Que la música de verdad, sin artificios, ganara el año pasado el Festival de Eurovisión no significa que las cosas vayan a cambiar. El primero en asumirlo ha sido Salvador Sobral. El cantante que el año pasado triunfó con la canción menos festivalera y más deliciosa de toda la noche considera que la apuesta de Israel, la que la mayoría de las casas de apuestas califican como favorita, es “horrorosa”.

Y parte de razón tiene. Desde que Israel mostrara a Europa Toy, el tema con el que participa en el Festival de Eurovisión 2018, el cacareo de Netta Barzilai propulsó a su intérprete como favorita para ganar la edición de 2018. Comparar este tema con Amar pelos dois es como comparar un jabugo con un jamón sin curar. Amar pelos dois es un tema para paladares exquisitos. El año pasado, Salvador Sobral sedujo a la audiencia con una balada que recordaba a Ivan Lins y a la bossa nova del maestro Caetano Veloso con el que el cantante prepara una actuación en la gala final del próximo sábado 12 de mayo. Por su parte, Netta, de 25 años, obtuvo el billete para Eurovisión porque ganó el talent The Next Star for Eurovisión 2018Toy es un tema compuesto por Stav Bege y Doron Medalie, el mismo autor de las canciones presentadas por Israel en las dos últimas ediciones.

La canción israelí sedujo a los eurofans por su mensaje feminista, porque es una crítica a la cosificación de la mujer y una revolución frente a los cánones de belleza establecidos. Todo reforzado por el supuesto dominio vocal y la corpulencia física de su intérprete. Frases como «no soy tu juguete, eres un chico estúpido, te derribaré», «no soy una muñeca», «la Barbie tiene algo que decir» y «mujer maravillosa, nunca olvides que eres divina» pululan por el tema que hasta esta semana sonaba como favorito.

Aunque se mantiene entre los top five, su boom ha bajando después de haberla visto en directo en Tel Aviv y, más aún, después de los primeros ensayos. Pierde fuerza, gana en frikismo, porque desafina y se ahoga.

Paradojas del festival, Eleni Foureira, representante de Chipre, se ha colocado en la primera posición con un tema bautizado Fuego y con una puesta en escena en la que priman los fuegos de artificio y la pirotecnia. Los mismos que, con razón, tanto critica Salvador Sobral.

Foureira es la versión griega de Beyoncé. Sí, griega. Tras ser rechazada por su país, que quedó descalificado en la segunda semifinal, ella ha colocado a la modesta Chipre en la final. Aterrizó en Eurovisión en silencio, sin promoción, pero sus coreografías, sus movimientos y su puesta en escena han seducido a los eurofans que todavía se preguntan como se puede cantar y bailar así a la vez.

Chipre debutó en el festival en 1981, nunca ha ganado el certamen, su mejor posición han sido tres quintos puestos. Foureira puede hacer historia en Eurovisión y en Chipre repitiendo la hazaña que consiguió Salvador Sobral el año pasado en Kiev para Portugal.

Tras años de ausencia, Estonia logró un puesto para la final de Eurovisión que se celebrará en el Altice Arena de Lisboa. Elina Nechayeva, soprano de floja coloratura, se ha convertido en una de las contrincantes más fuertes, una firme candidata que sedujo al publico con una espectacular puesta en escena en la primera semifinal.

Su interpretación del tema lírico en italiano La Forza no es que sea para tirar cohetes, pero lo que de verdad cautivó a los eurofans fue su puesta en escena con un impresionante vestido-mapping valorado en 65.000 euros. Un vestido con escote palabra de honor, cuerpo ajustado de lentejuelas plateadas y negras y una grandiosa falda blanca que terminaba en una larguísima cola en la que se proyectaban diferentes imágenes y efectos.

Mikolas Josef, representante de la República Checa, se encuentra también entre los favoritos a pesar del accidente que sufrió mientras ensayaba una pirueta parte de la coreografía, parte de la puesta en escena de Lie to me, el tema que él mismo ha compuesto para el Festival. Aunque en un principio la lesión se presentó como traumatismo cervical preocupante, el artista ha confirmado que la puesta en escena sufrirá ciertas modificaciones para que no vuelva a sufrir otro incidente similar. Lie to me rezuma una melodía pegadiza con reminiscencias de hip hop en el que el sonido de las trompetas cobra protagonismo.

Noruega ha pegado un tremendo subidón en cuanto han comenzado los ensayos en el Altice Arena de Lisboa. Ya se mueve entre el tercer y segundo puesto de las casas de apuestas, en clara disputa con Francia. That’s how I write a song es una canción sencilla, pegadiza y del montón, pero con una muy buena puesta en escena y un gran prescriptor: Alexander Rybak. El niño mimado que ganó Eurovision en 2009 con Fairytale. De modo que es un viejo conocido y querido por los eurofans.

Nuestra apuesta

Sin escuchar a las casas de apuestas, si nosotros tuviéramos que elegir un tema, sin duda sería Mercy interpretado por Madame Monsieur, un dúo formado por el matrimonio Émilie Satt y Jean-Karl Lucas al que Jean Paul-Gaultier vestirá en la gran final.

Mercy cuenta la historia real de un bebé que nació en Catania (Italia) durante una operación de salvamento a bordo de un barco en el Mediterráneo. El tema se presenta como una crítica a la política migratoria de Macron y, en su día, recibió el apoyo de políticos como Anne Hidalgo, la alcaldesa de París.

Mercy ha ido ganando puestos a medida que la gente la ha conocido y escuchado en la gira europea. En el concierto de Madrid fue la canción más aplaudida. La última vez que Francia ganó Eurovisión fue en 1977 con la balada L’Oiseau et l’Enfant interpretada por Marie Myriam.