No hay un solo ironworker en este país que no quiera construir eso. Cuando los niños sean mayores y las vean se sentirán orgullosos de su padre, seguro. Su abuelo no podía pasar por delante del Empire State Building, ni verlo en la tele, sin hablar de los meses que pasó allí. Era suyo, para siempre. Manhattan es la isla de las montañas construidas por los hombres. Nosotros, los mohawks, somos desde hace mucho tiempo los constructores de las montañas de acero y estas son la más altas que se han visto nunca”.

Quien habla es Jack LaLiberté. Es 1968 y se encuentra con su mujer a los pies del World Trade Center, que está en construcción. Es domingo y enseña su lugar de trabajo a su familia que ha ido a visitarle a Nueva York desde Kahnawake (Canadá), donde vive su tribu desde tiempos ancestrales. Son indios mohawks una tribu que desde finales del siglo XIX se especializó en el trabajo de los ironworkers, obreros de la construcción especializados en el manejo y ensamblaje de estructuras de hierro.

LaLiberté no es real, podría haberlo sido, pero es un personaje de la primera novela de Michel Moutot Las catedrales del cielo (Grijalbo). Moutot lleva más de 30 años contando historias en la Agencia France Press, para la que ha cubierto conflictos armados en África, los Balcanes o el Golfo Pérsico. En 2001 cubrió para la agencia los atentados del 11-S y fue allí donde se topó con la historia de este pueblo.

“Una mañana, tras varios días en la Zona Cero, estaba hablando con unos bomberos que ya conocía y vimos pasar a unos trabajadores, no eran bomberos, no eran policías, sino que iban con un mono de trabajo y me dijo el bombero: ‘Sin estos tipos en la Zona Cero no podríamos hacer nada porque son los que cortan el acero, les necesitamos’. Uno de ellos llevaba una trenza larguísima”, explica a El Independiente Moutot. Así se encontró con los mohawks.

Empezaron a trabajar en la construcción cuando los blancos les pidieron permiso para hacer un puente en sus tierras.

“Mi libro es la historia de la tribu, los mohawks, que viven entre el norte del estado de Nueva York y en Canadá, muy cerca de Montreal. Es una tribu que desde hace seis generaciones está especializada en la construcción de rascacielos y de puentes. Empezaron construyendo puentes y luego pasaron a construir edificios. Se dice de estos indios que no tienen vértigo, pero es completamente falso, es una leyenda”, asegura el autor.

Los mohawk son los ironworkers más cotizados. Empezaron a trabajar en la construcción cuando los blancos les pidieron permiso para hacer un puente en sus tierras. Les dejaron hacer el puente a cambio de que sus hombres trabajaran en el mismo y aprendieran a trabajar con el acero.

Como eran muy buenos carpinteros, porque se construían sus casas que eran muy largas y de madera, el salto a trabajar con el hierro fue muy rápido. Como eran muy resueltos en las obras los ingenieros pensaron que esa facilidad era innata. “Es una leyenda que todavía incluso hoy existe, se dice que estos indios lo llevan en la sangre. Pronto asumieron trabajos muy peligrosos y bien pagados en las alturas. Aunque hoy sigue siendo peligroso, llevan arneses, ellos juegan con la idea de que no tienen vértigo, lo que es mentira pero tampoco desmienten la leyenda, porque cuando el edificio es muy alto llaman a las cuadrillas de indios porque allí arriba no todos quieren subir. Y en ese punto es cuando ellos ponen el precio más alto”, explica Moutot. Los mohawks pueden llegar a ganar hasta 10.000 dólares al mes con ventajas sociales y sanitarias incluidas, “es uno de los trabajos manuales mejor pagados de Estados Unidos”.

El World Trade Center en 1968 durante su construcción.

El World Trade Center en 1968 durante su construcción. WIKIPEDIA

Nueva York es suya

Los mohawks aseguran que ellos han construido Nueva York. “Han participado en la construcción de todos los puentes de Nueva York menos el de Brooklyn, que es de piedra, pero todos los demás han contado con la participación de cuadrillas de indios mohawks. En todas las obras de edificios grandes con estructuras de hierro que se han levantado en la ciudad han participado estos indios. Incluso la Torre Trump”, asegura el autor quien para documentarse viajó tres veces a Canadá para conocer a los indios en profundidad, además de a Nueva York.

catedrales del cielo

Libro Las catedrales del cielo

Sólo hay una cuadrilla por obra. En 1907 un puente en Quebec se derrumbó y murieron gran parte de los trabajadores mohawks que trabajaban en él. “Desde aquella catástrofe las mujeres prohibieron que trabajaran más de un equipo por obra, para que nunca más la tribu tuviera tantos huérfanos y viudas”. La mujeres mandan en la tribu y son ellas las que ponen y quitan al jefe de la tribu.

Construyeron las Torres Gemelas y fueron vitales en la retirada de sus restos de hierro tras su derrumbe, pese al coste que tuvo para su salud por los gases tóxicos que salían de la masa de hierro y materiales fundidos en el infierno de la Zona cero. La Freedom Tower que ocupa el lugar del World Trade Center también contó una cuadrilla de indios. Moutot centra gran parte de su novela en la historia de las Torres Gemelas, dos de las tres generaciones de ironworkers en las que centra su narración están vinculados a ellas. En especial Moutot ha querido meter a un personaje dentro de la Zona Cero para poder describir mucho de lo que ocurrió dentro y de lo que apenas se ha hablado tras el atentado.

De la misma forma que no se había novelado la historia de unos indios a los que la llegada de los colonos causó la desaparición de su modo de vida. Pero como dicen con orgullo, «nosotros ahora construimos los grandes tótems de este mundo».