Transformers: El último caballero es la quinta entrega de una de las sagas más taquilleras de la historia. Su estreno en España está programado para el próximo 4 de agosto, pese a que ya está en las pantallas de medio mundo. La película, como ya es tradición, no tiene nada nuevo, pero los fans quedarán más que satisfechos.

Michael Bay, el director de todas las cintas de la franquicia, no engaña a nadie. Sabe muy bien lo que se necesita para hacer una película de larga duración –El Último Caballero roza las dos horas y media- que no se haga aburrida y en la que no dejen de pasar cosas. O explotar cosas.

El director ha sido ampliamente criticado por la falta de sustancia de todas las cintas. En las primeras partes se dedicó a regalarse la vista con planos de una insulsa Megan Fox, hasta que la actriz acabó por largarse, y ahora se ha entregado a los brazos de Mark Wahlberg, un actor muy de su estilo.

El interprete de Boston lleva el peso de la película desde la entrega anterior, cuando heredó el trabajo de un malogrado Shia Labeouf, al que desde que dejó de actuar a las ordenes de Bay se le conocen más detenciones que papeles reseñables.

Wahlberg no es conocido por la profundidad de sus personajes, por lo que una franquicia como esta le viene como anillo al dedo. Clásico granjero manitas que se encuentra con Optimus Prime en el garaje de casa, lo arregla y se inmerso en una batalla entre transformers de 15 metros. El héroe americano.

Éxito financiero

A Bay se le pueden poner todas las críticas artísticas que uno quiera. Cientos, casi miles. A la actuación de Wahlberg, más de lo mismo. El guión, las tramas, las interpretaciones… A nivel creativo no sobra nada, pero el éxito de todas las películas es contundente.

El Último Caballero ha sido la peor cinta de toda la saga en su primer fin de semana en Estados Unidos, pero aún así se ha bastado para recaudar ya más de 495 millones de dólares, más de 430 millones de euros, en todo el mundo. Con un presupuesto de 270 millones de dólares, más de 235 millones de euros, ya se puede decir que la rentabilidad está más que asegurada.

Aún así, todavía habrá que ver si esta nueva entrega es capaz de batir las cifras de recaudación de las anteriores películas. La Era de la Extinción, la primera en la que participó Wahlberg, se estrenó en el verano de 2014 y se llevó 1.104 millones de dólares, más de 960 millones de euros, en todo el mundo.

La Cara Oculta de la Luna, que llegó en 2011 a las pantallas, generó 1.123 millones de dólares, más de 980 millones de euros, con un presupuesto de 170 millones de euros, todo un éxito. La Venganza de los Caídos sólo recaudó 836 millones de dólares, 730 millones de euros, en el año 2009, mientras que la original, Transformers, alcanzó los 709 millones de dólares, casi 620 millones de euros, cuando inició la saga en 2007.

En total, sin contar los 500 millones de El Último Caballero, la saga Transformers ya se ha embolsado 3.773 millones de dólares, casi 3.300 millones de euros, en las salas, lo que la convierte en una de las más rentables de la historia.

La receta es sencilla: personajes carismáticos, chicos guapos y chicas guapas, robots del espacio exterior, disparos y muchos, muchos, efectos especiales. A Michael Bay le funciona.