Quedé con Manuel Bartual en un hotel, dónde si no, a ver si así nos comenzaban a pasar cosas raras. La excusa era entrevistarle por su último libro, El Otro Manuel, que acaba de publicar con Editorial Planeta. Pero en realidad quería comprobar si existe realmente este escritor y dibujante de cómic, que se hizo famoso el verano pasado cuando contó una historia de suspense en Twitter con la que ganó cientos de miles de seguidores en una semana y fue trending topic mundial.

Aquella historia veraniega también empezaba en un hotel, y se complicaba a medida que otra persona igual que él trataba de suplantarlo durante sus vacaciones. Los tuits se espaciaron en tiempo real durante cinco días de modo que había que esperar a la mañana siguiente para enterarse de qué les había pasado a Manuel y su doble durante la noche. Aunque al final el autor explicó que se trataba de un relato de ficción, mucha gente se tragó que aquella historia, que logró cuatro millones de ‘me gusta’ y 550.000 retuits, le estaba sucediendo realmente. Algunos fans lo siguen creyendo.

La entrevista es al verdadero Manuel. O eso parece. Pero como en época de las fake news nunca se sabe, preferí comprobar personalmente su identidad. En efecto, esperando en el hall de un hotel estaba el mismo Bartual que asegura ser el autor de la novela El Otro Manuel, una especie de secuela de su éxito viral que recupera el espíritu autobiográfico y ahonda en la historia de un dibujante de cómic que alcanza la fama por una historia de Twitter (¿les suena?). Está escrita además con un lenguaje que bebe mucho de las redes sociales. Nunca se imaginarán lo que pasó después.

Pese a haberse convertido en cotidiano que lo reconozcan por la calle gracias al éxito de su ficción tuitera, tiene pinta de ruborizarse cada vez que le pasa. También le saca los colores que le compare lo que hizo en redes sociales en verano del 17 con lo que Orson Welles lió en octubre de 38 con aquella adaptación radiofónica de La Guerra de los mundos.

La historia de Bartual recuerda a la que lió Orson Welles con ‘La Guerra de los Mundos’

Bartual no es Welles, obvio. Bastante tiene con ser varios Manueles. Pero la idea de una audiencia ingenua que en los años 30 aún no estaba familiarizada con ese nuevo medio llamado radio y se creyó a pies juntillas que la dramatización de un noticiero que narra en tiempo real una invasión alienígena puede no ser tan diferente a estos followers  crédulos que durante cinco días se engancharon en masa a una historia ambigua porque les pareció verosímil que alguien se encuentrara con su doble en una playa, este le persiguiera y le dejara inquietantes mensajes en el rollo de papel higiénico de su habitación. Y lo mejor: que, durante la persecución, el protagonista se tomara la molestia de contarlo todo en Twitter paso a paso.

“Yo daba por supuesto que al segundo día todo el mundo iba a saber que era una historia”, confiesa. “Y me resultó muy divertido ir comprobando el umbral de credibilidad de la gente. Hubo quienes al llegar el quinto día, cuando me encuentro con un hotel idéntico al mío solo que está en espejo, al otro lado de la carretera, en el que todo está al revés, me escribió para recriminarme que eso me lo estaba inventando. ¿Eso quiere decir que te habías creído todo lo anterior?”.

“Internet es para nosotros lo que para nuestros padres era la tele y para nuestros abuelos la radio”

La moraleja Bartual la resume en uno de los últimos tuits de aquella historia: “No es obligatorio creerse todo lo que lees en internet”. Fue la ambigüedad que se movía entre la realidad y la ficción lo que convirtió en un éxito la historia, seguramente porque el lector contemporáneo empieza a entender que no es tan fácil como creía diferenciar lo verdadero de lo falso. “Ahora entiendo perfectamente por qué las fake news funcionan”.

