Los Juegos Olímpicos de Barcelona supusieron la gran oportunidad de transformación de la capital catalana, su puesta a punto para el nuevo siglo. La transformación llegó a toda la ciudad gracias a la campaña “Barcelona, ponte guapa” con la que el ayuntamiento subvencionó la rehabilitación de fachadas pero hubo espacios de la ciudad a los que el proyecto olímpico les dio la vuelta como un calcetín.

Anilla olímpica de Montjuïc

La montaña de Montjuïc fue desde el principio el lugar escogido para albergar la Anilla Olímpica de Barcelona. El estadio inaugurado en 1929 por Alfonso XIII marcaba el punto desde el que había arrancado el sueño olímpico barcelonés a principios de siglo y a su alrededor creció un área olímpica en la que Barcelona se apuntó a la incipiente moda de los arquitectos estrella con el Palau Sant Jordi de Arata Isozaki -auténtica joya del conjunto olímpico- la Torre Calatrava y las piscinas Picornell -cuyas espectaculares vistas de la competición de saltos con la ciudad de fondo fueron otro de los hitos estéticos de los Juegos-. Desde el otro extremo de la ciudad, sobre el Tibidabo, observaba la Anilla olímpica la Torre de Collcerola ideada por Norman Foster, que sigue marcando el skyline de Barcelona.

Evolución histórica del área olímpica de Montjuïc.

Evolución histórica del área olímpica de Montjuïc. Àrea metropolitana de Barcelona, IGN

Área olímpica de Parque de Mar

El principal legado de los Juegos Olímpicos de Barcelona sigue siendo la apertura de la ciudad al mar. Hasta 1992 Barcelona sólo se asomaba tímidamente al mar desde el barrio pescador de la Barceloneta. Maragall ideó un proyecto para urbanizar toda la antigua zona industrial del barrio de Sant Martí, fracturado por el paso de las vías del tren junto a la playa. Por eso se construyó allí la principal Villa Olímpica, el nuevo Puerto Olímpico y los pabellones de la Mar Bella y la Estación del Norte, que una vez desviado el tráfico ferroviario se convirtió en estación de autobuses. El resultado es la recuperación de todo un frente litoral del que ahora disfrutan cientos de miles de barceloneses y visitantes cada temporada estival.

Evolución de la localización del Pabellón de la Mar Bella, en el Área olímpica de Parque de Mar de Barcelona 1992.

Evolución de la localización del Pabellón de la Mar Bella, en el Área olímpica de Parque de Mar de Barcelona 1992. Àrea metropolitana de Barcelona, IGN

Evolución de la localización del Polideportivo Estación Norte, en el Área olímpica de Parque de Mar de Barcelona 1992.

Evolución de la localización del Polideportivo Estación Norte, en el Área olímpica de Parque de Mar de Barcelona 1992. Àrea metropolitana de Barcelona, IGN

Evolución de la localización del Pabellón de la Mar Bella, en el Área olímpica de Parque de Mar de Barcelona 1992.

Evolución de la localización del Pabellón de la Mar Bella, en el Área olímpica de Parque de Mar de Barcelona 1992. Àrea metropolitana de Barcelona, IGN

Sin embargo, más allá de las playas, el balance en esta zona es desigual. Mientras el nuevo barrio de la Villa Olímpica ha conseguido integrarse en la ciudad, el Puerto Olímpico se ha convertido en fuente de problemas con una oferta de ocio ya dedicada casi exclusivamente al turismo de borrachera. Los conflictos entre vecinos de la Villa Olímpica y usuarios de la playas y el puerto -el último, por la práctica de la prostitución a plena luz del día- se suceden.

Área olímpica de Diagonal

En la frontera entre el barrio de Les Corts, la Barcelona universitaria y l’Hospitalet de Llobregat, el área de Diagonal acogió las competiciones de fútbol -en el Camp Nou- e hípica -en el Real Club de Polo de Barcelona- dos instituciones privadas de solera en la ciudad que se sumaron con entusiasmo a la cita olímpica. Aunque urbanísticamente la gran transformación de la Diagonal no implicó nuevas instalaciones sino la reurbanización de toda la zona entre el final de Diagonal y la carretera de Collblanc, retejiendo la trama urbana entre las dos primeras ciudades catalanas. Y la construcción del hotel Rey Juan Carlos I, junto al Hotel Arts, las dos grandes joyas del plan de hoteles de Barcelona’92.

Evolución del Área Olímpica de Diagonal que acogió las competiciones de Fútbol, Judo, Taekwondo y Equitación.

Evolución del Área Olímpica de Diagonal que acogió las competiciones de Fútbol, Judo, Taekwondo y Equitación. Àrea metropolitana de Barcelona, IGN

Área olímpica del Valle de Hebrón

El barrio del Valle de Hebrón, en el límite noroeste de la ciudad, fue otro de los beneficiarios del proyecto olímpico con una espectacular Villa Olímpica para los atletas, el Velódromo y el Centro Municipal de Tenis. Pero este barrio popular, entre Horta y El Carmelo, también pagó un precio por las olimpiadas, el paso de la Ronda de Dalt que lo partió por la mitad, lo que provocó una fuerte oposición vecional. “Nos quieren hacer una autopista que partirá el barrio” clamaban los vecinos con el apoyo enstusiasta de ICV, socio del gobierno municipal de Maragall, quien tuvo que contar con los votos del PP para aprobar las vías de circunvalación de la ciudad. La herida sigue abierta 25 años después. Colau ha anunciado que cumplirá la promesa de Xavier Trias y cubrirá la Ronda de Dalt a su paso por el Valle Hebrón, pero con un proyecto más modesto que el abanderado por el anterior gobierno municipal.

 

Evolución de la localización del área olímpica del Valle de Hebrón, que acogió las disciplinas de Tiro con arco.

Evolución de la localización del área olímpica del Valle de Hebrón, que acogió las disciplinas de Tiro con arco. Àrea metropolitana de Barcelona, IGN