Los españoles nacidos después de 1982 ya no saben lo que es la mili, o su alternativa social, la objeción de conciencia. Ni siquiera tuvieron que pensar en el servicio militar como una amenaza que se cernía sobre ellos con el paso del tiempo y el desgaste de las prórrogas por estudio. El 9 de marzo de 2001, el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, lo anunció: «Señores, se acabó la mili». Por eso a muchos jóvenes les sonará como algo muy lejano que un alguien de 18 o 20 años tuviera que dejar su casa por un año para irse a cumplir el servicio militar obligatorio. Y casi le sonará a ciencia ficción que tuviera que hacer la mili y vivirla con la amenaza de una guerra.

Veinte años tenía Xavier Gassió. Acababa de abandonar arquitectura y quería hacer periodismo, así que aprovechó esa transición para hacer la mili. El sorteo le condujo al peor de los lugares posibles: el Sáhara español. El último territorio colonial del que España salió deprisa y corriendo dejándoselo al reino de Marruecos y abandonando, en una situación imposible, a los saharauis tras la conocida como Marcha Verde. Desde septiembre de 1974 a diciembre de 1975 Gassió vivió la última mili en el Sáhara español, un año que ha recopilado en el libro Sáhara español, el último reemplazo (Ediciones Arzalia). Poco después, en enero de 1976, España abandonó el Sáhara.

«Era un destino nada deseado; por la distancia, por la dureza del lugar y porque ya se preveía que iba a entrar en conflicto. Vivimos muchos momentos de angustia, hubo soldados que murieron degollados, o por bombas en atentados o por pisar minas», recuerda Gassió a El Independiente. «Cuando patrullabas por las noches en El Aaiún, a finales del 75 -sigue contando-, ibas con el cetme [fusil de asalto del Ejército Español] preparado para disparar y tenías orden de hacerlo si no te daban bien el santo y seña, porque había muchos infiltrados terroristas marroquíes en el territorio».

Un año irrepetible

Pero ahora este veterano periodista recuerda con cariño aquel año que le permitió vivir una experiencia única y recogerlo con su cámara de fotos. «Allí no había mucho que hacer en el tiempo libre, así que leí mucho, fui mucho al cine e hice muchas fotos. El libro en el que recopila lo sucedido durante ese año está repleto de sus imágenes, más de mil instantáneas que recogen la vida en el cuartel, el tiempo libre y, sobre todo, a los soldados de reemplazo con los que coincidió en la mili. «Entre mis fotos hay algunas inéditas y muy raras, como la de la primera manifestación del Frente Polisario pidiendo a España que le apoyara contra Marruecos», afirma.  Gassiò era consciente de que estaba «viviendo algo histórico y era un privilegiado por ello, siempre cuando no pasara nada al final».

De su experiencia en la mili, como tantos otros que pasaron por esa experiencia, se queda con los compañeros a los que dedica mucho espacio en su libro. Muchos de ellos posan orgullosos con el cetme. Era un foto obligada, era casi media mili disponer de esa foto. «Tú no eliges quién va a la mili, sino que allí iba gente de todos las partes de España, gente que venía de cuidar cabras de una aldea perdida del lugar más remoto y te tocaba convivir con ellos. Aunque lógicamente terminabas con los que tienes más afinidades y cosas en común, pero es que en la mili el que no tiene nada que ver contigo está en la litera de abajo y tienes que convivir un año con él y esto enriquece. Seguro».

Con los años y la experiencia Gassió hace balance cuando mira hacia aquel año de mili: «Ahora pienso que casi debería ser obligatorio porque es una de las mejores maneras de que la gente se conozca y entienda la diferencia y convivir con ella. Quizá no la mili, pero sí un servicio social, verdaderamente útil, sí sería interesante, porque te obliga a hacer algo que la dinámica de tu trabajo o carrera te evita. No sólo por la experiencia de vivir con personas que son de lugares y condiciones sociales diferentes, sino porque hay un periodo de reflexión y un periodo  de trabajo en común que es muy saludable desde el punto de vista social. No tiene por qué ser en el ámbito militar».