“Hay un ansia de creer la información que te llega y la gente todavía no está acostumbrada a cuestionar lo que lee online“, dice el autor de El Otro Manuel.  Y añade: “Internet es para nosotros lo que para nuestros padres era la tele y para nuestros abuelos la radio. El último medio que ha llegado y al que por tanto le concedemos mayor credibilidad que a los anteriores. Por eso se retuitean encuestas y comentarios sin preguntarnos de dónde vienen, porque entre tanta confusión creemos que estamos a salvo de la manipulación de otros medios porque en internet es donde está la gente de verdad”.

Todavía estamos en el salvaje oeste de internet

“Mucha gente insulta por internet porque es donde canaliza su odio o malestar, adoptan un personaje en la red. No se dan cuenta de que a final de cuentas internet es la vida real”, afirma Bartual. “Creo que todavía estamos en el salvaje oeste de internet. No tiene sentido la separación que mucha gente hace de las cosas que dice en internet y lo que piensa realmente. O la agresividad que vuelca en plan troll sin preocuparle las barbaridades que dice”.

Bartual no cree que las fake news y la agresividad de los trolls que cada vez más abundan en las redes tengan remedio a corto plazo: “Todavía estamos muy al principio y me da la sensación de que vamos a seguir mucho tiempo sin entender bien el potencial de este canal”. Ni para lo malo ni para lo bueno. “Twitter no tiene por qué ser solo una plataforma para las noticias y la opinión, también es una herramienta para contar historias de ficción que se parece mucho al falso documental, un género que me gusta mucho”, explica Bartual, convencido del potencial literario de las redes sociales.

El dibujante de cómics y guionista, que también cuenta historias en su cuenta de Instagram con emojis como protagonistas, cree que hay “mucho que innovar en la narrativa de las redes sociales” y explora su potencial tirando de lo que mejor conoce: “En realidad la forma de contar historias en las stories de Instagram se parece mucho a las viñetas de los comic”.

Había gente quedando en casa de alguno con pizza y palomitas para esperar al siguiente tuit alrededor de un móvil

La idea que hizo famoso a este valenciano,  que ganó el premio Canal+ a la mejor película en el 18.º Festival de Cine de Málaga con el largometraje Todos tus secretos y dibujaba viñetas en publicaciones como El Jueves Orgullo y Satisfacción, reconoce que nació “de la escasez de recursos”. Contar en Twitter una historia con él mismo como protagonista y un alter ego que busca suplantarlo no es en realidad más que “la adaptación a lo que tenía a mano… Y yo era el único personaje disponible porque estaba en la playa de vacaciones”.  Por eso su némesis es él mismo.

Bartual recibió durante los días que funcionó su historia cientos de miles de mensajes. Algunos de famosos como el actor José Coronado, el futbolista Iker Casillas y hasta de la presentadora Leticia Sabater, que escribió un mensaje muy enfadada (¡en mayúsculas!) con el autor del éxito viral al descubrir que era todo mentira. Pero de todos los mensajes y los 400.000 seguidores que ganó en una semana, lo que más ilusión le hizo al autor fue descubrir que había grupos de adolescentes quedando en casa de alguno con pizza y palomitas para esperar al siguiente tuit alrededor de un móvil. “Se creó una comunidad muy breve pero muy especial que estaba pendiente de la historia en cualquier sitio”, recuerda.

Para las generaciones más jóvenes, además, seguramente fuera la primera que seguían una histria en tiempo real. “Cuando de niños estábamos enganchados a una serie como Uve, o estabas el sábado por la tarde frente al televisor o te la perdías. Eso los adolescentes no lo conocen porque eligen Youtube, Netflix o lo que sea. Y yo les ofrecí una historia en la que no controlaban los tiempos, nadie más que yo sabía cuándo iba a salir el siguiente tuit y eso era una experiencia nueva para una generación entera que no está acostumbrada a una ficción en la que no tienen el mando. Eso les enganchó”.

