Es el testamento profesional de Daniel Day-Lewis. El próximo viernes 2 de febrero se estrena El hilo invisible, la nueva película de Paul Thomas Anderson y la despedida del cine del protagonista de Mi pie izquierdo. Sostiene Day-Lewis que se retira de la interpretación, pero como no es la primera vez que le da un barrunto así, cuesta creerle.

En 1999, el único actor que cuenta con tres Oscar (Mi pie izquierdo, Pozos de ambiciónLincoln) se alejó del mundo de la interpretación para instalarse en Florencia en el taller del maestro zapatero Stefano Bemer. Day Lewis. Tenía la intención de hacer realidad una vieja pasión: la elaboración de calzado de calidad. Si años después Martin Scorsese le convenció para volver al star system y protagonizar Gangs of New York (2002). ¿Quién dice que no volverá a pasar lo mismo?

De momento, si el actor cumple lo prometido, la interpretación de Reynolds Woodcock, un modisto inspirado en la figura de Balenciaga, se convertirá en su adiós definitivo.

Paul Thomas Anderson reconoce  que para escribir el guión ha trabajado codo con codo con Daniel Day-Lewis, confiesa que juntos han moldeado tanto el personaje como la trama de la película.

Se puede coser cualquier cosa en la entretela de un abrigo. Cuando era niño empecé a ocultar cosas en los forros de las prendas, cosas que yo sólo sabía que estaban allí.

De carácter complicado y con una fascinante necesidad de huida, tras los primeros minutos de largometraje resulta imposible no asociar el resultado del personaje al intérprete. Reynolds Woodcook se presenta como un diseñador obsesionado por el trabajo, maniático, huraño, extravagante y tan perfeccionista que roza lo enfermizo; su intérprete no parece ser menos. Basta recordar el golpe de pánico escénico que le llevó a abandonar la representación de Hamlet  en el National Theatre de Londres, o cuando en 1994 rompió su relación con la actriz Isabelle Adjani, madre de su hijo Gabriel Kane, por el valiente método del fax vía Nueva York-París.

El hilo invisible es una película redonda, sugestiva y magnética en la que todo termina perfectamente ligado. Arranca con la tremenda confesión de Alma (Vicky Krieps), una mujer que asegura que ha dado todo por el amor de su vida: el diseñador  Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis).

Tras los primeros minutos de largometraje resulta imposible no asociar el resultado del personaje al intérprete

Aunque pudiera parecerlo, El hilo invisible no es sólo la historia de un amor enfermizo. Es una película lenta, difícil de ver (para nada será del gusto del gran público), una película repleta de capas en las que penetrar. Cohabitan en ella el romanticismo, el suspense y el terror psicológico. El director de Pozos de ambición se vale del universo de la moda para sumergir al espectador en un mar de pasiones ocultas.

Mi hermano cree que está maldito. ¿Cómo se gestiona el ego? ¿Cómo convivir con las inseguridades de los creadores? ¿Existe esa alma gemela capaz de entender y aguantar las manías más irracionales y perturbadoras de una estrella? ¿Hay alguien capaz de conseguir que un artista ponga los pies en la tierra?

Cada bordado, cada arruga, cada frunce de ‘El hilo invisible’ surge absolutamente medido.

Como si de un modelo de alta costura se tratara, cada pinza, cada bordado, cada arruga, cada frunce de El hilo invisible surge absolutamente medido y ajustado al milímetro. Paul Thomas Anderson no deja nada al azar. Rueda sin prisa, amparado por unos actores capaces de sostener sus secretos, unos secretos que cuando ellos quieren, sólo cuando ellos quieren, se transforman en algo revelador. Se regodea en los primeros planos, se recrea con la música de John Greenwood.

Resulta brutal la secuencia de la cocina en la que rezuman silencios que hablan, miradas que lo dicen todo y sonrisas de complicidad que desvelan el terrible secreto. Daniel Day-Lewis se merece esa nominación al Oscar a la Mejor Interpretación, tanto como la de su réplica Vicky Krieps, que no se entiende que esté en la terna de Mejor Actriz de Reparto cuando su presencia no puede ser más principal. A estas dos nominaciones se le suman las de Guión, Música, Fotografía, Diseño de Producción y Diseño de Vestuario. Siete candidaturas al Oscar para una despedida de lujo.