Lo consideraban un estado del espíritu, una densidad distinta, quizá un mundo más solido. El cubismo apareció para hacer frente al movimiento anterior, para reflejar esa alma distinta que surgió en la primera década del siglo XX. Una mentalidad contraria al impresionismo que incluso se deshacía de sus colores, huía de sus texturas.

Empezó, oficialmente, con Las señoritas de Aviñón, que abrieron una puerta por la que decidieron entrar Juan Gris, lbert Gleizes, Jean Metzinger o Auguste Herbin. Es por esa obra por la que cuando hablamos del cubismo siempre pensamos en Picasso. Y claro que fue él el que cortó la cuerda de inauguración de este nuevo concepto, pero fueron muchos otros los que construyeron el cubismo haciéndolo plural, generando la globalidad de un movimiento que abarca distintas etapas.

Con esta idea parte ahora el Museo Reina Sofía para su nueva exposición. Cubismo(s) y experiencia de la modernidad, que se puede visitar desde este 22 de noviembre, pretende dar un relato más profundo, más panorámico del arte de aquellos años. Deja a un lado a Picasso y a Braque y se centra en todos aquellos que añaden esa S al titulo de la muestra convirtiéndoles en protagonistas.

Obra de Juan Gris de la exposición cubista del Reina.

Obra de Juan Gris de la exposición cubista del Reina.

Lo consiguen gracias a los fondos que la Fundación Telefónica puso en sus manos en 2016. Más de 40 obras, de Manuel Ángeles Ortiz, Rafael Barradas o María Blanchard, que pretenden, tal y como asegura el director del museo Borja-Villel, “mostrar no sólo las tendencias de representación de la realidad, sino también las de representar la arquitectura e incluso de mezclar el arte con la poesía de este movimiento”.

Unos fondos cuyo germen, tal y como ha explicado José María Sanz Pabellón, director de la fundación, datan de los años 80, cuando esta adquirió varias obras de Juan Gris para que “siempre pudieran ser disfrutadas por el público”. “Los años 20 y 30 en España consistían un vacío de arte porque casi todos los autores huyeron de un país convulso”, ha añadido, confirmando que de Juan Gris o Luis Fernández “apenas existían cuadros en España”.

Además, asegura Borja-Villel, la muestra ofrece también “otros formatos del cubismo con ciertas formas blandas y muestra que algunas aportaciones de Dalí vienen en realidad de Juan Gris”. “Algunos aspectos del surrealismo no hubieran sido posibles sin el cubismo y eso se ve en la exposición”, añade sobre un proyecto al que cataloga de un sueño para su institución.

Juan Gris y latinoamérica

Uno de los puntos fuentes de la muestra es que se centra en Juan Gris. Es el comisario de la misma, Eugenio Carmona, asegura que es su figura “el espacio de reunión y pensamiento de estos cubismos (de todas sus evoluciones)”. Y que fue Gris el responsable de que “el estilo del cubismo se reescribiera”.

Además, también se incluyen a miembros latinoamericanos del movimiento, entre los que Xul Solar, Diego Rivera, Emilio Pettoruti o el brasileño Do Rego Monteiro. “Estos contribuyeron de una manera decisiva” a hacer que el cubismo, así como la modernidad fuera un lenguaje que se extendiera a todas las partes del mundo”, añadía en rueda de prensa.