No tuvo que reparar en recursos, sin embargo, para escribir el cuento de Navidad que le patrocinó Twitter y en el que contó con la colaboración de actores como Berto Romero e Ingrid García Johnson. “Quería comprobar si se puede utilizar Twitter como un canal más ficción y claro que se puede”, afirma Bartual. Su cuento de Navidad “fue la primera producción profesional de ficción realizada por un equipo de más de 20 personas”, explica. Acabó con Bartual tomándose las uvas en la Puerta del Sol la medianoche del 31 de diciembre en compañía de Alberto Chicote y Cristina Pedroche.

Cree Bartual que con el tiempo las redes sociales se popularizarán como género para contar ficción

Cree Bartual que con el tiempo las redes sociales se popularizarán como género para contar ficción. E igual que nos hemos acostumbrado a youtubers que se han hecho famosos gastando bromas o influencers que se han ganado fama recomendando ropa, restaurantes y demás lujos, en el futuro puede que las redes acojan a narradores con ganas de contar historias mensaje a mensaje. Y marcas dispuestas a patrocinarlo, como hizo Twitter con el Cuento de Navidad de Bartual. “Igual que cuando James Bond conduce un coche en la película esa empresa está pagando, en Twitter hay mucho potencial para contar historias involucrando marcas sin que interfiera en la calidad creativa”, comenta.

Una marca de jamones fue la primera que le propuso a Bartual hacer una acción publicitaria en redes. Declinó la invitación. También Netflix se puso en contacto con él. Luego llegó la Editorial Planeta: “Lo mejor que le puede pasar a alguien como yo que se dedica a contar historias es poder elegir”, añade.

Seguimos en este hotel, donde Bartual mantiene la esperanza de hablar de su novela, que está basada en su éxito viral pero lo trasciende con una ficción que vuelve a jugar mezclando los límites de lo autobiográfico y la fantasía.

Si los puristas literarios recelan del origen profano de una historia que nació en internet, sepan que funciona muy bien

En El otro Manuel el autor demuestra que sus dotes narrativas también se adaptan a los formatos más clásicos. Y por si los puristas literarios recelan del origen profano de una historia que nació en internet, sepan que funciona muy bien. Engancha desde el primer capítulo  y se le nota que está construida con el oficio de un narrador veterano. No tiene reparo el autor en utilizar un cierto clickbait que atrapará las mentes de lectores cada vez más dispersos por falta de costumbre de leer en papel. A los usuarios de redes sociales, siempre pendientes de las notificaciones del móvil, Twitter nos ha cambiado también como lectores. Bartual lo sabe, lo utiliza, y funciona. Es una novela, en el mejor sentido, ligera. Cada tres párrafos, dan ganas de hacer clic en el siguiente.

“La novela intenta que el lector esté muy pegado a la historia recuperando el espíritu de la historia de verano, esa percepción de que la historia te la estoy contando a ti”, afirma el autor. “Con la diferencia de que cuando escribes una novela el lector recibe la obra acabada, pero en Twitter yo podía irla adaptando a las reacciones de los lectores que la seguían en el móvil”.

El otro Manuel, la novela de Manuel Bartual

El otro Manuel, la novela de Manuel Bartual Planeta

Tal vez la gente que dentro de un par de décadas lea esta novela y no comprenda cómo en 2017 tanta gente pudo creerse en Twitter una historia tan delirante como la que protagonizaron Manuel Bartual y su maléfico doble este verano. Igual que ahora nos sonreímos al recordar que en el Nueva York de 1938 las comisarías de policía se llenaron de ciudadanos aterrorizados por la supuesta invasión alienígena que les estaban contando por la radio. ¿De verdad la gente se creía lo que leía en internet?, se preguntarán en el futuro.

Como no me dio tiempo a terminar las últimas páginas de El Otro Manuel antes de reunirme con Bartual en el hotel, le pedí que por favor no me hiciera spoiler del final de su novela durante la entrevista. “El final te va a sorprender”, advierte este Manuel. Me ha encantado conocer al de verdad, pero no veo el momento de descubrir qué le termina pasando al otro.