Damian Ortega Cosmic things

Damian Ortega Cosmic things, Un Volkswagen del 89 totalmente despiezado y suspendido del techo.

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El arte del vacío

No fue una conversación más. La entablaron un filósofo y un escultor. Ni uno ni otro indiferentes ante el mundo que les rodeaba. Sobre la mesa, decenas de preguntas y conceptos por explorar en torno al espacio y el vacío, y el arte y su interrelación. Sucedió en 1969 y la primera conversación y todas las que vinieron después las protagonizaron el artista vasco Eduardo Chillida y el filósofo alemán Martin Heidegger. El pensamiento libre de ambos autores les llevó a diseccionar conceptos como el lugar, la presencia de las cosas o la relación entre el arte y la ciencia. Fue un punto de partida más para la creación, otro hito de inspiración para el arte que desembocaría en un nuevo impulso de la abstracción.

Ahora el Museo Guggenheim Bilbao ha querido rendir culto a lo que fue el origen de un movimiento imparable hasta nuestros días. Lo hace partiendo de aquella relación conceptual que mantuvieron Chillida y Heidegger y con la que la pinacoteca bilbaína ha decidido culminar el año en el que ha cumplido veinte años. La muestra se titula El arte y el espacio y a través de centenar de obras de diversos artistas compone un recorrido concebida como una “relectura de la historia de la abstracción” de los últimos sesenta años. En el viaje por el espacio y el arte no falta propio edificio de Frank Gehry como emblema de todo ello por su acreditada capacidad para entablar “diálogos” en sus espacios “sobrecogedores” con algunas de las obras fundamentales de la época moderna y contemporánea”.

La exposición El arte y el espacio se presenta como una “relectura de la historia de la abstracción” de los últimos sesenta años

La exposición, presentada en el Guggenheim Bilbao permanecerá abierta al público hasta el 15 de abril del próximo año. Parte de algunas de las obras de la colección de la propia pinacoteca y que se ha completado con otras importantes piezas procedentes de otras sedes del Guggenheim y de colecciones de todo el mundo para ilustrar lo que se presenta como “una celebración del lugar y la arquitectura a través del arte”.

La exposición permite contemplar las distintas maneras en las que las obras de arte “se adueñan” del espacio y al mismo tiempo el espacio “atraviesa las obras de arte”. A lo largo de nueve salas, El arte y el espacio plantea distintas formas de interrelación entre espacios físicos y volúmenes, explora sus conexiones y “conversaciones silenciosas” a través aspectos como la gravedad, la luminosidad o el equilibrio.

A lo largo de nueve salas se realiza un recorrido que va desde los inicios en los que el espacio se convirtió en un tema central del arte abstracto y en especial de la arquitectura y en la que se destaca la labor de dos artistas vascos como Chillida y Jorge Oteiza. En este punto también se muestran alguno trabajos de Lucio Fontana y Naum Gabo. El recorrido continúa con las salas del Guggenheim dedicadas a “la ambigüedad del vacío” y las sucesivas “mutaciones” del movimiento y la evolución del tratamiento del espacio y el vacío en la escultura.

Perforación, espacio e ingravidez

Obra de Chillida

Obra de Chillida

Tras advertir de que la exposición “no tiene nada de académica, ni de erudita, aunque surja de unas reflexiones de tipo filosófico”, el comisario de la exposición, Manuel Cirauqui, ha explicado que las obras que se exponen, en su inmensa mayoría esculturas de distintos tipos, materiales y tamaños, tienen que ver “con la perforación de los objetos y del espacio, con la flotación, con la ingravidez, con los reflejos de la luz y con las ilusiones y espejismos que las obras pueden producir en el espectador”.

El director del Museo Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, ha asegurado que la exposición constituye un “tributo a la enorme capacidad que tiene el edificio que alberga el Museo para generar y suscitar diálogos únicos entre sus espacios y obras fundamentales de los siglos XX y XXI”.

La muestra incluye obras de Chillida realizadas en 1969, a raíz de la relación que mantuvo con Heidegger y sus reflexiones en torno a la producción de un espacio y su desalojo, fruto de la cual el artista guipuzcoano invitó al filósofo alemán a escribir sus teorías sobre unas planchas de piedra que luego fueron utilizadas para imprimir el libro. También se incluyen otras cinco pequeñas obras de Jorge Oteiza, otro escultor vasco que destacó por el modo de trabajar el espacio en la escultura y que también mantuvo relación con el filósofo alemán.

Otros artistas que figuran en esta muestra son Anthony Caro, Eva Hesse, la brasileña Anna María Maiolino, Gordon Matta-Clark, Lawrence Weiner, Alyson Shotz y el mexicano Damian Ortega y su impactante obra formada por un Volkswagen del 89 totalmente despiezado y suspendido del techo. En la nómina de creadores locales y nacionales figuran Cristina Iglesias, Pablo Palazuelo, Susana Solano, Asier Mendizabal, Prudencio Irazabal, Sergio Prego, Iván Navarro y María Elena González, entre otros.

Aprovechando esta exposición, el Museo Guggenheim presenta también al público la última obra incorporada a su colección particular, la pieza titulada Burbuja blanca (White Bubble), 2013/2017, recientemente donada por el creador brasileño Ernesto Neto al centro expositivo bilbaíno.

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