El 21 de julio de 1936 dos días después del levantamiento militar contra la República el desconcierto reinaba entre los trabajadores del Círculo de Bellas Artes de Madrid, el centro de actividad cultural de la alta burguesía de la España del momento. El día anterior se presentaron a trabajar sólo nueve trabajadores y ningún socio se dejó ver por los lujosos salones del emblemático edificio de Antonio Palacios. A mediodía los siete trabajadores del Círculo fueron testigos de la entrada de un grupo de milicianos que dejaban clara la nueva situación: el Frente Popular incautaba el edificio.

Acababa de empezar la historia que Fernando Cohnen recoge en El Círculo de Bellas Artes en la Guerra Civil, el primer libro que relata la vida en el edificio durante el conflicto, editado por la propia institución cultural.

Fondo Fichero Fotogr‡fico del Ministerio de Propaganda "Archivo Rojo" Archivo General de la Administraci—n en colaboraci—n con el Servicio de Reproducci—n de Documentos de la Subdirecci—n de los Archivos Estatales. MINISTERIO DE CULTURA. ESPA„A

Desfile por la Calle de Alcalá en mayo de 1937 Ministerio de Cultura

Cohnen se imagina su entrada en el edificio en una conversación con El Independiente, “estarían con los ojos como platos tomando posesión de ese maravilloso edificio”. El 15 de agosto de 1936 se publicaba un reportaje en la Estampa sobre la actividad de los milicianos dentro del Círculo. La crónica de la revista que forma parte de la documentación del libro de Cohnen retrata los primeros días de actividad del nuevo espacio del Frente Popular.

Una de las fotos que ilustra la crónica muestra a una miliciana con su fusil en una de sus lujosas dependencias. “El sillón del Círculo de Bellas Artes debe estar muy asustado: se le ha sentado una señorita con un fusil. ¡Pero qué saben los sillones de estas cosas! Porque esta señorita no es un fiera. Es una proletaria capaz de dar la vida su ideal, el ideal del pueblo. Ahí se para su corazón de mujer, que frente a una justicia mejor ordenada no tendría que apuntar con esas armas..”.

La actividad primera del edificio era dar de comer gratis a voluntarios y milicias a través del Comité Popular de Abastecimientos causando “la menor lesión posible al comerciante”, según describe el periodista de la crónica. Junto a este comité se instaló la Sección de Investigación, como la llama el autor de la crónica. Se trataba del Comité Provincial de Investigación Pública que entre el 4 de agosto y el 22 estableció la conocida como Checa de Bellas Artes

La checa del Círculo

La guerra estaba en marcha y las dos Españas se medían a sangre y fuego. En ambos bandos la justicia sumarísima se establecía con el ritmo del odio mutuo, en la zona republicana las checas dieron forma a la persecución de todo lo que se aproximara al bando rebelde, el reverso de los juicios militares que se practicaban en la zona sublevada.

“En la bibliografía de la Guerra Civil en Madrid siempre aparece la checa del Círculo de Bellas Artes como una de las más temibles”, explica Cohnen. Pero la checa no llegó al mes de vida dentro de la institución cultural, se trasladó a la calle Fomento. A la Checa del Círculo-Fomento, “yo la llamaría más la Checa de Fomento – asegura el autor de la investigación histórica-, se le atribuyen más de 2000 ejecuciones durante la guerra, y no fue ni la única ni la peor. En todo Madrid hubo unas 200 checas”.

Más allá de la existencia de esta checa no se sabía mucho sobre lo que pasó en el Círculo de Bellas Artes durante la Guerra Civil y lo realmente interesante fue lo que pasó después.

De Casa de Valencia a Altavoz del Frente

Según recoge Fernando Cohnen fue la sede alternativa de de la Casa del Pueblo, “la casa se mudó al círculo porque estaba en la línea de la calle de Alcalá y no en la línea de Gran Vía que era la calle más bombardeada desde la Casa de Campo. Nunca fue alcanzada tampoco por bombardeos aéreos. En el círculo se crearon dos batallones de milicianos que fueron muy importantes; fue Comité Popular de Abastecimiento; fue sede de la Casa de Valencia, desde la que se organizó la evacuación de la población civil y al final de la guerra, fue alquilado por el Ministerio de Hacienda al Partido Comunista”.

Niños cogiendo granos caídos en la Gran Vía.

Niños cogiendo granos caídos en la Gran Vía.

María Teresa León, Rafael Alberti, Santiago Carrillo, Pasionaria, Fernando Claudín o Margarita Nelken son algunos de los intelectuales, escritores y políticos vinculados al PC que pasaron por el Círculo desde 1938 cuando los comunistas se instalaron en el edificio.

“Es lo más interesante de este periodo del Círculo, desde 1938 hasta el final de la guerra: la actividad propagandística del Partido Comunista. Una actividad muy intensa a través de un una organismo que se llamaba el Altavoz del Frente que creó el Partido Comunista internacional y en España tuvo  cierta presencia durante la guerra y adquirió una importancia vital durante la guerra”, explica Cohnen, “mandaban escritores y obras de teatro al frente, enviaban camiones con altavoces para lanzar mensajes en las líneas enemigas, diseñaban la cartelería y montaban grandes exhibiciones y tenían un programa de radio”, añade.

Tras la victoria de las tropas sublevadas el Círculo de Bellas Artes vuelve a manos de los asociados del Círculo de Bellas Artes. Queipo de Llano devolvió las llaves en un acto simbólico a los dueños. Pero la normalidad tardaría años en volver a los salones de la joya arquitectónica de Antonio Palacios.

Queipo de Llano devolvió el Círculo en mayo de 1939.

Queipo de Llano devolvió el Círculo en mayo de 1939.