Seis años después de su última visita a España, en mayo de 2012 en el Sonisphere Festival de Getafe, Metallica regresan a nuestro país con tres conciertos: este sábado y el lunes en el WiZink Center de Madrid y el miércoles en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

La excusa para esta visita es la presentación de su décimo disco de estudio, Hardwired… To Self-Destruct (2016, Blackened Recordings), el primero en ocho años. Con nuevas canciones en su repertorio, la banda californiana vuelve así al antiguo Palacio de los Deportes de Madrid, donde ya hiciera un doblete en 2009 con la gira de su anterior álbum, el ya lejano Death magnetic de 2008.

Desde su fundación en 1981, Metallica han dado 25 conciertos en España -serán 28 en pocos días-, siendo su primera visita la de enero de 1987 en Barcelona y Madrid, tres meses después de la muerte de su recordado bajista original, Cliff Burton, justo cuando las puertas del éxito masivo empezaban a abrirse para este cuarteto de jovenzuelos melenudos amantes del thrash metal.

Han pasado 31 años desde aquella primera toma de contacto con el público español y Metallica son ya una banda clásica en la historia del rock. Y suman entre todos una edad considerable, pero ahí siguen atronando los fundadores Lars Ulrich (batería, 54 años) y James Hetfield (cantante y guitarrista, también 54), junto a Kirk Hammett (guitarrista, 55, en el grupo desde 1983) y Robert Trujillo (bajista, 53 años, miembro de la banda desde 2003).

Toda una institución, en definitiva. Eso es Metallica. Más de 125 millones de discos vendidos les avalan. A esta incontestable cifra hay que añadir la aplastante autoridad de sus legendarios y estruendosos directos. Precisamente por eso, para celebrar el retorno de la banda a España, repasamos algunas de sus actuaciones más recordadas de sus 36 años de andadura musical. Siempre con los vúmetros al filo de lo imposible.

Primeros truenos

El primer show de Metallica tuvo lugar el 14 de marzo de 1982 en el club Radio City de Anaheim, la localidad californiana cercana a Los Angeles, donde todo empezó en 1981. Una velada decepcionante, según los cronistas, en la que se apreció que aún quedaba amplio margen de mejora. Progresaron, convencieron y consiguieron editar su primer disco en julio de 1983 con el título de Kill ‘Em All. Sus recitales por aquella época desprendían energía juvenil con toneladas de acelerados riffs metaleros, lo que les convirtió en pioneros del thrash metal -junto a Slayer, Anthrax y Megadeth, banda esta última formada por Dave Mustaine, guitarrista de Metallica durante 1982 y 1983-. Este Seek & Destroy sigue siendo pieza clave de su repertorio en vivo.

Acostumbrándose al éxito

El debut de Metallica ha terminado despachando 7 millones de copias con el paso de los lustros. Un gran logro superado por su sucesor, Ride the Lightning (1985), que llegó hasta 10 millones. Con la formación ya asentada, el grupo aún subió un escalón en su pericia interpretativa, complicando sus canciones y abriéndose hacia un heavy metal más clásico, aunque sin perder la ferocidad thrash. For whom the bell tolls sigue siendo un clásico y muestra a un Cliff Burton pletórico marcando el pulso del grupo.

Superando el trauma

En un trayecto entre conciertos en septiembre de 1986, el autobús de gira de Metallica volcaba en una carretera sueca y Burton moría en el acto. La banda estaba presentando su aclamado tercer álbum, Master of Puppets (1986), que también ha llegado a vender diez millones de copias. El grupo siguió adelante fichando al bajista Jason Newsted porque detenerse sencillamente no era una opción. Y así entregaron en 1988 el disco que les abrió las puertas del público ajeno al metal, …And Justice for All, que superó al resto hasta alcanzar los 14 millones de álbumes despachados. Canciones como One mostraban el futuro sendero a seguir.

