Se acuerdan de cuando el Real Madrid fichó a Cristiano Ronaldo? Les cuento lo que se dijo en aquel verano del 2009 de Florentino Pérez, presidente de la entidad, a cuenta de la operación: “Ha roto el mercado”, la oferta es “astronómica” y el precio es “desorbitado”. En una de esas concesiones del karma, sólo hay que leer las palabras del entonces dirigente del Barcelona, Joan Laporta, que dijo que el Madrid estaba creando “distorsiones” en el mercado.

Todo esto viene a cuenta, claro, del fichaje de Neymar por el Paris Saint Germain, que ha pagado la cláusula del astro brasileño. 222 millones de euros, uno detrás de otro. Obviamente, la cifra es la más alta jamás pagada por un jugador de fútbol, doblando el récord anterior que corresponde a los 105 millones que abonó el Manchester United para hacerse con los servicios del francés Pogba.

Que sí, que hay inflación, derechos de televisión y demás ingresos que se han disparado en los últimos años, pero la burbuja del fútbol está ahí y es bien grande. Y se ha empezado a crear porque ahora los países compran jugadores.

Neymar llevará la camiseta del PSG y se pondrá a las órdenes de Unai Emery, pero no hay que llevarse a engaño: juega para Qatar. El equipo es propiedad de Qatar Sports Investments, una de las muchas sociedades que forman parte de las redes empresariales estatales del emirato, que no para de inyectar dinero en un equipo que en los últimos años se ha vuelto loco en el mercado.

Desde el verano de 2005 al periodo estival previo a la temporada 2010-2011 el PSG se gastó, en total, 90,4 millones de euros. Eso hace una media de 15,06 millones de euros por temporada, siendo la 2007-2008 la de mayor desembolso con unos modestos 20,5 millones. ¿El fichaje más caro en esos seis años? Mevlüt Erdinc, cuya incorporación le costó al PSG 8,5 millones.

En cambio, desde que comenzó el periodo de fichajes previo a la temporada 2011-2012 hasta el verano actual, la entidad parisina ha invertido 941,15 millones de euros en fichajes, a una media de 134,45 millones de euros por año. Más allá de Neymar, el traspaso más caro fue el de Edinson Cavani, por el que pagaron al Nápoles 64,5 millones en el verano de 2013.

¿Por qué ficha el PSG a Neymar?

A media mañana de este jueves Neymar depositó en la sede de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) la cláusula de rescisión de su contrato con el Fútbol Club Barcelona. Por mucho que se empeñara el presidente de la Liga, Javier Tebas, que en un principio no aceptó el dinero, el jugador se ha marchado pagando el coste de cancelar su contrato. Tebas se marcó esa bravata que suponía cometer una ilegalidad: el acuerdo entre jugador y Barcelona dicta que con esa cantidad Neymar es libre y no hay más.

Ahora sólo queda saber por qué el PSG ha decidido emprender esta operación que, entre unas cosas y otras, le puede salir por unos 600 millones de euros. A los 222 millones que ha tenido que pagar por el jugador hay que sumarle los impuestos de ejercer la cláusula de rescisión, el sueldo del jugador y las primas para su entorno.

Neymar va a cobrar alrededor de 40 millones de euros limpios por temporada, una cantidad que le coloca en el tipo más alto a nivel impositivo en Francia. Esos gastos tributarios los va a asumir el PSG, lo que puede incluso doblar lo que cuesta por temporada mantener al brasileño en plantilla.

El montante del traspaso es enorme, disparado teniendo en cuenta el valor de mercado del jugador. Según datos de Transfermarkt, el portal de referencia para estos asuntos, Neymar tiene un valor de 100 millones de euros, uno de los más altos del mundo. A lo que es el jugador sobre el césped le suman su valor a nivel publicitario y lo que puede aportar en cuestión de ingresos para su equipo. Eso significa que el PSG va a pagar el triple de lo que vale el jugador, entre cláusula e impuestos por el traspaso.

El futbolista es uno de los más talentosos del mundo, de eso no hay duda. Pero tampoco existe discusión en que no es el mejor del mundo, ni siquiera el segundo mejor. Y el tercer cajón del podio del fútbol está muy disputado: en plena forma Neymar tendría que competir con Luis Suárez o con Antoine Griezmann.

