Soledad Lorenzo (Santander, 1937) siempre menciona la muerte antes de mencionar el arte. Lo hace cuando habla de qué ha marcado su vida. No es por un concepto abstracto, no es la muerte como idea. Perdió a su familia demasiado joven y cuando encontró el amor enviudó antes de que la rutina tocase su matrimonio. Ella es la consecuencia de un padre que amaba la pintura, de charlas y charlas sobre arte, de exposiciones e incluso de su posado con tan sólo seis años para Joaquim Sunyer. La consecuencia de una influencia positiva, de ser hija de un coleccionista de pintura.

Montó su galería en 1986, lo hizo en Madrid y bajo su nombre. La convirtió en un referente del arte español, e incluso acogió a artistas internacionales. Si le preguntas si eligió las obras que entraban en su negocio, te asegura que no siguió más línea que la belleza de las mismas. Estuvo al frente de su galería hasta hace un par de años, en total más de 26, y durante ese tiempo se llevó a casa las piezas que más le tocaban, las que provocan en ella las sensaciones más intensas.

En total, unas 400. Una auténtica colección de arte contemporáneo que generó sin querer siquiera ser coleccionista. «Nunca lo he considerado. Los galeristas somos puentes entre el artista y la persona que adquiere su obra y cuando pensé qué iba a hacer con todas estas obras no se me ocurrió mejor idea que donarlas al Museo Reina Sofía, para que asumiesen su rol público», ha asegurado durante la rueda de prensa de Punto de encuentro y Cuestiones personales; las dos exposiciones que acaba de presentar el museo gracias a su donación.

'Estora', De Antoni Tàpies.

‘Estora’, De Antoni Tàpies.

La primera se podrá visitar a partir de este miércoles 27 de septiembre hasta el próximo 20 de noviembre. La segunda empezará a finales de año y permanecerá hasta marzo. «Hemos estado estudiando las obras durante varios años y ahora presentamos parte de ellas en dos fases. Es una ocasión muy importante para esta institución, nos permite completar una parte del arte español de esos años y reflejar la importancia de la galería de Soledad Lorenzo, que actúo como comunidad, como punto de encuentro entre artistas», aseguraba Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía y comisario de ambas muestras.

A estas alturas de la vida, el arte es lo que verdaderamente me constituye»

Además, añadía, que igual que en la galeria de Lorenzo se generó un diálogo, ellos han querido mantener ese espíritu. «Ningún artista está solo en una sala, hemos querido que las obras interactúen unas con otras, hasta tal punto que a veces no se sabe distinguir quien es el autor de cada una de ellas». Antoni Tàpies y Pablo Palazuelo son los gordos de la primera exposición, acompañados por Soledad Sevilla, Guillermo Pérez Villalta, Juan Uslé o Ana Laura Aláez.

«El título, Punto de encuentro, remite al concepto de la galería como espacio necesario entre el artista y el público y al propio nexo implícito en las obras seleccionadas: la investigación en torno a formulaciones espaciales y geométricas», añade Borja-Villel sobre esta primera muestra. La segunda incluye también artistas internacionales  e indaga más en la figuración. Bajo el título de Cuestiones personales «centrará su contenido en la recuperación del lenguaje figurativo y las metamorfosis de la representación en las últimas décadas». Lo hace con Gordillo, Oursler, Barceló o Schnabel.

Para Soledad Lorenzo, que ahora sus obras cuelguen de las paredes del museo, es darle a sus artistas el caché que siempre han querido. «A estas alturas de la vida, el arte es lo que verdaderamente me constituye. He sido muy feliz y me he sentido muy privilegiada en este mundo. Ahora, la gente me para por la calle y me dice que qué generosa he sido, yo creo que he tomado la decisión inteligente», alega.