El nombre propio de ayer en Las Ventas y de todo lo que va de San Isidro  (15 tardes) es, sin duda, Ginés Marín, un joven de 20 años nacido en Jerez de la Frontera (Cádiz) y hecho torero en Badajoz que conquistó al público en la tarde de su confirmación de alternativa, lo que él mismo ha definido como “el sueño” de su vida.

Cortó dos orejas al último toro de una notable corrida de Alcurrucén, ganadería habituada a propiciar el triunfo a los toreros en Las Ventas.

“Desde que era chico llevaba soñando con una tarde así. Era inimaginable. Pero cuando llega es como tocar el cielo con las manos. No sé qué decir, ni tampoco sé expresar lo que ahora mismo siento por dentro”, confesaba antes de ser llevado en hombros dirección a la Puerta Grande, según informa Efe. “Veo a mi padre ahí llorar en el callejón y me siento tremendamente feliz. Qué maravilla, de verdad, qué maravilla”, añadió.

Entre abrazos de compañeros y gente de su cuadrilla, que le iban preparando el vestido para ser izado a hombros, Marín todavía ha confesado “lo a gusto” que se había sentido toda la tarde. “Ha sido la tarde perfecta, porque además de alcanzar el sueño de mi vida, he notado a Madrid muy cerquita mío, respetándome y vibrando con mi toreo; y yo he podido corresponderles porque me he sentido como pocas veces en mi vida” ha concluido Marín, que pasado mañana vuelve otra vez a Las Ventas, con la corrida de El Torero, junto a Joselito Adame y Francisco Espada.

El otro triunfador de la decimoquinta de feria Julián López, El Juli, que cortó una oreja de su primer toro y a punto estuvo de acompañar a Marín en la salida a hombros si la espada le hubiera acompañado en el cuarto, pues le gente estaba con él desde el principio. Lo que realmente conmovió al torero del madrileño barrio de San Blas fue “volver a sentir el calor de una plaza que, de siempre, ha sido muy difícil para mí”, declaraba.

“Más allá de las orejas, lo que me llevo en el corazón ha sido la respuesta del público conmigo, su entrega absoluta, lo que ha hecho que yo me fuera también creciendo y sintiéndome todavía más. Luego también he disfrutado mucho durante toda la tarde. De la espada prefiero no hablar, pues lo importante han sido, como te digo, las sensaciones vividas”, finalizaba un exultante Juli.

Y, finalmente, el otro confirmante de la tarde, Álvaro Lorenzo, que también ha causado sensación con el lote menos propicio, se marchaba igualmente “satisfecho” por el “tremendo respeto y el cariño” con el que le ha tratado la afición de Madrid durante toda la función.