“Estamos en un momento similar al Renacimiento”, afirma Idriss Aberkane, autor de Libera tu cerebro (Planeta, 2017), un libro sobre los secretos del cerebro que se ha convertido en un fenómeno editorial en Francia con más de 200.000 ejemplares vendidos.

Si en época de Leonardo Da Vinci se sentaron las bases de la ciencia moderna y la exploración de nuevos continentes, “ahora la revolución equivalente es la neurociencia: estamos solo empezando a conocer el cerebro, que nos va a cambiar tanto la vida como descubrir un Nuevo Mundo”. Según este neurocientífico, “todo el mundo puede ser un prodigio” y si no lo somos no podemos echarle la culpa a la genética, sino a que no utilizamos bien el cerebro. El genio no nace, según este científico que aprendió matemáticas jugando a videojuegos, se hace. Pero para lograr convertirse en uno, defiende un cambio radical del sistema educativo.

Nuestro sistema educativo es el McDonalds de la formación”, sentencia el neurocientífico

Aberkane, criado en la modesta banlieue y educado en la presitigiosa Ecole Normal Superieur, echa la culpa al modelo de aprendizaje basado únicamente “en entrenar la memoria y los resultados académicos obtenidos, no en el desarrollo de las habilidades mentales y la resolución de problemas”.

Cuando el cerebro te dice que no eres capaz

Aberkane insiste en que debemos deshacernos de la “indefensión aprendida”, ese momento en el que el cerebro nos dice que no somos capaces de hacer algo y ni nos molestamos en intentarlo. “Pasa mucho con la gente que cree que no es capaz de entender un problema de matemáticas y se desespera antes de intentarlo”, dice Aberkane, que además de doctor en neurociencias lo es también en literatura comprada. “El primer paso para vencer esa barrera es ser consciente de que la tienes. Es el cerebro mandándonos una señal que se puede desactivar. Porque sin ella sí eres capaz de entenderlo”.

Su libro incluye consejos y ejercicios para entrenar el cerebro. Algunos son puro sentido común, pero los ejemplos y metáforas que utilizan ayudan mucho a comprender la necesidad de entrenar la mente “como otra parte más del cuerpo que necesita ejercitarse”, dice. “Igual que en el colegio nos enseñan la postura correcta para sentarnos en la silla, debería también entrenarse la neuroergonomía”, que es como gimnasia para mejorar el rendimiento cerebral.

Entrenar mucho la memoria puede matar la creatividad y lo que hace falta es una mente ágil”, afirma

Entre los consejos, recomienda “estirar la vida mental igual que un músculo. Así se hará más flexible y estará más capacitada para el aprendizaje”. El gran problema “es que la escuela nos prepara justo para lo contrario, y equipara memoria a aprendizaje. Es mucho más importante desaprender, como cuando le quitas una app al móvil para liberar memoria y que vaya más rápido”, explica.

Defiende que el aula debería ser un lugar entretenido que fomentara “la pasión” por el saber, por eso defiende que los “videojuegos sirven para aprender de forma más efectiva ya que ayudan a seducir nuestra atención”. Este neurocientífico francés, que antes de cumplir los 30 años ya tenía tres doctorados, “hay que revisar todos los métodos de producir, transferir, consumir y asimilar conocimiento”.

Y advierte: “Tener mucha memoria puede matar la creatividad. Lo que hace falta en el siglo XXI es un cerebro ágil, porque en internet ya tienes de todo. La escuela sigue pensada para los tiempos en los que era difícil el acceso al conocimiento y se llenaba el cerebro como si fuera una mochila con todo lo que te podía hacer falta en la expedición. Pero ahora no hace falta salir de casa con una mochila gigante, sino con una ligera que permita mayor agilidad para adaptarse rápido a un mundo que cambia muy rápido”.

Despolitizar la educación

“Nuestro sistema educativo es el McDonalds de la formación”, sentencia. “Es como si le dieran el mismo Big Mac para todo el mundo. La escuela del siglo XXI necesita la ergonomía de los tiempos de Leonardo Da Vinci, cuando se hacía a medida de los reyes y totalmente personalizada. No se puede enseñar y puntuar a todo el mundo como si fuera un Big Mac. El reto para la escuela del mañana es llegar al nivel de personalización que permite desarrollar al máximo las capacidades de cada uno”.

Utiliza una metáfora muy plástica para explicar por qué: “Mis zapatos tienen que ajustarse a la forma de mi pie, no al revés; pero la escuela, que es el zapato del cerebro, es igual para todo el mundo. Es decir, le decimos a los niños que sus mentes deben ajustarse a la forma del sistema, como si diéramos el mismo zapato para todos. Lo que nos parecería maltratar los pies lo aceptamos para el cerebro”.

Los sistemas educativos más avanzados no tienen un ministerio que los delimite y los politice”

Se refiere al sistema educativo francés, “que pese a presumir de su excepcionalidad se ha quedado anquilosado”. Pero también puede aplicarse al español y, en general, “a los países que han tenido colonias, porque su educación está basada en la estandarización con el fin de evitar rebeliones. No se daba libertad a los maestros porque eso es el inicio de cualquier revolución. Francia, igual que Gran Bretaña y España ha utilizado la educación como instrumento político de la unificación nacional y eso lastra la innovación en un momento como el actual”.

Idriss Aberkane, autor de ‘Libera tu cerebro’ Julien Faure | Planeta

Dice Aberkane que “Francia no reforma su sistema educativo porque tiene muchas Medalla Fields, que son como los Nobel de las matemáticas, pero no está preocupándose de su clase media. Otras culturas, como la japonesa, sin embargo, sí son conscientes de que tienen que reformar de arriba a abajo su educación para ajustarla a los nuevos tiempos”.

Aberkane, que es embajador del Campus Digital de la Unesco, defiende que el profesorado tiene que saber formar una red, a través de la cual pueda aprender nuevas prácticas pedagógicas para movilizar la inteligencia colectiva.

Pero lo más urgente para mejorar la educación es “despolitizarla”, explica. “Los países con sistemas educativos más avanzados son los que, como Finlandia y Suiza, dan libertad a las escuelas para innovar y no tienen un ministerio que los delimite y los politice”.

La prueba de que no lo hacemos bien es que en Francia, como en muchos países sobre todo los latinos, “lo primero que se pregunta de un ministro de Educación es si es de derechas o de izquierdas”, apunta.

Contra Elon Musk

El neurocientifico también es muy crítico con la última promesa de Silicon Valley, como la de Elon Musk con su proyecto Neuralink,  que pretende que las computadoras se puedan conectar con los cerebros humanos para ampliar su capacidad. No sólo cree que es un error: “Es peligroso”, sentencia. “Porque instalando un chip en el cerebro se pueden destruir zonas valiosas que aunque ahora se consideren inútiles seguramente sea porque aún no hemos descubierto su potencial”.

Ninguna máquina sobreviviría a la jungla, y el mejor test a la inteligencia es la supervivencia”

Idriss Aberkane está convencido de que el cerebro es superior a cualquier máquina y lo seguirá siendo por mucho que avance la tecnología: “No conocemos aún sus posibilidades del cerebro para modificarlo, no me arriesgaría a estropear su potencial con inteligencia artificial“, afirma. “Ninguna máquina sobreviviría a la jungla, y el mejor test a la inteligencia es la supervivencia”, concluye.