíseos y que los próximos 3 y 4 de junio desembarca en Madrid, cuando sus intérpretes reconocen haber alcanzado “la madurez” de un trabajo nada convencional. Una propuesta trabajada a partir del yo más íntimo de sus dos intérpretes que no renuncia a la exuberancia visual de su creadora, en colaboración con lo más granado de la alta costura.

Diosas y Demonias es un inusual dúo femenino con el que la creadora granadina busca «una celebración de la feminidad» construida a través de la mitología femenina -desde la diosa Primordial a Deméter, de Hécate a Perséfone, desde las vengativas Erinias griegas hasta las Furias romanas- en 12 escenas con las que Li busca también “evocar a la mujer en el mundo de la danza y la coreografía».

Nos parecía rarísimo bailar con otra mujer, tocarte sin que tenga un contexto sexual, simplemente bailar y hablar de una relación entre dos mujeres sin más»

«Al preparar esta pieza me apetecía hacer una pieza muy personal y encontrar otra bailarina con la que partiéramos de experiencias muy diferentes, pero de forma complementaria». Así explica Blanca Li su apuesta por Alexandrova, solista del Bolshoi y figura de la danza clásica con la que asegura haber alcanzado un dúo en el que «cada una aporta lo que la otra no tiene».

Y explica entre risas la extrañeza de dos veteranas como ellas a la hora de enfrentarse a «un paso a dos» con otra mujer. «En mi vida me había cogido una mujer» reconoce la figura del Bolshoi, mientras Li reconoce que “nos parecía rarísimo bailar con otra mujer, tocarte sin que tenga un contexto sexual, simplemente bailar y hablar de una relación entre dos mujeres sin más”.

Vestuario de lujo

Se trata en resumidas cuentas, explica la coreógrafa, de un espectáculo «muy femenino que exalta la belleza de la mujer y la feminidad» inimaginable sin un vestuario espectacular como el que aportan Jean-Paul Gaultier, Azzedine Alaïa o Stella McCartney.

No podíamos hacer un espectáculo sobre diosas sin estar vestidas y sentirnos como diosas»

«No podíamos hacer un espectáculo sobre diosas sin estar vestidas y sentirnos como diosas», argumenta Blanca Li. «Con un vestido de Gaultier o Alaïa y un peinado alucinante te llegas a sentir como una diosa y eso es muy importante para el espectáculo», argumenta tras señalar que escogió cada vestido «por razones muy concretas. Hay coreografías trabajadas e inspiradas por el vestido».

Una propuesta en la que tiene un papel fundamental, como casi todas las propuestas de Li, el juego con la luz y el vídeo para llegar a es «mundo de ensueño» ideado. Lo que no encontrarán en Diosas y demonias los seguidores habituales de Li será ni rastro del hip-hop o el baile eléctrico que ha dominado sus dos propuestas anteriores.

«No queda ni rastro» de Robot o Elektro reconoce la coreógrafa. «Este espectáculo es muy diferente porque hemos trabajado a partir de María y de mí como bailarinas, de nuestro cuerpo, nuestro lenguaje a través de la danza, y lo que ha salido es muy personal, hay dos bailarinas detrás. Hemos coreografiado a partir de una manera de bailar personal, es un espectáculo muy personal».