Incorporar a una ficha de esa talla le da la posibilidad al club parisino de pelear por todo. El fracaso de la temporada pasada también habrá influido, ya que el Mónaco le arrebató la competición doméstica con 12 puntos de diferencia y el Barcelona les humilló con el ya famoso 6-1 de la vuelta de Champions League en el Camp Nou.

El dominó del mercado

El fichaje de Neymar va a tener, además, consecuencias dentro del mercado. El Barcelona, obligado a ganar todas las competiciones que disputa, acaba de perder a un jugador, pero ha ingresado 222 millones de euros. Y tiene que fichar.

Con tal cantidad de dinero, hay que decidir a qué jugador se quiere incorporar. ¿Mbappe? ¿Coutinho? ¿Griezmann? ¿Dybala? ¿Dembélé? El Barcelona tiene que encontrar ahora, lo primero, su identidad, y luego decidir que ficha quiere sumar a su once titular.

Va a tener una desventaja. Cuando se inicia una negociación lo ideal es que la otra parte no sepa con qué cartas juega uno, pero ahora todo el mundo tiene bien claro que el Barcelona tiene la cartera llena y sólo un mes para completar la operación. Prisas y dinero nunca ha sido una buena combinación.

Inversión sin límite

Si piensan que no hay burbuja en el mundo del fútbol, se equivocan. Y mucho. En este verano, del que todavía queda un mes para hacer fichajes, las cuatro grandes ligas se han gastado 2.655 millones de euros en fichajes. 2.655 millones en 1.274 jugadores incorporados, lo que da una media de 2,08 millones de euros por jugador.

La media está distorsionada por la Premier League, que no tiene comparación. Por mucho que se quiera hacer referencia a los ingresos derivados de la venta de derechos de televisión, en Inglaterra se les ha ido la mano.

El mayor ejemplo es el Huddersfield Town, potente equipo que ha ascendido a la Premier League tras quedar en quinta posición en la segunda división inglesa. Para reforzarse de cara al objetivo de la permanencia, el Huddersfield Town, que juega en un estadio con capacidad para 24.500 personas, se ha gastado 43,1 millones de euros y ha ingresado 0.

En lo que llevamos de verano los equipos de la Premier League se han gastado 1.027 millones de euros en 173 jugadores, lo que significa que cada uno ha costado, de media, 5,93 millones de euros. Es, con diferencia, la competición que más ha gastado y en la que menos jugadores han cambiado de equipo. El jugador más caro ha sido Álvaro Morata, que ha dejado en las arcas del Real Madrid 80 millones de euros tras su traspaso al Chelsea.

En segunda posición por gasto está la Liga italiana. Los clubes de la Serie A han invertido 720,7 millones de euros en 640 futbolistas, una cantidad media de 1,12 millones de euros por jugador. El traspaso más caro lo ha protagonizado Leonardo Bonucci, que ha abandonado la disciplina de la Juventus y jugará en el Milán a cambio de 42 millones de euros.

La llegada de Neymar deja a la Ligue 1 francesa en la tercera posición, con 553,6 millones de euros en fichajes en 227 incorporaciones. Pese a que cada operación ha costado de media 2,43 millones de euros, el fichaje más caro más allá del brasileño ha sido Youri Tielemans, por el que el Mónaco ha pagado 25 millones de euros al Anderlecht belga.

La tranquilidad, hasta el momento, de Real Madrid y Barcelona ha dejado a la Liga española en última posición, con 354,2 millones por 234 jugadores, a 1,51 millones por cada incorporación. La mayor operación ha sido la que ha acabado con Vitolo en el Atlético de Madrid, previo paso por Las Palmas, por la que el Sevilla ha recibido 40 millones de euros.

El negocio del fútbol no es sostenible. ¿Puede un recién ascendido invertir 43 millones en fichajes ingresando cero euros? Es evidente que no. Los sueldos desorbitados, los fichajes millonarios, las comisiones desproporcionadas y la inversión de Estados han creado una burbuja que, créanme, va a explotar.