Desde el punto de vista de género, puede que Juego de Tronos sea la serie que mejor ha evolucionado hacia el feminismo. Bien es cierto que, dado sus orígenes, tenía un amplio margen para hacerlo, pero ya sea por las críticas del público o porque así lo quiso su creador, George R.R. Martín, las mujeres han tomado un protagonismo que no tienen en otras producciones, y mucho menos en la más seguida del momento. Advertimos: hay spoilers.

En el primer avance publicado por HBO, que data de marzo del año 2011, se evidenciaba un fuerte machismo. En el vídeo, que dura dos minutos y 22 segundos, la primera mujer aparece pasado el segundo 40 y lo hace llorando, recriminando a su esposo que elija el deber por encima de su familia. Esa conversación la mantienen Ed Stark, patriarca del clan, y su esposa Catelyn, justo después de que el Rey Robert Baratheon le pida al primero que sea la Mano del Rey.

El segundo personaje femenino hace aparición en el minuto 1:11 y sus únicas palabras son para elogiar la destreza con la espada que tiene un hombre. La pareja, nunca mejor dicho, son Cersei y Jamie Lannister, y él le dice que «no hay nada de lo que tener miedo», en clara actitud protectora.

La tercer mujer, aún peor, aparece siete segundos después y es retratada por el propio Rey como una mujer manipuladora. Robert Baratheon habla de Daenerys Targaryen, de la que dice que «ha convencido a su marido para invadirnos». La cuarta, para terminar de rematarlo todo, es una prostituta.

En ese primer trailer la diferenciación de género es evidente. Ellos están movidos por el coraje y el honor y ya se esboza que todos los papeles que van a jugar en la trama serán muy activos, algo que queda confirmado según van avanzando los capítulos. Mientras, ellas están en actitudes que se limitan al llanto, la manipulación y la sexualidad. Empezamos bien, HBO.

Controversia

Evidentemente, las críticas no se hicieron esperar. Con el telón de fondo de una sociedad feudal, los «clichés misóginos eran fácilmente perceptibles», como explica Alexandra Macsutovici, doctoranda en estudios feministas y de género en el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid. «Ellas consiguen el poder haciendo uso de las tradicionales armas de mujer: la manipulación emocional, el uso de la sexualidad o utilizar la supuesta debilidad femenina como un instrumento», afirma.

En opinión de esta experta, los personajes femeninos en los comienzos de la serie son «unidimensionales y están esteriotipados», con una «reina malvada como Cersei, un modelo tradicional en su papel de esposa y madre abnegada, como Catelyn, una chica que quiere ser princesa, Sansa, o una virgen usada como mercancía en un matrimonio concertado, que es Daenerys».

A eso hay que sumar los recurrentes desnudos femeninos, muchas veces totalmente innecesarios, que incluso provocaron que Emilia Clarke, que interpreta a la propia Daenerys, anunciara que no aparecería desnuda nunca más tras varias escenas que mostraban su cuerpo sin que tuviera justificación alguna.

Estas son algunas de las razones que provocaron que la serie fuera acusada de misoginia. Las críticas para los guionistas no se hicieron esperar, por como se habían desmarcado de los libros, mientras que Martin, el autor original, se escudaba en la ambientación histórica de un periodo que fue especialmente hostil y degradante para la mujer.

Fuerte cambio

Teniendo todo esto en cuenta, se dirán, ¿cómo es posible que Juego de Tronos sea actualmente una serie feminista? Los responsables de HBO, sin duda, han aprendido de sus errores y en las últimas temporadas, por analizar la parte más cercana a la actualidad, el cambio es radical.

«En la línea evolutiva actual destaca la emancipación y el liderazgo de los personajes femeninos, de manera especial en la sexta y en la penúltima temporada que va a comenzar en unos días. Puede que sea una respuesta a las críticas, pero lo cierto es que los desarrolladores han creado un mundo complejo en el que la variedad del reparto ha dado cabida a personajes que sobrepasan los roles de genero», explica Alexandra Macsutovici.

Tomemos como referencia, por hacer una comparación justa, el primer trailer de esta séptima temporada, que se publicó el 24 de mayo. El primer detalle es que el protagonismo es compartido incluso en la voz en off, con los personajes femeninos ganando importancia en forma y contenido.

El vídeo comienza con Cersei Lannister en una posición de poder, proclamada Reina de Poniente, y evaluando una situación de guerra. «Enemigos en el Este (Daenerys Targaryen), enemigos en el Oeste (los Greyjoy liderados por Yara Greyjoy), enemigos en el Sur (las Serpientes de Arena con Ellaria al frente), enemigos en el Norte (Sansa y Arya Stark)», dice Cersei. La diferencia es tremenda.

La segunda en tomar la palabra es la propia Daenerys, que ha pasado de dulce damisela indefensa a mujer empoderada que proclama que «nací para dominar los Siete Reinos y voy a hacerlo». Más cambios. El primer personaje masculino que aparece lo hace en el segundo 51, casi a la mitad del total de los 108 segundos que dura el avance, y es Jon Snow. En este reclamo de la séptima temporada también hacen su aparición Sansa y Arya Stark, Melisandre, Yara Greyjoy, Ellaria Arena y Missandei.

Una trama feminista

Las últimas temporadas nos han dejado claro que Jon Snow es, de los personajes masculinos, el que mejor se adapta a una evolución positiva desde el punto de vista de género. «Se reconoce un comportamiento feminista con bastante facilidad. Se enamora de Ygritte, un personaje rebelde y guerrero, y aprende de ella. Ambos logran cosas inauditas como una tregua entre salvajes y norteños», dice la doctoranda en estudios feministas y de género.

En la última temporada, que se estrenará en HBO España y Movistar+ en la madrugada del 16 al 17 de julio, casi todos los líderes son mujeres. Es notoria la dualidad entre el carácter determinado y resuelto de los personajes femeninos, en detrimento de la debilidad o la incompetencia de algunos de sus predecesores masculinos en dichos cargos de poder. Daenerys es autoritaria, valiente y desafiante, Cersei es cruel y está hambrienta de poder, mientras que Arya Stark tiene un fuerte deseo de venganza pero también sangre fría.

Este cambio no ha pasado desapercibido. «En la cultura mediática actual han comenzado a ser aceptables los modelos de mujeres guerreras que van más allá del modelo hipersexualizado propio del periodo anterior», explica Asunción Bernárdez, directora del Instituto de Investigaciones Feministas y de Género de la UCM.

Los guionistas de Juego de Tronos han encontrado, además, una manera de representar explícitamente este cambio. Personajes como Joffrey Baratheon, cruel y despiadado con las mujeres, se encontró con la muerte por envenenamiento, mientras que otros como Ramsay Bolton, el personaje más brutal de la serie, acabaron por hallar su fin tras protagonizar algunos de los actos más deleznables de la trama.

El propio Ramsay Bolton, bastardo del patriarca de la casa, violó a Sansa Stark en una de las escenas más comentadas. Lejos de seguir en su papel de princesa indefensa, Sansa se revolvió y acabó por desatarse haciendo que a su maltratador lo devoraran sus propios perros de caza. La esencia total del cambio del personaje de Sophie Turner quedó plasmada cuando presenció la muerte de Ramsay mirándole a la cara y diciéndole que «todo recuerdo de ti va a desaparecer».

Sí, el invierno ha llegado. Los próximos siete capítulos de Juego de Tronos van a concentrar a millones de personas delante de los televisores de todo el mundo, pero esta va a haber una gran diferencia: la Gran Guerra la van a librar ellas.