Marta Sánchez, en la portada de Interviú.

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¿Quién se queda las fotos de Interviú?

No habrá muchos archivos documentales que puedan presumir de albergar, en las mismas paredes y en los mismos archivadores, fotografías de Marta Sánchez desnuda, de Luis Roldán en una fiesta con prostitutas y drogas, de Santiago Carillo con el uniforme de la selección española, de Franco jugando al tenis o un posado del presentador Jesús Vázquez sin ropa.

Si a eso le sumamos innumerables reportajes de la banda terrorista ETA, de corrupción política, de la Iglesia o incluso fragmentos de un diario secreto de Marylin Monroe, tenemos uno de los contenedores de documentos más importantes de la prensa mundial.

Todos esos archivos están a nombre de Interviú, la legendaria revista del Grupo Zeta que no verá más la luz después de que la firma decidiera cancelar su impresión por la fuerte crisis económica que atraviesa desde hace años.

Fue hace sólo unos días cuando Grupo Zeta anunció el despido de todos los trabajadores de Interviú y de Tiempo, a la vez que comunicaba que la página web de ambas cabeceras también dejaría de actualizarse, aunque esto puede cambiar en los próximos días.

Marisol, en la portada de Interviú.

Fue el 22 de mayo de 1976 cuando el primer número de Interviú llegó a los quiosco. Costaba 40 pesetas y supuso una fuerte revolución, pues fue de las primeras publicaciones en aprovechar las renovadas leyes de libertad de prensa tras el franquismo, época en la que ver a una mujer semidesnuda en portada de una revista era una cosa impensable.

El impacto de verdad llegó unos meses después, cuando la publicación conseguía llevar a su tapa a Pepa Flores, Marisol de España. Reventó las cifras de venta, pues la cantante era uno de los iconos españoles de la época. Ese número, además de a la joven malagueña, tenía en su interior una entrevista con Enrique Tierno Galván, un reportaje sobre Joan Manuel Serrat y una historia sobre una joven de Baviera a la que, en un mal día, habían poseído 100 demonios.

¿El dueño?

Ahora todos esos interesantes documentos, incluido el de la pobre alemana, tienen un futuro incierto. ¿Qué va a hacer el Grupo Zeta con ellos? En un momento de necesidad económica, la primera tentación de algún ejecutivo podría ser darle salida.

No será difícil encontrar algún medio o alguna empresa privada que decida que bien podrían aprovechar el jugoso material que se guarda en los almacenes de Zeta. Y lo haría previo pago de un cheque con un buen puñado de ceros, que ayude a remendar algún que otro agujero en el entramado de la sociedad con sede en la madrileña calle Orduña.

El archivo que comparten Interviú y Tiempo es, según cuentan fuentes de la compañía a El Independiente, «inmenso». No está cuantificado, ni siquiera está digitalizado completamente, aunque sí una parte importante de todos los documentos que contiene.

De momento, las intenciones del Grupo Zeta pasan por seguir manteniendo este importante activo en su poder. «La marca Interviú no va a desaparecer, ni tampoco lo va a hacer Tiempo«, afirman. «El archivo lo va a seguir gestionando Zeta».

Posibilidad de negocio

Un activo, para una empresa en un estado económico difícil, es un tesoro. La tentación de conseguir un comprador que pague (muy) bien por ese archivo no va a ser fácil de ignorar.

Sin embargo, de momento la compañía no quiere dar ese paso porque «nadie sabe qué pasará en un futuro», aludiendo a la posibilidad de que la revista pueda volver a salir a la calle si el grupo se recupera de este profundo bache.

El histórico líder del PCE Santiago Carrillo, con la equipación de la selección del Mundial de 1982.

«No se ha pensado en absoluto en una venta, porque además nadie ha venido a hacer una oferta», afirman desde Zeta. Aun así, reconocen que en caso de una «oferta mareante» la venta podría ser una posibilidad si se dieran todas las condiciones para que las fotos de Franco practicando su revés cambien de manos.

No se puede descartar que una empresa o cualquier otro medio decida invertir con fuerza en algo así.

Ya ocurrió con Ediciones B, uno de los sellos del grupo que, además, daba beneficios. Pese a ello, se procedió a su venta por 40 millones de euros, aunque desde Zeta explican que «la situación es muy diferente. Ediciones B tenía una plantilla amplia y era un activo totalmente distinto».

«La diferencia es que el archivo no te genera gastos especialmente importantes, por lo que mantenerlo es más fácil», dicen. Actualmente, el recinto que alberga todos los documentos de Tiempo e Interviú está en la calle Orduña, trasladado allí desde su anterior ubicación en la calle O’Donnell de Madrid, y se ocupan de su mantenimiento dos empleados.

Portadas míticas

Además de las portadas con imágenes del dictador haciendo deporte o de Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil, en una de sus fiestas a todo tren, Interviú siempre ha sido referente por desnudar a iconos femeninos, si bien en los últimos tiempos eran más habituales en las tapas las concursantes expulsadas de las diferentes factorías de famosos  de Telecinco –Gran Hermano, Supervivientes, MHYV…-.

El primer bombazo fue Marisol, pero detrás llegaron Lola Flores en 1983; Marta Sánchez, la portada más cara de la historia tras pagar a la cantante 50 millones de pesetas en 1991; Maribel Verdú en 1997, Ana Obregón en 2001 o Terelu Sánchez en el año 2011.

Interviú también ha tenido que lidiar con polémicas incluso en los tribunales. La actriz Elsa Pataky demandó a la revista por publicar unas fotos suyas en top less mientras realizaba un reportaje para Elle en una paradisíaca playa en el año 2007. El número de la revista fue un éxito de ventas, pero el Tribunal Supremo terminó por condenar al Grupo Zeta a pagar 310.000 euros a la intérprete.

Los destapes no fueron una cosa exclusiva de ellas, han sido varios los hombres que también han protagonizado una portada, ya fuera con un posado o con unas fotos robadas. Uno de los primeros fue el otrora omnipresente Alessandro Lequio, que se revolcaba en la telebasura presumiendo de nobleza, al que cazaron en un barco junto a su novia de entonces, Sonia Moldes, en un posado pactado.

Jesús Vázquez, en una de las fotos para Interviú.

En cualquier caso, han sido cuatro los reportajes protagonizados por hombres que han acabado en la portada de Interviú. El primero de ellos fue el presentador Jesús Vázquez en junio de 2010, todo un éxito tanto en la edición en papel como en la web. La revista se agotó y hubo que imprimir una segunda edición, mientras que la versión digital quedó colapsada. El protagonista incluso donó su caché por las fotos a ACNUR.

El ejemplo de Jesús Vázquez lo siguió, en noviembre de 2010, el bailarín Rafael Amargo, y en junio de 2013 le tocó el turno al jinete Álvaro Múñoz Escassi. El último hombre en ser protagonista de un reportaje así ha sido Pelayo Díaz, estilista televisivo, el pasado noviembre.

Reportajes, exclusivas y fotos que quedarán para siempre. Todo ello contenido en un almacén que, si bien amplio, no es capaz de recoger todo lo que esos archivos han significado para la historia de España, la del periodismo del país y para el avance de la sociedad. La era Inteviú seguirá viva en el norte de Madrid.

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