El grupo de moda

Metallica afrontaba la década de los noventa en situación privilegiada, con aceptación de público y crítica. Pero su gran éxito aún estaba por llegar con el ‘relativo refinamiento’ de su Black Album (1991), que les convirtió en el grupo de moda en todo el mundo con singles en la MTV como Enter Sandman, Nothing else matters o The unforgiven. Muchos seguidores les acusaron de vendidos -un clásico-, pero lo cierto es que esta etapa es ahora recordada como un gran momento en su trayectoria. En 1992 fueron invitados a abrir el concierto de homenaje a Freddie Mercury en el Wembley Stadium de Londres. Y convencieron.

Polémicos cortes de pelo

Tras vender 30 millones de unidades del Black Album, el regreso de Metallica causó estupor en 1995 tanto por su música, aún más melódica y cercana al rock alternativo, como por su estética. Las melenas habían sido recortadas, con el consiguiente desconcierto entre los parroquianos más militantes, que consideran esto poco menos que un anatema. Se produjo así una de las controversias más recordadas del rock, hecha vinilo en Load (1996) y Reload (1997), discos que vendieron diez y ocho millones, respectivamente. En vivo, eso sí, mantuvieron el pistón a pleno rendimiento mientras se colaban en los hogares de los televidentes en actuaciones tan retumbantes como esta del Saturday Night Live.

https://www.youtube.com/watch?v=ypDUfSNoYCY

Cerca de la separación

Seis años tardaron en reaparecer, entre otros motivos por la marcha del bajista Jason Newsted, quien fue reemplazado por Robert Trujillo tras un proceso de cásting recogido en el documental Some kind of monster (2003), donde también podemos ver que el grupo estuvo realmente cerca de la separación por sus problemas internos. Las interminables reuniones con su terapeuta dieron sus frutos y, con el nuevo fichaje, conseguieron abrir una nueva etapa, aunque su octavo álbum, St Anger (2003), volvió a dividir a sus seguidores tanto por su sonido como por la calidad de sus canciones. A pesar de todo, en sus multitudinarios directos se vislumbraba que era un período de transición hacia algo mejor.

Reconciliación absoluta

Para el término de la gira de St Anger, Metallica era un grupo con mucha más esperanza que un par de años antes. Eso se concretó en su siguiente entrega, Death Magnetic (2009), un álbum que despachó 5 millones de copias, la misma cantidad que St Anger pero en un entorno ya mucho más hostil para la industria discográfica. Sus seguidores realmente apreciaron el regreso con unas canciones que retrotraían a épocas pretéritas, antes de los cortes de pelo y las peleas internas. En una segunda juventud, por así decirlo, el cuarteto renacía creativamente y apuntalaba su propuesta con recitales tan impactantes como el de 2009 en el anfiteatro romano de Nimes (Francia).

Segunda juventud

Con una unanimidad inesperada, Metallica disfrutan desde hace ya casi diez años de esa segunda juventud. Tanto es así que apenas han dejado de tocar por todo el mundo, a pesar de tardar siete años en editar Hardwired… to self-destruct (2016), el disco que por ahora cierra el círculo y que les mantiene en la carretera coleccionando grandes recintos abarrotados hasta el gallinero. Con dos millones de unidades vendidas (sus fans parecen ciertamente fieles) y la maquinaria bien engrasada se plantan de nuevo en España, con actuaciones adrenalíticas de dos horas y media en un escenario situado en el centro del pabellón. Sirva como muestra este reciente vendaval metalero en el O2 Arena de Londres.

Un bis divertido

Para que no todo sean descargas brutales de decibelios, terminamos este repaso con la cómica actuación de Metallica en noviembre de 2016 en el Tonight Show conducido por Jimmy Fallon en la NBC. Allí interpretaron su gran clásico Enter sandman con instrumentos de juguete y les quedó así de sorprendentemente bien. Quizás no sea la actuación más recordada por sus más acérrimos, pero para la posteridad queda por su originalidad. ¡Sin amplificadores!

https://www.youtube.com/watch?v=GXJifYl_byU