Hubo un tiempo en el que la playa era un soporte publicitario. Las masas de personas concentradas en la arena no eran personas sino un target publicitario vivo. Era cuando en la playa llovían regalos, “tirábamos camisetas, llaveros y pelotas. Lo lanzábamos sobre la arena y muchos de ellos con paracaídas”, recuerda Dora Hernández, gerente Tavisa. Su empresa lleva 35 años dedicándose a la fotografía aérea y, durante los veranos, a la publicidad aérea.

Pero la publicidad arrastrada por una avioneta, a la que ahora recurre HazteOir.org para multiplicar sus mensajes con la atención mediática, lleva varios años a la baja. Según Francesc Carulla de la empresa mallorquina Estop, es por dos motivo: “por las medidas de seguridad aérea, que cada día son más restrictivas porque seguimos la normativa europea y por Facebook”. Y es que, según este empresario, que pertenece a la segunda generación de esta compañía de servicios aéreos, la red social ha conseguido arrebatar mucho mercado publicitario a este soporte.

El balón de Nivea

Esa bajada en la publicidad se ha notado especialmente en las grandes campañas nacionales, ahora se hacen muchas menos. En los ochenta fue una de las décadas de mayor auge publicitario de las avionetas. “Todo el mundo se acuerda de la campaña de Nivea. Fue una gran campaña, pero generó también problemas ya que se lanzaban las pelotas hinchadas, lo que no era habitual, y la gente se lanzaba a por ellas más allá de la zona de bañistas, lo que causó más de un incidente”, recuerda Dora Hernandez, vicepresidenta de la división de trabajo aérea de AOPA Spain, la Asociación en defensa de la Aviación General en España.

En el año 88 se prohíbe lanzar objetos desde las avionetas publicitarias.

En el año 88 se prohíbe lanzar objetos desde las avionetas publicitarias. Pero esta no es la razón para que el número de empresas dedicadas a esto haya ido menguando. “Yo llevo 35 años y recuerdo a muchas desde los inicios, que fueron desapareciendo paulatinamente o se dedicaron a otras cosas por cambio de dueño o dejando la publicidad. Otras han ido apareciendo… Puede que hace años llegáramos a ser el doble, unas 20 aproximadamente”, calcula Hernandez. Para esta empresaria la «crisis ha sido la gran compañera del sector».

Las campañas pequeñas, muy locales, siguen teniendo cabida en el medio. Los anuncios de un supermercado, un zoo o una discoteca cercanas a las playas por las que vuela la avioneta tienen impacto en los anunciante. Este tipo de de clientes siguen reclamando el servicio esperando que su anuncio capte a la atención del bañista que hasta la orilla del mar se lleva su móvil y sus redes sociales. Claro, que también hay quien ve en las redes sociales a un aliado.