Todo el entorno, los discursos y representaciones, la cultura y el arte, la educación, el trabajo, todo es heterocentrado. Hay una invisibilización de la diversidad sexual que consigue que nos sintamos personas aisladas», escribe  Javier Sáez activista gay y autor de este plano, junto con Sejo Carrascosa.

Las 300 paradas del metro pertenecen a nombres de asociaciones, activistas trans, lesbianas, gays y bisexuales, lugares de encuentro, revistas queer, activismos, desde los 70 hasta la actualidad.  «Aquí tienes a trescientas personas LGTBI y queer, pero podríamos llenar todos los metros del mundo con más nombres. Estamos por todas partes. No nos van a volver a meter en el armario. Hemos ocupado el metro. Somos muchas, estamos organizadas, tenemos fuerza y dignidad. Hemos ocupado Madrid», añade el activista.

«El plano del metro es una imagen con puntos de referencia, un mapa con el que nos identificamos; es un icono que representa a la ciudad. Pensé entonces: «¿Y si mariconizamos, bollerizamos, transgenerizamos, queerizamos el metro?», explica Sáez. Este plano es un proyecto de Javier Sáez y Sejo Carrascosa para CentroCentro.

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