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Agón, la lucha por la superioridad

Director adjunto
Estatua de Niké, la diosa alada de la victoria.

Imagen de una estatua (diosa NiKé) de la exposición Agón, en el Caixa Fórum de Madrid. Fernando Mas

Aristeia, decían los griegos. La superioridad. Jacob Burckhardt (¹) señalaba que había dos elementos distintivos de la cultura griega: la polis y la agonística. Agón es el nombre de la exposición del Caixa Fórum de Madrid que explica, a través de piezas aportadas en su mayoría por el British Museum, los certámenes (que es la traducción más aproximada de agón) en la antigua Grecia. Certámenes en los que se competía cuerpo a cuerpo o recitando largas poesías o danzando o cantando.

Ha quedado en el imaginario colectivo que allá por el siglo VIII a.C. empezaron a celebrarse competiciones en Olimpia que devinieron en los Juegos Olímpicos. Bueno. Con matices. La fecha que se da por aceptable es el año 776 a.C. Ahí data la arqueología una gran cantidad de fuentes colocadas en el territorio donde se celebraban las competiciones con el fin, se entiende, de que atletas y público se refrescaran. Se entiende, entonces, que en esa fecha hubo unos grandes juegos.

Estos no eran privativos de Olimpia (al oeste del Peloponeso). También se celebraban en Nemea (nordeste del Peloponeso, entre Corinto y Argos), en el Itsmo de Corinto y en Delfos. Eran los juegos panhelénicos, y todos tenían un prestigio extremo. Los dos primeros, en honor a Zeus. Los del Itsmo y Delfos, en honor a Poseidón y Apolo, respectivamente.

Era tal la importancia de los certámenes, que los territorios (témenos, recinto consagrado, digamos) que los acogían quedaban libres de conflictos, incluso se protegían las rutas que seguían los atletas -sólo podían participar ciudadanos griegos- para acceder a ellos.

Una estatua de Niké, diosa de la victoria, abre la muestra. Una portentosa escultura (en la imagen principal del texto) donde se adivinan las alas de la victoria. Como jueza de los combates, Niké se sentaba junto a Zeus. Es una de esas piezas a las que hay que dedicar un tiempo especial, y tener en la cabeza, cuando se observa, que, para alguien que competía, el reconocimiento y favor de los dioses lo era todo.

La victoria no significaba, que también, un premio económico (vasijas de 45 litros de aceite, por ejemplo) o una cinta roja en la cabeza o una corona (de laurel, de olivo, de apio silvestre), sino el paso a la posteridad en poemas escritos por los grandes de la época. O con una estatua, si un atleta ganaba tres pruebas. El ganador de una de las pruebas más emblemáticas -la carrera de 180 metros, stadion, que era el tamaño que tenía el recinto- daba nombre a los juegos. Un hito. [En los juegos se disputaban otras dos carreras: diaulos -360 metros o dos estadios- y dolichos -20 ó 24 estadios- con la que empezaban las competiciones].

En la muestra hay cráteras, ánforas, kylix en las cuales los artesanos plasmaron esos torneos donde, junto a las carreras, la lucha, el boxeo -donde los golpes debían ir al rostro y la cabeza de los contrincantes, que se ponían correas de cuero en las manos- y el pentatlón -carrera, jabalina, salto, lucha y disco- conformaban su esencia.

En Grecia eran los poderosos quienes organizaban y se preparaban para estas competiciones. Los basileis exhibían así su estatus frente al resto del pueblo. Todo lo contrario de lo que pasaría en los ludi romanos, donde participar era considerado propio de las clases más bajas (²).

Kylix con Odiseo y Aquiles.

Kylix de figuras rojas con Odiseo y Aquiles en la exposición Agón, en el Caixa Fórum de Madrid. Fernando Mas

Dediquen tiempo a mirar los detalles: los cuerpos esculturales, la vestimenta de los atletas, los correajes de los caballos -había competiciones ecuestres- para imaginar con mayor precisión cómo era aquel universo. Cerámicas de figuras negras o figuras rojas -representan, resumiendo, estilos diferentes- permiten pasear por todo este mundo del que hablamos. Hay un disco de bronce, con el nombre del atleta, un tal Exoidas, que data de 550-500 a.C. Sólo pensar qué hizo Exoidas ya es un viaje inquietante que ofrece la muestra.

No se queda esta, sin embargo, en el atletismo, en los juegos, sino que Agón incluye la guerra, el teatro, los honores fúnebres en memoria de los prohombres de la época.

Deténganse, si acuden, ante un kylix de figuras rojas (480-470 a.C.) donde aparecen Odiseo y Aquiles. Aquiles ha abandonado la guerra de Troya y Odiseo trata de convencerlo para que vuelva porque, de lo contrario, perderán frente a las fuerzas troyanas. Aquiles está abatido, la panoplia militar colgada en la pared, abandonada. La posición de Odiseo… Es de una elegancia extrema. Como una hidria de figuras rojas (450 a.C., Atenas) donde Menelao acepta el regreso de Helena. Mitos, el origen de occidente, dioses, héroes.

La última recomendación. Observen las cerámicas que plasman los 12 trabajos del semidiós (hijo de dios y humano) Heracles. Elijo: un ánfora de figuras negras (520-500 a.C.) realizada en Atenas y que representa la captura del Jabalí de Erimanto. Disfruten.

Casco de hoplita griego expuesto en Caixa Fórum de Madrid.

Casco de hoplita griego expuesto en Caixa Fórum de Madrid. Fernando Mas


¹ Burckhardt, Jacob. Historia de la Cultura Griega. RBA. Madrid, 2005.

² El libro Civilización Griega, de David Hernández de la Fuente y Raquel López Melero (Alianza Editorial, Madrid, 2014) hace un amplio, exhaustivo y original repaso sobre la historia de la Grecia antigua.

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