Fue Diana Vreeland la que le dio el empujón que le faltaba. Manolo Blahnik llevaba sólo un año intentado entrar en el mundo de la moda, era 1971, cuando la editora de Vogue USA vio en los diseños del canario algo único. Caracterizada por ir siempre un paso más allá, aquellos zapatos que se alejaban de las tendencias y se inspiraban en pinturas, en hitos históricos y que contaban con referencias arquitectónicas, la conquistaron. Desde entonces, Blahnik no ha dejado de tener trabajo y después de cuatro décadas y media ha conseguido convertirse en unos de los diseñadores de zapatos más famosos del mundo. Los conocidos como Manolos son objeto de coleccionista, su creador no realiza nunca más de 80 pares iguales y las listas de espera son kilométricas. Trata a cada par como una obra de arte y así han llegado a considerarse en el mundo de la moda y del cine.

 

Ahora, y por motivo del 45º aniversario de su marca, la revista Vogue, en colaboración con el Museo Nacional de Artes Decorativas, inaugura una exposición con 200 de sus mejores diseños que se podrá visitar hasta el próximo 8 de marzo. Manolo Blahnik: El Arte del Zapato, que cuenta con más de 200 modelos y 80 bocetos realizados por el protagonista, está comisariada por Cristina Carrillo de Albornoz y ha sido preparada junto al equipo londinense del diseñador. Todas las piezas han sido seleccionadas de la  propia colección privada de Blahnik, quien sigue dibujando, esculpiendo y pintando cada nuevo diseño.

Por eso, para entender su evolución y su concepto del arte, han dividido la muestra en seis secciones. Así analizan los temas más comunes de su trayectoria: su obsesión por el arte y la arquitectura, la influencia que tiene en sus diseños la naturaleza o como el cine, la literatura y la historia también afectan a la creatividad del canario. Además, han querido incluir la colección que Blahnik realizó para María Antonieta de Sofía Coppola, en 2006, acompañada por los vestidos que diseñó Milena Cononero para el mismo filme.

Defensa de los artesanos

La muestra ya ha pasado por el Museo Hermitage de San Petersburgo, por el Palazzo Morando de Milán y por el Museo Kampa en Praga. Y tal y como aseguraba en rueda de prensa la directora de Vogue, Eugenia de la Torriente, “esta recoge todos sus estímulos, desde las catedrales españolas al flamenco, además de Rusia, la historia de Europa”. A lo que ha añadido que le emociona “ver como traduce El Escorial, Zurbarán, Alejandro Magno… a un zapato”. “Esta exposición es una declaración rotunda de la defensa del artesanado y los oficios manuales en un mundo que está dominado por la producción en masa”.

Tras mencionar varias referencias literarias que él considera indispensables en su trabajo, ha sido preguntado por Lorca. El diseñador ha asegurado que su obsesión por el poeta le viene de parte de madre. “Se sabía todos los poemas del Romancero gitano y ella me hizo sentir ese amor hacia su figura y que posteriormente intentase trasladar lo que me inspiraba su obra”, ha asegurado Blahnik.

También ha querido hacer hincapié en que, sin el mundo de la moda, quizás su camino habría sido la escultura. “Más que la arquitectura. Tengo dislexia numeral y no se me habría dado bien, pero admiró muchísimo este arte”. Además, ha resaltado que su inspiración actual la encuentra en el arte creado por la juventud, las nuevas tendencias que están surgiendo por todo el mundo de la mano de artistas muy jóvenes y muy comprometidos.